247 centros de salud, de los que 161 son rurales, para 2,3 millones de pacientes, sólo un 10% de ellos niños de hasta 14 años. La fotografía de la atención primaria de Castilla y León dibuja un horizonte cada vez más habitual en la España interior, la del envejecimiento y la despoblación, la de un medio rural con una dispersión creciente al que cada vez es más complicado acercar los servicios públicos esenciales. Hablamos de una de las comunidades autónomas más extensas de Europa, donde en los últimos 30 años se ha volatilizado el 10% de sus habitantes. En Castilla y León el problema de fondo no es tanto la sobrecarga de pacientes en los grandes centros urbanos, sino la escasez de profesionales sanitarios, fundamentalmente médicos, en las zonas más despobladas.

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El descontento en el medio rural ha ido in crescendo en los últimos años y se ha convertido en un asunto troncal para los sucesivos gobiernos autonómicos. Los socialistas, en la oposición, y fundamentalmente las plataformas en defensa de la sanidad pública han canalizado la queja de los vecinos de las zonas más afectadas por la desatención sanitaria, agravada tras la pandemia. Antes de la irrupción del COVID, el gobierno de PP y Cs anunció un plan piloto de reforma sanitaria que, incluso antes de su puesta en marcha, fue recibido con una fuerte contestación social. Ahora, tras remontar la grave crisis sanitaria y superar las discrepancias en el seno de la coalición, el plan sanitario vuelve a tomar protagonismo.

Ofertas en Twitter para médicos: 3.500 euros al mes

La Consejería de Transparencia de la Junta de Castilla y León pone negro sobre blanco en un amplio estudio de capacidades del sistema de atención primaria de la Comunidad Autónoma, y revela la carga asistencial que soportan los centros de salud y los profesionales sanitarios que desarrollan su labor en Sacyl. Sin embargo, no sólo el número de tarjetas sanitarias es un indicador de la carga asistencial, que está desbordada en ocho centros urbanos o semiurbanos, como Laguna de Duero, Parque Alameda y Covaresa, en Valladolid; Pizarrales, Capuchinos y Universidad-Centro en Salamanca; y José Luis Santamaría y Las Huelgas en Burgos, todos ellos con más de 1.500 tarjetas sanitarias por médico. Para todos ellos la Consejería de Sanidad prescribe refuerzo para “amortiguar” las cargas excesivas. La búsqueda desesperada de médicos que quieran trabajar en Castilla y León ha llevado a Sacyl a utilizar todos los sistemas disponibles a su alcance para reclutar galenos: llama la atención el último anuncio a través de Twitter donde se ofertan contratos por 3.500 euros al mes.

La dispersión geográfica en las zonas rurales más despobladas hace realmente difícil atender las necesidades de los pacientes adscritos a los consultorios locales de zonas como Aliste, en Zamora, comarca que la consejera de Sanidad, Verónica Casado, eligió para poner en marcha el plan piloto que preveía un sistema de consulta bajo demanda, a través de cita previa, que ha suscitado desconfianza en la población, muy envejecida y con escaso acceso a la cobertura de internet, incluso telefónica, para acceder a esta cita previa. Y es a la falta de médicos y enfermeras se suman los cientos de kilómetros a recorrer por los profesionales para pasar consulta en los consultorios rurales, lo que ha llevado irremediablemente a la cita previa como condición para el desplazamiento. Para todas estos centros de salud, que paradójicamente tienen la menor carga asistencial en cuanto a tarjetas sanitarias, menos de 200 por facultativo, Sanidad prevé una “reordenación para mantenimiento de capacidades” que habrá de materializarse con el nuevo plan sanitario.

Estos son los centros de salud donde la Junta prevé la reordenación:

En Ávila: Muñico, Navarredonda de Gredos y Piedrahíta.

En Burgos: Valle de Losa, Valle de Valdebezana, Villadiego, Valle de Tobalina, Huerta del Rey y Pampliega.

En León: Riaño, La Magdalena, Astorga II, Truchas, San Emiliano y Matallana de Torío.

En Palencia: Frómista, Villarramiel, Cervera de Pisuerga, Torquemada y Herrera de Pisuerga.

En Salamanca: Fuenteguinaldo, Aldeadávila de la Ribera, Robleda, Linares de Riofrío, Matilla de los Caños, Tamames y Vitigudino.

Segovia: Sacramenia, Fuentesaúco y Navafría.

Soria: San Pedro Manrique, Berlanga de Duero, Arcos de Jalón, Gómara y San Esteban de Gormaz.

En Valladolid: Esguevillas y Mota del Marqués.

En Zamora: Alta Sanabria, Santibáñez de Vidriales, Mombuey, Villarrín, Carbajales de Alba, Camarzana de Tera, Tábara, Bermillo de Sayago, Alcañices y Villalpando.