Dentro de solo unos días, el príncipe Harry (41 años) afrontará jornadas de mucha tensión. A mediados de enero, el hijo menor del rey Carlos III (77 años) viajará desde California, donde reside con su mujer, Meghan Markle (44), a Londres para comparecer ante el Tribunal Superior de Londres.
El duque de Sussex forma parte de una demanda colectiva contra Associated Newspapers Limited (ANL), editora de los diarios Daily Mail, Mail on Sunday o Metro, por supuestas prácticas ilegales de obtención de información.
Así, se trasladará a la capital británica para la apertura del juicio, prevista para el próximo 19 de enero. Se espera que permanezca varios días en la ciudad para el arranque del proceso. A pesar de ello, no se espera que durante su estancia en su país natal se reencuentre con su padre.
El príncipe Harry.
Demanda colectiva... y millonaria
La demanda colectiva que interpone contra el mayor grupo editorial del Reino Unido exige una indemnización de 38 millones de euros, además de un reconocimiento público de la invasión de su privacidad.
En su determinación de luchar contra la prensa sensacionalista británica no está solo. Se han aliado con él otras seis destacadas figuras a nivel internacional.
Entre ellos, el cantante Elton John (78), su marido, el director de cine David Furnish (63), la actriz Elizabeth Hurley (60), la productora y diseñadora de moda Sadie Frost (60), la baronesa Doreen Lawrence y el político y exdiputado Simon Hughes (74).
Todos ellos acusan al gigante editorial, una fuerza enormemente poderosa en los medios impresos y digitales británicos, de haber obtenido información de manera ilegal durante décadas.
Entre las prácticas que denuncian figuran: pinchazos telefónicos y escucha de mensajes de buzón de voz, colocación de dispositivos de escucha en coches y casas.
También se acusa a la sociedad de blagging (obtención fraudulenta de datos médicos, bancarios o telefónicos). En algunos casos, incluso se denuncian encargos de robos para obtener información.
Harry y Meghan en Santa Bárbara durante el concierto benéfico One805 Live.
El papel de Harry en el juicio
Associated Newspapers Limited niega rotundamente todas las acusaciones y las califica de "calumnias absurdas".
La apertura del juicio está fijada provisionalmente para el 19 de enero y se prevé que tenga una duración estimada de unas nueve semanas.
Más de dos meses en los que, una vez más, el nombre del príncipe Harry volverá a copar los titulares de la prensa internacional.
El Tribunal Superior de Londres ya había decidido en 2024 que el caso llegaría a juicio a comienzos de 2026, tras rechazar la petición de Associated Newspaper de tumbar las demandas de forma sumaria.
Harry es uno de los siete demandantes y se espera que sea el primer testigo en declarar en el juicio. Su paso por los tribunales volverá a situarlo en el centro mediático.
Ya se sabe: siempre es noticiable que un miembro de la Familia Real británica testifique en una sede judicial. Casi con toda seguridad, en este proceso se verá al príncipe hablar más sobre las consecuencias personales de la intrusión de los medios en su vida privada.
Cabe recordar que este caso forma parte de la cadena de acciones legales que el duque ha emprendido contra la prensa británica, dentro de su "misión" personal de exigir responsabilidades por lo que considera años de intrusión y vulneración de su privacidad.
No cabe duda de que esta es la gran noticia del año, hasta el momento, para el hermano pequeño del príncipe Guillermo (43).
Tanto él como los otros seis demandantes de la macrodemanda podrán comparecer ante el tribunal en la Sala 73 del Tribunal Superior de Justicia de Londres contra el editor del Daily Mail.
El rey Carlos III y Camila asisten a una misa en la iglesia de Santa María Magdalena, en Sandringham.
Carlos III afronta el 'destierro' de Andrés
Mientras Harry se prepara para su juicio más mediático, su padre y su esposa, la reina Camila (78), siguen adelante con su vida. El pasado domingo reaparecieron por primera vez en público. Ambos asistieron a un servicio religioso en la iglesia de Santa María Magdalena, en Sandringham.
Según la prensa británica, el Jefe de Estado del Reino Unido afronta el recién estrenado 2026 con ganas de cumplir con su agenda de compromisos.
Muy probablemente también tenga ganas de que se resuelva de una vez por todas la esperada mudanza de su hermano, el expríncipe Andrés (65 años) a la finca de Sandringham.
Tras las implicaciones del que fuera duque de York con el magnate perfilo Jeffrey Epstein, el pasado 17 de octubre, el Rey lo despojó de sus títulos y honores reales, y lo ha obligado a abandonar su residencia en el Royal Lodge, en Windsor.
Se espera que de manera inminente, Andrés Mountbatten-Windsor se mude a la finca privada de la Familia Real en Sandringham Estate. Un traslado que podría hacerse efectivo a finales del presente mes de enero. O, como muy tarde, a principios de febrero.
El príncipe Harry, en el juicio de Londres el pasado 8 de abril de 2025.
Sin encuentro con su padre
Lo que no parece entrar en los planes de Carlos III es la posibilidad de un reencuentro con su hijo.
Con cada nueva visita de Harry al Reino Unido, surge la pregunta de un posible cara a cara entre padre e hijo. Pero, al igual que durante la audiencia preliminar sobre este asunto en marzo de 2023, no se espera que el duque de Sussex se reúna oficialmente con el rey debido, "a conflictos de agenda".
Lo cierto es que lo que hace improbable que ambos se crucen tiene más que ver con la posición ideológica de cada uno de ellos.
Siguiendo la política de su madre, la reina Isabel II, contraria a tomar acciones legales contra los medios de comunicación, Carlos III no desea verse involucrado en las batallas legales de su hijo contra la prensa sensacionalista.
Se espera que la divulgación pública de la privacidad 'violada' a Harry y la previsible revelación de sus secretos más inconfesables generará una nueva oleada de informaciones.
Al menos, esa es la esperanza de David Sherborne, el abogado del príncipe Harry. Este ha pedido a los siete demandantes que asistan a la apertura del juicio para realizar una "demostración de fuerza" en el inicio del proceso.
