El coronavirus me ha servido para darme cuenta de lo insignificantes y frágiles que en el fondo somos. De cómo puede darnos un vuelco la vida en un instante por muy segura que creamos tenerla, de cómo realmente podemos prescindir de cosas que nos parecían imprescindibles y, sobre todo, de la maravillosa capacidad de resistencia, adaptación y solidaridad que mostramos todos ante este virus”, nos cuenta, en declaraciones a El Español NoticiasCyL, Juan José Grande Niño.

Este vallisoletano, junto a Lorena Jara Pérez, su pareja, regentan el Bar Avenida y sabe muy bien lo que es sufrir los efectos del coronavirus y de las restricciones, tan criticadas por un sector hostelero muy afectado durante este más de un año. Además, Lorena abrió el pasado mes de marzo de 2020, justo con la llegada de la pandemia, una sala de cumpleaños, junto a una amiga, Itziar Tejedor Llamás. Un negocio que  tuvo que frenar su actividad en seco pero que poco a poco vuelve a ganar en actividad.

Un bar



“Desde mi punto de vista se podría haber conjugado mejor el cuidado de la salud de los ciudadanos con la actividad hostelera”, asegura Juan José Grande Niño, regente del Bar Avenida, situado en la avenida Gijón de Valladolid, tras más de un año muy duro para él y para su negocio y echando la vista atrás ahora que poco a poco se comienza a ver la luz al final del túnel y tras bajar la ciudad del Pisuerga a nivel 1 de alerta.

Juan José asegura, en declaraciones a este periódico, que los primeros tres meses de pandemia “fueron muy complicados” y que tuvieron que agarrarse a “los ahorros que les quedaban para afrontar los gastos”, tanto él como su mujer Lorena, que será protagonista unas líneas más abajo.

“A fecha de hoy somos de los pocos afortunados que no tenemos deudas. Nunca nos hemos planteado tirar la toalla durante la pandemia ya que con dos hijos y muchos gastos rendirse era inviable”, añade.

Este vallisoletano nos cuenta que “ha solicitado todas y cada una de las ayudas propuestas por el Ayuntamiento y por la Junta sin recibir ninguna” y califica estas como “escasas e injustas” ya que, añade, “algunas se han dado por orden de solicitud y otras por sorteo hasta acabarse el dinero dedicado a las mismas”. “Nuestro Gobierno, a diferencia de otros europeos, nos han dedicado cero euros”, afirma.

Una sala de cumpleaños



Lorena Jara Pérez, mujer de Juanjo, decidió abrir junto a su amiga Itziar Tejedor Llamás, una sala de cumpleaños  el 6 de marzo de 2020 en el barrio de La Victoria, justo cuando la pandemia del coronavirus comenzaba a sembrar el pánico a lo largo y ancho de todo el mundo.

“Fue un proyecto que pusimos en marcha en 2020. Cuatro meses de reformas y una gran inversión  económica hasta que el 6 de marzo llegó el día de la inauguración, que lo completamos celebrando el cumpleaños del hijo de mi socia. No podíamos imaginar lo que ocurriría ocho días después”, asegura Lorena.

Además añade que la inversión que realizaron “fue cuantiosa” empeñando “casi todos los ahorros de su vida en dicho local” en total “unos 42.000 euros” para sufrir meses de cierre durante el confinamiento con la incógnita de saber si iban a poder o no correr con los gastos de un negocio cerrado pero que tenía unos gastos diarios de mantenimiento.

El centro de ocio infantil ha estado abierto, cuando nos han dejado, con las restricciones pertinentes en cada momento. Se trata de un proyecto que iniciamos con mucha ilusión y que esperemos pueda funcionar al 100% cuando recuperemos la normalidad”, añade.

Futuro



Juan José, Lorena e Itziar son tres claros ejemplos de que la pandemia ha dejado, además de los graves daños sanitarios en forma de miles de muertos en todo el mundo, un daño económico tremendo. Por suerte, a base de esfuerzo y mucho sacrificio han conseguido mantener a flote los dos negocios.

No queremos pensar en el mañana sino en el ahora. Ya sabemos que tras la noche siempre sale el sol así que únicamente pensamos en seguir trabajando día a día y crecer en la medida de las posibilidades que tenemos”, añaden.

La pandemia remite, poco a poco. Han sido miles los negocios que han tenido que bajar la persiana por culpa del COVID-19, otros, como estos, han aguantado estoicamente.