Joe Biden (77 años) acaba de convertirse en el nuevo presidente de los Estados Unidos tras varios días de incertidumbre y ajustado escrutinio. De esta manera, el candidato demócrata tomará el relevo a Donald Trump (74) y, además, lo hará como el presidente con más votos de la historia.

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El nuevo mandatario se instalará en la Casa Blanca junto a su esposa, Jill Biden (69), cuya figura ha tomado especial relevancia en los últimos días, al igual que ha ocurrido con la primera dama saliente, Melania Trump (50). De hecho, ambas mujeres han sido dos de las protagonistas de esta agónica semana electoral.

Su objetivo es el mismo, pero ninguna tiene que ver con la otra. Las separan 19 años de edad, su forma de ser y hasta de vestir. Precisamente, estos momentos de angustia política han servido para conocer con mayor profundidad la personalidad de cada una.

Melania y Donald Trump, durante la campaña electoral. Gtres

Melania, la hasta ahora primera dama, se ha mostrado fría, silenciosa y serena. Su apoyo a Donald Trump ha sido desde la distancia. Esta semana, mientras él pronunciaba su discurso, ella permanecía con una actitud rígida, neutral y callada. Jill Biden, por su parte, ha sido todo lo contrario. Recientemente, se ha visto a la mujer del demócrata cercana, participativa y alegre. Aunque la mascarilla ha escondido su sonrisa, su mirada expresaba felicidad. 

A nivel de estilo, Melania y Jill también han sido examinadas. La esposa de Trump es amante de la moda y así lo refleja con cada una de sus apuestas estilísticas. Es actual, elegante y acertada. Suele llevar vestidos, pero los trajes de pantalón y chaqueta también los luce con sobriedad. Es fan de los tacones finos y fiel a firmas de lujo como Christian Louboutin o Ralph Lauren. Mientras tanto, su homóloga, muy similar a Brigitte Macron (67), es clásica y recatada. La mujer de Biden suele optar por conjuntos de falda y chaqueta en colores sobrios. En alguna ocasión, también se decanta por vestidos más llamativos con estampados florales. En cuanto al peinado, coinciden. Aunque la actual primera dama lleva el pelo más largo y oscuro, ambas prefieren la melena suelta que los recogidos.

Lo que más resalta de sus apuestas estilísticas es que tienen un poco de su esencia y de su historia. Jill Biden es profesora de inglés y a lo largo de su trayectoria ha trabajado en diferentes escuelas. Incluso, hasta antes de la recta final de la campaña electoral siguió trabajando. Melania Trump, por su parte, originaria de la antigua Yugoslavia, es exmodelo. Comenzó su carrera con apenas 16 años y fue portada de algunas revistas. Su pasión por la moda, incluso, la unió a Donald Trump. En 2010, ya siendo su mujer, creó su propia línea de joyerías. Además, comercializó una colección de cuidado de la piel.

Joe y Jill Biden tras las elecciones. Gtres

Melania y Donald Trump se conocieron en 1998, en una fiesta celebrada durante la Semana de la Moda de Nueva York. Entonces el magnate tenía cuatro hijos, un divorcio y estaba casado con su segunda mujer, Marla Maples (57). Tiempo después comenzaron su romance y, aunque tuvieron algunas rupturas, se comprometieron en la Semana de la Moda de 2004. Finalmente, se dieron el 'sí, quiero' en 2005 y un año más tarde nació su único hijo en común, Barron William (14). Más allá de estos detalles es muy poco lo que se conoce de la vida privada de la exmodelo. Siempre se ha caracterizado por ser discreta y reservada. 

Jill Biden también es madre. De su matrimonio con Joe Biden, nació su única hija, Ashley (39), en 1981. Entonces, el demócrata ya tenía experiencia en la paternidad. Con su primera mujer, Neilia, tuvo tres hijos -dos de ellos, fallecidos-. La profesora, originaria de New Jersey, también había estado casada por poco más de cinco años con Bill Stevenson.

Pese a tener historias muy distintas, el destino las ha unido. Finalmente, Melania Trump no ha logrado su objetivo de repetir como primera dama y deberá ceder su lugar en la Casa Blanca -y en el foco mediático- a la mujer del demócrata.

[Más información: Melania Trump se viste de Gucci, Louboutin y Hermès en una fecha decisiva para la Casa Blanca]