Hay lugares que te roban el corazón completamente. Sitios en los que prima la calma y el sonido del agua, donde solo importa el aquí y el ahora. Rincones que invitan a parar, respirar y dejarse llevar por el ritmo pausado de la naturaleza.
Pocas sensaciones hay mejores que el sol en la cara acompañado de buenas vistas. Montaña, agua refrescante, charcas naturales y ese inconfundible olor a pueblo que conecta con lo esencial. Un escenario perfecto para desconectar del ruido y reconectar con la tranquilidad.
Uno de esos lugares es Guisando, un pequeño pueblo situado en la vertiente sur de la Sierra de Gredos. Rodeado de gargantas de agua cristalina y frondosos bosques, este lugar se ha convertido en uno de los sitios más especiales para quienes buscan naturaleza en estado puro.
Guisando, Ávila
Ubicado en el Valle del Tiétar, enamora a todo aquel que lo visita. Aunque se encuentra en Castilla y León, su arquitectura es plenamente andaluza. Sus casas encaladas, calles empedradas y balcones de madera evocan a los pueblos del sur.
Una belleza que no ha pasado desapercibida hasta para grandes literatos. Camilo José Cela describió a este rincón abulense como "el pueblecito de más bellas vistas de toda España".
Guisando, que fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en el año 1976, solo cuenta con 500 habitantes, pero en verano, su enclave estratégico llama a muchos visitantes y vecinos de la zona a redescubrirlo.
Es el destino perfecto para visitar desde su ciudad o desde Madrid. Son muchas las personas que en verano, intentando evitar el calor asfixiante de la Meseta, acuden a sus charcas a refrescarse.
Una de las más famosas es su Charco Verde, donde el agua turquesa y cristalina invita a bañarse. Parece que estás en una isla paradisíaca. Aunque este lugar no tiene nada que envidiar a las playas de Maldivas, por ejemplo.
Aquí disfrutarás de la naturaleza entre rocas y pinos dentro de la sierra.
Charco verde en Guisando, Ávila
También es muy recomendable que visites el Mirador del Río Pelayo, uno de los puntos más fotogénicos y con vistas espectaculares con las letras de Guisando.
Desde allí disfrutarás de una vista panorámica del pueblo encaramado con sus casas coloridas y montañas verdes al fondo. También podrás divisar el río Pelayo, las piscinas naturales y el entorno agreste de La Mira.
Se accede muy fácilmente en coche, cuenta con un parking, o andando, y es ideal para disfrutar de un amanecer o atardecer.
Su entorno natural lo hace también ideal para realizar rutas de senderismo. Entre las principales destacan la subida a La Mira (2343 m) desde la plataforma de Gredos o La Senda de los Pescadores.
Si prefieres un plan más tranquilo siempre puedes visitar su casco histórico con sus casas blancas y su iglesia de la Purísima Concepción, originaria de los años XV y XVI.
