La Guardia Civil ha llevado a cabo durante el pasado mes de abril un amplio operativo, desplegado en toda la provincia, dirigido principalmente a la erradicación del furtivismo, a la verificación de la documentación y al control de los cazadores durante el ejercicio de la caza, labores en las que ha presentado denuncia contra cuatro cazadores por distintas irregularidades.

La Comandancia de Burgos venía recibiendo desde semanas atrás quejas en relación a prácticas de caza irregulares y furtivismo, por lo que se diseñó un dispositivo con el fin de luchar contra una actividad ilegal que causa un grave perjuicio económico al medio rural, a los ayuntamientos, juntas vecinales, a los propietarios de los cotos de caza y a los propios cazadores, según informaron a Europa Press fuentes del Instituto Armado.

Es conocido que estos "cazadores" al margen de la ley, buscan principalmente la cuerna que portan los machos de esta especie, como trofeo, para satisfacer un mercado negro dirigido a su caza y a su venta -una vez naturalizado-, por lo que iniciado el periodo hábil para la caza del corzo (Capreolus capreolus), el Seprona intensificó las labores de vigilancia y control del furtivismo en aquellas áreas más sensibles.

Fruto en muchas ocasiones de la colaboración ciudadana, los agentes verificaron la presencia de cuerpos descabezados de éste cérvido abandonados en los campos; si bien el despliegue iba dirigido a toda la provincia, fue la franja recorrida por el Arlanza la que arrojó datos más preocupantes, con un mayor e inusual número de casos detectados.

Con la temporada de caza abierta para esta especie, en abril se han intensificado los servicios, en todas las franjas horarias, de día y de noche, lo que ha permitido controlar 22 vehículos vinculados con actividades cinegéticas e identificar a 31 personas, de las cuales cuatro cazadores fueron denunciados por irregularidades durante la caza, algunas de ellas por acciones que ponían seriamente en peligro la integridad de las personas.

También se han intervenido tres cabezas de corzo, un rifle de caza y cuatro precintos, todo ello como resultado de las comprobaciones llevadas a cabo y que han sido dirigidas desde Jefatura de la Comandancia por el Seprona y que ha contado con el apoyo de patrullas de Seguridad Ciudadana y del helicóptero del Cuerpo con base en La Rioja.

La Comandancia de Burgos continuará con este tipo de controles y verificaciones hasta final de temporada.

SERVICIOS MÁS RELEVANTES



En cuanto a los servicios más relevantes, una patrulla paraba un todo terreno en el que viajaban tres personas; el copiloto portaba en sus manos un arma larga desenfundada y con munición en el cargador; lo hacía con el agravante de encontrarse en una zona de seguridad por tratarse de una vía de comunicación asfaltada.

En otro terreno cinegético detectaron un vehículo que se desplazaba a velocidad reducida por los caminos; escucharon tres disparos de arma de fuego y vieron a éste dirigirse hasta una nave ganadera donde una persona depositó una bolsa. Los agentes comprobaron que guardaba una cabeza de un corzo y que carecía de precinto y en el lugar del lance encontraron su cuerpo.

Otro día los agentes fueron testigos del abate de uno de estos animales, desde un coche y en una zona de seguridad, con riesgo para las personas.

El vehículo fue interceptado y registrado; se localizó una cabeza de corzo con irregularidades en el precintado (precinto mal colocado y carente de datos) y se decomisó un visor térmico de uso prohibido durante la caza.

Por último, otro cazador fue sorprendido con otro "trofeo" recién abatido; aunque portaba un precinto no tenía cumplimentada la fecha de su caza y además estaba incorrectamente colocado y permitía su reutilización.

Las infracciones por incumplimiento a la Ley de Caza de Castilla y León serán puestas en conocimiento de la administración correspondiente.

CORRECTO PRECINTADO



Además de portar la documentación particular, la del arma, seguro, el propio precinto y autorizaciones del titular del terreno cinegético donde se va a cazar, se recuerda el obligado y correcto precintado de la pieza abatida.

El precinto legaliza la caza del corzo, determina el terreno cinegético donde ha sido abatido y autoriza su lícito traslado y transporte; debe colocarse en la cuerna del cérvido una vez dado muerte y siempre antes de moverlo, conforme a lo estipulado en la Ley de Caza de nuestra Comunidad sobre el precintado de piezas de caza.