1981. Toda España se recuperaba del intento de Golpe de Estado y lo hacía al ritmo de Depecho Mode, Duran Duran y Triana. El Gobierno de Calvo Sotelo fijó en 854 pesetas el salario mínimo diario. Y fue un año de cambios en el que España se lanzó a la modernidad, pero donde una enfermedad mortal comenzaba desgraciadamente a hacerse famosa: el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (Sida) llegó a España en octubre.

Noticias relacionadas

No obstante, fue en 1982 cuando se diagnosticó el primer caso de Sida en Castilla León. Una enfermedad que hasta el 15 de junio de 2021 ha visto cómo se han diagnosticado 3.208 casos en la Comunidad. Afortunadamente es una enfermedad que ha continuado la tendencia descendente iniciada a mediados de la década de los 90 gracias a la generalización de los tratamientos antirretrovirales. Son muchos los que recuerdan cómo los jóvenes destrozaban su vida con la droga, que se convertía en el mejor aliado de una enfermedad que comenzó a ser conocida cuando personajes famosos lo declararon. EL ESPAÑOL Noticias Castilla y León recuerda cómo fueron esos tiempos y su evolución.

En esos años Andrés Sánchez trabajaba en ACLAD, la Asociación de ayuda al drogodependiente, y vivió en primera persona “la dureza de esta enfermedad”. En su caso ayudaba a personas que consumían heroína en el ya desaparecido Poblado de la Esperanza en Valladolid. El compartir jeringuillas provocó que los casos de Sida aumentaran de manera exponencial. Su misión era alertar e informar sobre una enfermedad que ya era conocida pero a la que muchos preferían olvidar. “Era muy duro comprobar el deterioro que tenían las personas, era un consumo muy activo y aunque ya se sabían las consecuencias, era complicado salir de ese túnel”, recuerda el hoy técnico de Cáritas.

Lo mismo ocurría con las mujeres que ejercían la prostitución, a las que se asesoraba con charlas y cursos sobre el uso del preservativo para evitar una enfermedad que parecía no tener fin. “Había miedo, mucho miedo”, lamenta Sánchez.

Años 2000, descenso e información

La vacuna, a diferencia del Covid, no ha llegado (pese a que Los Rodríguez brindaban hasta la cirrosis por una vacuna), pero sí unas mejoras en la vida que ha convertido a la mayoría de los portadores con un diagnóstico a tiempo en personas que llevan una vida normal sin arrastrar el estigma social del pasado. “Ahora es diferente. Todo ha cambiado. Hay mejores tratamientos, medicamentos y mucha educación”, afirma el vallisoletano, que recuerda que la desaparición del gueto permitió que “mucha gente saliera de esto”. “El consumo sigue existiendo, pero no a esos niveles y la enfermedad prácticamente es nula”, apunta.  

Poblado de la Esperanza en Valladolid Fundación Secretariado Gitano

Y es que los datos así lo dicen. Desde el año 2003 se mantiene una tendencia descendente. El número de casos de sida se mantiene estos últimos años, en 2017 con 24 casos nuevos, con 15 casos en 2018; 12 de momento en 2019 y 14 en el 2020. La incidencia de sida presenta una evolución temporal similar a la de España. Hasta 1996 la tendencia fue ascendente, pero en 1997, tras la introducción de los tratamientos antirretrovirales de gran eficacia se inició un descenso brusco, suavizándose estos últimos años, según los datos facilitados por la Consejería de Sanidad.

La provincia de Castilla y León que presenta mayor número de casos, es Valladolid con 855, seguida de León con 499. Al calcular la tasa acumulada por 100.000 habitantes, la provincia con mayor tasa es Palencia con 191,36 casos por 100.000 habitantes, seguida por Valladolid, Salamanca y Burgos.

Una enfermedad masculina

En el 42,86% de los casos la transmisión se ha producido por vía heterosexual, en otro 14,29% por relaciones de hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y en un 35,71% de los casos el grupo es desconocido. Por su parte, el 92,86% son hombres y el 7,14% mujeres. El 57,14% tienen país de nacimiento España. Asimismo, la neumonía por P.jiroveciicon un 42,86% ha sido la enfermedad indicativa de SIDA más frecuente

En el año 1991 los grupos más frecuentes eran los de 20 a 29 años seguidos de 30 a 39 años; en los casos diagnosticados en los años 2007 y 2008 los grupos más frecuentes son los de 30 a 39 años seguidos de los de 40 a 49 años. A lo largo de los años, se ha ido incrementando la mediana de edad de las personas diagnosticadas de SIDA, de manera que en los últimos años, más del 56% de los casos son mayores de 40 años.

Actualmente la epidemia de Sida puede considerar como una enfermedad de transmisión sexual, si unimos en los últimos años los casos en personas cuyo único comportamiento de riesgo hayan sido relaciones sexuales (homo o hetero) sin protección, supera a los casos cuyo comportamiento de riego es compartir utensilios cuando se inyectan.

Las personas que tenían prácticas de riesgo relacionadas con compartir materia de inyección para el consumo de drogas eran las más afectadas en los primeros años de la epidemia. Ahora los nuevos casos de sida están relacionados con las prácticas sexuales tanto heterosexuales como homosexuales sin protección.

Comité Ciudadano Antisida

Son muchas las personas que han pasado por el Comité Ciudadano Antisida de Valladolid (CCASV), que fue constituido en febrero de 1990. Y como todo, ha visto ver evolucionar a las personas y a los tratamientos. “Surgió como respuesta a la grave situación de marginación social que estaban sufriendo las personas que padecían la enfermedad. Era necesario crear un espacio para unirse, establecer líneas de actuación y ayudar a las personas afectadas”, afirma Elena Rincón, integradora social. De esta manera, el Comité surgió así como iniciativa social sin ánimo de lucro en el que empezaron a colaborar personas afectadas y voluntarias, profesionales o no.

Mesa informativa del Comité Antisida de Valladolid

Cuentan con el “Área de Información y Prevención”. En el que se ofrecen pruebas rápidas de VIH por saliva, talleres, charlas y cursos salud sexual, entrega de material preventivo e informativo, campañas de sensibilización y servicio de consultas a través del correo, teléfono y de manera presencial.

El segundo área fundamental en el trabajo de la entidad es el de “Apoyo positivo”, donde ofrecen atención social y psicológica tanto a personas afectadas por el VIH como a familiares, también se organizan Grupos de Ayuda Mutua en los que se comparten vivencias, aprendizajes, etc.

Otro de los pilares importantes es esta asociación es el equipo de voluntariado. “Todas las personas sensibilizadas tienen la oportunidad de formar parte del equipo y participar en las actividades. No hay ninguna duda de que la labor social que realiza el voluntariado es esencial en la lucha contra el VIH”, comenta Rincón.

A pesar de estar llegando al final del túnel de esta enfermedad, desde el Comité advierten de que se presenta un diagnóstico “tardío en casi el 30% de los casos”. Por ello, “es importante realizarse la prueba de VIH de manera rutinaria”.