El punto de cruz es una práctica que se trata de un bordado que se utiliza para poder decorar una tela y darle belleza mediante dibujos que se plasman gracias a nuestro trabajo con hilo y aguja. Para poder personalizar el tejido, es necesario contar con patrones punto de cruz, los cuales podremos descargar de Internet. Por otro lado, también podemos encontrar u gran número de revistas especializadas en los quioscos. En ellas encontraremos los patrones en forma de plantilla, muchas de ellas para principiantes.

Una de las ventajas que trae consigo el punto de cruz, es que proporciona muchos beneficios para la salud. Cuenta con propiedades terapéuticas y es ideal para personas que tengan depresión, tengan poca autoestima y baja de confianza. No es algo exclusivo de mujeres, sino que cada vez son más hombres los que hacen punto de cruz gracias a sus ventajas. Además, el punto de cruz junto con la meditación resultan dos actividades muy relajantes, porque pueden llegar a reducir notablemente la ansiedad y el estrés. 

¿Qué materiales necesitamos para hacer punto de cruz?

La tela es el lienzo sobre el que vamos a trabajar y sobre el que vamos a replicar los patrones punto de cruz. La tela más común y utilizada para hacer punto de cruz se llama Aida y tiene una gran ventaja: en ella, pueden verse perfectamente los cuadrados marcados. Esta tela es la más recomendable para comenzar en el mundo del punto de cruz. Si no se encuentra esta tela en una tienda especializada, siempre hay otra opción sobre la que trabajar, como el lino.

Aunque hay un gran número de agujas en el mercado, deben ser específicas para punto de cruz. Pueden ser de metal, plástico o de madera. Además, pueden ser laneras, circulares o auxiliadores. En caso de que elijamos estas últimas, serán de gran ayuda porque sujetan el punto mientras se realiza otro. Tampoco debemos olvidarnos de las tijeras y del hilo. Hay muchas clases de hilo, pero el que debemos usar es el de tipo "mouliné", compuesto por algodón 100%.

Tipos de punto de cruz y pasos a seguir

Aunque existen muchos, lo mejor es comenzar por lo más sencillo, para ello te compartimos un vídeo con el que podrás seguir la explicación que te mostramos a continuación:

En el punto horizontal, la aguja se introduce desde arriba hacia abajo y de izquierda a derecha. En el punto vertical, se siguen los mismos pasos y dirección que en el punto horizontal, pero girando la tela. Otro punto diferente es el diagonal. La aguja se introduce desde abajo hacia arriba y de izquierda a derecha. El punto más complejo que hay, se conoce como punto del diablo, donde se van trazando estrellas o asteriscos.

Ahora comenzaremos por los pasos, donde iremos aprendiendo poco a poco de una forma muy fácil. Lo primero que debemos hacer es separar dos hebras de madeja de hilo de unos 30 centímetros cada una. Después hay que hacer diferentes puntos para poder conseguir las cruces. Primero clavaremos la aguja en la tela por la parte de atrás hacia adelante y se introduce la aguja en el agujero 2. Se vuelve a clavar en el agujero 3 de detrás hacia delante y se acaba en el agujero 4 formando con el hilo una cruz. Ahora lo que debemos hacer una primera pasada de izquierda a derecha para poder bordar una línea en punto de cruz.

La segunda pasada se bordará de derecha a izquierda, toda la línea bordada, completando así todas las cruces. Una vez hayamos finalizado la primera línea lleva el paso de la segunda y debe hacerse de izquierda a derecha. Los agujeros de la primera línea son también la segunda línea de la parte superior de las cruces. Todas tienen que encontrarse en el mismo sentido para que todo salga correctamente.

¿Y si queremos hacer un cambio de color con el hilo? En caso de que queramos hacer un cambio de color del hilo, tendremos que pasarlo por detrás y cortarlo. Con el nuevo color, repetiremos el mismo proceso y en sentido inverso. Ahora ya estará todo listo para poder retomar el bordado. Por otro lado, hay que recordar que nunca se hace un nudo en el hilo, ni al principio ni al final del bordado.

Consejos para novatos en el punto de cruz

Las personas que están dando sus primeros pasos en este mundillo, siempre agradecen consejos. Muchos de ellos pueden facilitar notablemente nuestros primeros pasos. De esta forma, el punto de cruz quedará mucho mejor de lo que pensamos. Una norma básica en el punto de cruz es que siempre debemos respetar la dirección en la que trabajamos. Por otro lado, el tejido siempre tiene que estar tenso para que el resultado quede mejor.

Otro interesante truco es el de hacer coincidir el centro del gráfico con la tela. Se aconseja guardar las telas en estuches para que estén siempre protegidos. De esta forma, en caso de que la tela sea muy delicada, pueda conservarse en el mejor estado posible. De lo contrario, el resultado no podría ser tal y como esperamos.

Lo mismo sucede con las madejas de hilo para punto de cruz. Deben ser conservadas en lugares lejos de la humedad o demasiado calor, algo que podría dañar al hilo o hacer que se formen nudos. Lo que nos interesa es que todo esté en las mejores condiciones posibles para que cuando retomemos la actividad, todo esté correcto.