El calabacín es una de las hortalizas más utilizadas en la gastronomía del centro de España. Pertenece a la misma familia del pepino, la sandía o la calabaza y es muy versátil, ya que se puede consumir en crudo o cocinado. Bajo en calorías y con una gran cantidad de nutrientes, podemos elegirlo, sin ninguna duda, como un aliado perfecto en una dieta saludable.

Si tienes un huerto en casa y has recogido tantos calabacines que no sabes qué hacer con ellos, te mostramos distintos métodos de conservar el calabacín crudo. Uno de ellos es congelarlo, así que, si no lo has hecho nunca, te mostramos con detalle cómo congelar el calabacín.

Y es que debemos tener en cuenta la manera de conservar los alimentos para mantenerlos en óptimas condiciones durante mucho más tiempo, pues cada uno tiene sus propias características. Sigue leyendo este artículo y descubre las mejores maneras de conservar el calabacín crudo. ¡Vamos allá!

¿Se puede congelar el calabacín?

La respuesta es sí, puedes congelar el calabacín, además es una opción muy recomendable para conservarlos antes de que se estropeen. El primer paso después de cosecharlos o comprarlos será lavar los calabacines con agua fría para retirar la tierra y suciedad que puedan tener. Déjalos escurrir o sécalos con un trapo limpio hasta que la piel del calabacín quede bien seca.

A continuación, corta los calabacines como prefieras: rodajas, tiras, dados… Todo dependerá del uso que quieras darles después de congelarlos, incluso puedes congelar el calabacín cortado de distintas formas para tenerlo siempre listo con indiferencia de la receta que quieras elaborar.

También debes saber que antes de congelar el calabacín debes escaldarlo para anular las enzimas que causan su deterioro, aunque más abajo te mostramos unos trucos para poder congelar el calabacín crudo también.

Pon agua en una cacerola bien grande al fuego y, cuando comience a hervir, echa los calabacines troceados. El tiempo que tienes que dejarlos en el agua variará en función del tamaño de los trozos, pero no serán necesarios más que unos minutos para escaldar rodajas de calabacín no muy gruesas. No agregues nunca sal al agua del escaldado, de lo contrario los calabacines se descompondrán con rapidez.

Cuando apagues el fuego, corta la cocción del calabacín introduciéndolo en un bol con agua fría y hielo. Si no lo haces, el calor seguirá cocinándolos y acabarán muy hechos. Una vez estén fríos, ponlos sobre un papel de cocina absorbente para retirar el exceso de agua.

Antes de congelarlos, es muy importante que extiendas los trozos de calabacín en una bandeja o similar apto para el congelador, pues si los pones todos juntos en una bolsa se quedarán pegados entre ellos. Pasadas dos horas, el calabacín estará congelado por completo y ya podrás colocarlo en bolsas de congelación o donde quieras almacenarlos congelados.

Cómo congelar el calabacín crudo

Está claro que la forma más popular de congelar el calabacín, así como la mayoría de las verduras, es escaldándolo. De este modo, se inactivan las enzimas que causan el envejecimiento del vegetal, frenando el deterioro y la pérdida parcial o total de sus aportes nutricionales. No obstante, se puede congelar el calabacín fresco y hacer que mantenga todos sus nutrientes.

Sin embargo, debes tener en cuenta que, apenas lo descongeles, el proceso de deterioro se acelerará muy rápido, algo que sucedería de forma más lenta si lo cocinas previamente. En cualquier caso, si decides congelar el calabacín crudo, debes prepararlo y consumirlo de inmediato. Estos son los pasos a seguir:

  1. En primer lugar, lava muy bien los calabacines y sécalos con cuidado.

  2. Trocea los calabacines de la forma que prefieras.

  3. Ponlos en una bandeja estirados para que no se queden apelmazados ni se peguen al congelarse. Después, podrás introducirlos en una bolsa de congelación normal y guardarlos hasta que los necesites.

  4. La temperatura adecuada para mantenerlos en perfecto estado es -18 ºC dentro del congelador, así permanecerán intactos hasta dos meses.

  5. Por último, cuando descongeles los calabacines debes cocinarlos con la mayor brevedad posible, de lo contrario se activarán las enzimas del proceso de descomposición y perderán color, sabor y propiedades nutricionales, así que no vuelvas a congelarlo.

Consejos para conservar el calabacín

Además de congelar el calabacín para disponer de él cuando te haga falta, puedes conservarlo a través de vinagretas y encurtidos o conserva de calabacín. No obstante, para que te dure el mayor tiempo posible en la nevera, puedes seguir los siguientes consejos:

  1. Guárdalo entero en el frigorífico, si lo cortas se dañará más rápido.

  2. Evita lavar el calabacín hasta que vayas a consumirlo, ya que el exceso de agua acelera el proceso de putrefacción.

  3. Si está mojado porque lo acabas de recolectar, sécalo muy bien hasta eliminar cualquier rastro humedad. Hazlo con suavidad con un paño limpio, pues el exceso de humedad desencadenará la aparición de moho.

  4. A continuación, mételo dentro de una bolsa de plástico o de papel, ya que si guardas el calabacín crudo dentro de una bolsa su proceso de descomposición se ralentizará. Recuerda que es necesario que circule el aire en la bolsa, así que hazle unos huecos antes de sellarla o simplemente puedes dejarla abierta.

  5. Guarda las bolsas con calabacines dentro del cajón de las verduras de la nevera. En esta área podrá combatir mejor la humedad, y por supuesto debe estar muy limpio para que no se contamine con otros productos.

  6. No almacenes nunca el calabacín crudo junto a frutas que desprenden etileno, es decir, plátanos, melones, melocotones y otros, de lo contrario adquirirá un sabor amargo.

  7. Para concluir, no guardes los calabacines más de cinco o siete días. Tarde o temprano comenzarán a marchitarse, así que cuanto más frescos los consumas, mucho mejor.

Y si aun así necesitas hacer algo para conservar tu excedente de calabacín crudo, ya sabes, puedes recurrir a congelarlo o hacer conserva de calabacín. Está delicioso, pero recuerda no cocinarlo demasiado cuando vayas a utilizar la conserva de calabacín, como ya está cocinado, perderá todos sus nutrientes.

Beneficios del calabacín para la salud

El calabacín es muy rico en vitaminas, compuestos antioxidantes y fibra, que juegan un papel fundamental en la salud. Destaca, especialmente, su contenido en luteína y zeaxantina, dos compuestos que ayudan al fortalecimiento de nuestros ojos.

Además, es rico en vitaminas del grupo B, que contribuye al desarrollo y la reparación de tejidos en el organismo, así como a la formación de glóbulos rojos. También es fuente de vitamina C y de vitamina A, poderosos antioxidantes que nos ayudan a mantener una piel sana y a luchar contra los radicales libres dañinos. Los radicales libres son responsables de causar el envejecimiento de la piel, provocando la aparición de manchas y arrugas. Así que para prevenir los síntomas del envejecimiento, nada como el calabacín.

En cuanto a sus minerales, los calabacines son ricos en fósforo, potasio y magnesio, aunque se asimilan mejor cuando están cocinados.

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