Santiago Díez es uno de esos abogados que tiene las ideas claras, que te ofrece seguridad y tranquilidad con sus palabras y que cuando le llega un caso, sabe de lo que habla. Este abogado vallisoletano especializado en derecho sanitario ha convertido a su despacho Díez Curiel y Asociados en el azote de la Sanidad de Castilla y León. No es médico, pero su alta especialización en los casos, más de 30 años, le permite tener alguna asignatura ‘convalidada’.

Lleva 33 años leyendo historias clínicas y eso se nota. Por su despacho pasan casos duros, muy duros, por eso cree que lo primero que tiene que hacer es “empatizar” con los clientes. Y lo hace en primera persona porque su vocación viene de su infancia. Su familia fue víctima de un médico que “hizo más las cosas” con su hermano. Era la época “cuando no se protestaban pese a que se hacían mal las cosas”, recuerda. A Santiago se le quedó en su memoria y ahora se ha convertido en un referente de abogado de negligencias médicas y es el despacho asociado a El Defensor del Paciente.  

En 2022, en Castilla y León, se contabilizan según el Defensor del Paciente, 764 casos denunciados. Escala una posición y se convierte en la quinta comunidad más denunciada con 47 casos que han sido muertes. Los asuntos han aumentado en un total de 62 lo que supone una subida del 8%.  El punto débil se halla en la lista de espera quirúrgica: 39.242 personas engrosándola con una dilación media de 129 días. Las cirugías que mayor retraso acumulan son cirugía general, traumatología y oftalmología. Por hospitales, los del Bierzo y el de Burgos se llevan la palma con unas listas de espera inasumibles tanto para intervención como para cita con el especialista. La demora para primera consulta se ha incrementado más de un 30% en la Comunidad, unos datos que se certifican desde el despacho vallisoletano.

Santiago Díez lleva más de 25 años siendo el despacho de El Defensor un tiempo “positivo y fructífero” porque gracias a su trabajo “se han cambiado mucho las cosas”. Para Díez, la sociedad “ha modificado la mentalidad y ha perdido el miedo a enfrentarse a la administración sanitaria”. Se ha “roto la barrera” con ese tabú del “para que voy a denunciar si no vamos a conseguir nada”. Un corporativismo sanitario que, en Castilla y León, según sus palabras, “se mantiene". “En este tiempo la concienciación ha cambiado, cuando los pacientes denuncian con una base judicial, los jueces tienen que dar una respuesta. La gente no se calla y plantea errores que no son excusables. Ahora los jueces dictan sentencia, a veces a favor o en contra, pero las dictan porque antes ofrecían la callada por respuesta", asegura a El ESPAÑOL Noticias de Castilla y León.

Es complicado cifrar todos los casos que han llegado hasta su despacho, no llegan todos, algunos por falta de pruebas no lo hacen, no todo se judicializa, pero estima que pueden ser 800 al año y cerca de los 5.000 casos los que ha recibido en toda su historia. Ahora bien, antes de aceptar una denuncia la revisa al milímetro para asegurarse de que son viables y puede tener recorrido. Así, recuerda el primero de los casos que se ganó por una mujer infectada por una hepatitis por una transfusión. El letrado lo recuerda bien. “Benita se llamaba. La pobre murió por culpa de ello tiempo después, pero lo hizo con la satisfacción de haber ganado”. Ese caso provocó un cambio en la forma de actuar de la sanidad en Castilla y León en este aspecto. Y es que, lejos de las cifras millonarias por indemnización, el abogado piensa que éste es el “objetivo”, el luchar para cambiar las cosas y que no vuelvan a suceder a otros.

Y por supuesto los últimos, ya que recuerda que cada semana se dictan sentencias. Una mujer ha recuperado todo el dinero de un tratamiento de cáncer porque se tuvo que operar a vida o muerte después de no ser diagnosticado en la sanidad pública, o una mujer de León a la que no le sufragaban los gastos de empapadores, como sí hacían en Castilla-La Mancha. Casos que van en aumento porque como reconoce, “ahora se denuncian y se hacen públicos”. Y esta semana lo ha vuelto a conseguir. “Una persona en Valladolid que falleció por no hacerle marcadores cardiacos en Urgencias, se le mandó a casa y se murió” y que se hará pública en breve.

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"Si lo llevamos nosotros, saben que habrá lucha"

Su despacho se ha convertido en todo un azote para el Sacyl desde que se convirtieran en pioneros en sentencias por la hormona del crecimiento y que ahora sirven de jurisprudencia nacional. Una etiqueta lograda a base de trabajo y lucha. “Es cierto que somos los que más casos llevamos, tenemos fama de luchadores y todo sin malas artes. El Sacyl es consciente de que si un caso lo llevamos nosotros, habrá una lucha dura pero leal”, insiste. Defender este tipo de situaciones no es fácil. En un desalojo por impago de una vivienda sabes que es una ecuación segura, tardará su tiempo, pero llegará, la negligencia médica es una lucha en los tribunales con dos posturas enfrentadas, con médicos de prestigio ofreciendo su valoración y un juez que tiene que decidir”. Es en este momento cuando Díez hace un llamamiento a la “empatía” de los magistrados. “Es un trabajo ingente, una lucha de David contra Goliat. Y es algo con lo que tienen que empatizar los jueces”. Es aquí donde aparece, además de la figura de la administración, la de las aseguradoras con sus grandes presupuestos y su poder.

“Las aseguradoras puede tener presupuestado 50.000 euros para cada caso, algo que es inaceptable para las víctimas. Son potentes y disparan con pólvora ajena y pueden litigar con muchos medios. No les importa el paso del tiempo y les favorece el sistema, se les permite la hipertrofia de medios que además exhiben durante el procedimiento. Las víctimas llegan con pocos medios. Y pese a todo, en muchas ocasiones, la piedra da en medio de la frente del más poderoso”.

Unos procedimientos jurídicos que dependiendo de la vía que se tramite puede extenderse en el tiempo hasta tres o cuatro años. Por eso, este experto en negligencias manda un mensaje a los pacientes afectados: “Sabemos que no será un camino fácil, pero hay que lucharlo. Y se ha demostrado que se puede”.

Díez tiene claro que en la sanidad de la Comunidad fallan “los medios y los equipos humanos”. Por ejemplo, critica que en las zonas rurales las ambulancias tarden 50 minutos en llegar. Y por supuesto, fallan “las personas, los médicos”. En este caso lamenta que nunca nadie lo haya reconocido. “Pido a los equipos médicos que lo reconozcan, para no hacer a las víctimas, víctimas dobles, es decir, de un error y de un reconocimiento, todo el mundo se calla y estas personas necesitan una reparación moral, no solo económica”. Y es que es consciente de que sus casos tienen dosis altas de dolor y vidas rotas.

 

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