“Me encanta leer, caminar, descubrir lugares bonitos y reir pero mi hobby favorito es pintar”, nos cuenta, en declaraciones a El Español Noticias de Castilla y León, María del Valle Olmos, una vallisoletana de 33 años que ha encontrado en sus cuadros una forma de hacer disfrutar a los demás y también de desconectar del mundo.

Y es que dicen que el mundo se ve mejor con colores, los que ella utiliza en sus elaboraciones. La pucelana se inició con nueve años en este fascinante mundo artístico pero lo aparcó cuando comenzó el bachillerato para retomarlo de nuevo a los 25. Ahora pinta auténticas obras de arte que vende a lo largo y ancho de todo el territorio nacional utilizando como ventana su Instagram. 

Una vía de escape y forma de expresión



“La pintura es mi vía de escape y una forma de expresarme. No he estudiado para ello pero he retomado las clases el año pasado”, nos cuenta María, que añade orgullosa que “la vena artística la lleva en los genes” ya que tanto su padre como su abuelo paterno también eran pintores y deleitaban a ritmo de arte, como ella.

Lo cierto es que fue pura casualidad que esta vallisoletana pintara e hiciera del acrílico, la acuarela y el óleo su auténtica manera de vivir la vida, a ritmo de color. “Me apunté a teatro en las actividades extraescolares del colegio y no salió grupo. Me ofrecieron incluirme en pintura y así descubrí que me gustaba, de casualidad”, añade.

Esta artista pinta paisajes, flores o figuras pero siempre con colores vivos y jugando con los contrastes para generar en la persona que observa sus trabajos esa sensación de contemplar algo distinto y ese gusto por los tonos llamativos.

La “debilidad” de los atardeceres



El tiempo que tardo en pintar un cuadro depende del tamaño y también de la dificultad. Puede ser desde un par de semanas hasta cuatro meses”, añade María que afirma que tiene que contar con un lienzo, buenos pinceles, una paleta y un delantal para hacer magia con sus manos y plasmar su idea a base de escenas.

La pucelana añade que “disfruta” dibujando de todo pero asevera que “los atardeceres son su debilidad” y se ha lanzado a vender sus trabajos por toda España gracias también a Instagram, un escaparate insuperable en el que mostrar toda su producción.

“No me dedico por completo a esto pero desde que puse en marcha la iniciativa, hace un año, que es cuando más me di a conocer en Instagram, he hecho cuatro cuadros por encargo y he vendido dos de los que ya tenía pintados”, afirma.

Vivir el día a día



Cuadros que llegan a las manos de personas distribuidas por toda la geografía de nuestro país, sin límite geográfico. Pese a que las cosas marchan, nuestra entrevistada tiene las cosas claras y los pies en el suelo y prefiere “vivir el día a día” y “disfrutar de lo que hace y consigue”, fórmula que hasta hoy le “ha ido bien”.

“Mi objetivo es seguir aprendiendo y mi deseo pasa por hacer mi propia exposición”, finaliza. Talento, ganas y calidad artística no le faltan para lograrlo a base de crear un universo de colores que gana cada vez más adeptos.