Cada vez que abrimos el grifo, introducimos un trozo de naturaleza en nuestros hogares: agua que obtenemos del medio natural y que empleamos para satisfacer nuestras necesidades. Pero tras su uso es esencial devolverla en buen estado a los ríos. Ahí resulta esencial la labor de empresas como Aquona, que tiene a cargo la gestión del ciclo urbano del agua en 73 municipios de Castilla y León, dando servicio diario a entorno medio millón de personas.

Este 22 de mayo, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Diversidad Biológica de la ONU, Aquona explica el trabajo que lleva a cabo para mantener en buen estado los ecosistemas y la vida silvestre. Una tarea diaria y continua, que en ocasiones el ciudadano no percibe, pero que resulta esencial para el sostenimiento de nuestros ríos.

Las leyes europeas, como la Directiva Marco del Agua, y la legislación española, obligan a tratar las aguas residuales y devolverlas en buen estado a los ríos, algo en lo que trabajan cientos de empleados de Aquona aplicando las tecnologías más avanzadas y un enfoque centrado en la sostenibilidad y el respeto al ambiente.

 “Unos ecosistemas sanos, como los ríos, la vegetación de ribera y los humedales, nos permiten disfrutar de un agua de calidad y nos ayudan a regular episodios de lluvias abundantes, a proteger los entornos urbanizados ante inundaciones o a mantener unas reservas de agua adecuadas”, explica Laura de Vega, directora de Desarrollo Sostenible de Aquona.

Naturalizar las instalaciones de agua



Una línea estratégica de Aquona, empresa del grupo Suez, es convertir a sus plantas en refugios de biodiversidad, motivo por el que publicó ya en 2016 la Guía operativa de Conservación de la biodiversidad en el ciclo integral del agua, un documento de referencia en estas cuestiones.

“Nadie duda de que la gestión del ciclo integral del agua es intrínsecamente positiva para el medio ambiente gracias al tratamiento de aguas residuales, la conservación de los recursos o el ahorro energético, pero además llevamos a cabo tareas concretas de fomento de la biodiversidad, colaborando a la mejora del entorno natural local”, explica De Vega.

La estrategia de Aquona se sustancia en diversas iniciativas pioneras. Una de ellas es la renuncia al uso de pesticidas y herbicidas químicos, recurriendo a otros modos quizá más laboriosos de manejo del terreno, pero con menos impactos indeseados sobre la biodiversidad.  De hecho, el 100 % de las instalaciones de tratamiento de agua que Aquona gestiona han adquirido recientemente el distintivito de ‘espacio libre de fitosanitarios’.

Otra de las áreas de trabajo es la naturalización de las zonas verdes, dejando zonas silvestres para que prospere la fauna y la flora autóctonas

La eliminación de especies de plantas invasoras es otra de las labores que se llevan a cabo en las instalaciones de tratamiento de agua, para conseguir que tengan el estado más natural posible. Se contribuye así a la erradicación de especies dañinas para los ecosistemas catalogadas como tales por el Ministerio para la Transición Ecológica.

Observación de aves y cambio climático



Ánades, garzas, oropéndolas, lavanderas, pájaros carpinteros, jilgueros, verdecillos, petirrojos, mosquiteros, carboneros, ruiseñores… No es una lista de las aves que pueden observarse en los parques naturales, sino un inventario de las especies que desde comienzo de este 2021 han encontrado refugio en las plantas de tratamiento de agua de Aquona.

Los técnicos suman a sus ocupaciones una pequeña tarea naturalista: anotar las aves que pasan por los centros de tratamiento de agua. La tarea forma parte del programa BioObserva. Es una iniciativa de voluntariado ambiental lanzada por el grupo Suez en la que los trabajadores de Aquona se implican en el avistamiento de las especies de aves. Participan así en una plataforma de ciencia ciudadana junto a operarios de toda España.

Las observaciones que anotan los empleados de Aquona tienen una dimensión local y también global. A largo plazo, los avistamientos pueden ayudar a analizar los efectos del cambio climático en la dispersión y migración de aves, explica Laura de Vega, directora de Desarrollo Sostenible de Aquona.

“Nuestro firme compromiso es contribuir a la Agenda 2030 de los municipios en los que operamos, para mejorar la calidad de vida de las personas, preservar el medio ambiente y contribuir al desarrollo local”, añade De Vega.

El programa BioObserva cuenta con la colaboración y asesoramiento de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) y el Institut Català d'Ornitologia (ICO).  En concreto, se lleva a cabo en Segovia, Palencia, Zamora y Benavente.

Sostenibilidad y economía circular



El fomento de la biodiversidad es solo una de las partes del foco de Aquona en la sostenibilidad. Actualmente, sus instalaciones son punteras en el empleo de diversas tecnologías que mejoran el rendimiento energético y convierten lo que antes eran residuos en activos que pueden reutilizarse como materia prima.

Los lodos extraídos de las depuradoras de agua se convierten en abonos de uso agrícola, consiguiendo recircular materiales y evitando a la vez que nutrientes como el nitrógeno o el fósforo afecten a la calidad de los ríos y humedales. Al mismo tiempo, las plantas son capaces de producir energía, ya sea mediante el uso de placas solares o generando biogás gracias al tratamiento de los residuos orgánicos con modernos biodigestores, en una clara contribución a la mitigación del cambio climático. En este caso, son los microorganismos los que obran el milagro de convertir el residuo en energía, en un brillante ejemplo de tecnología y alianza con la naturaleza

La contribución de las empresas de agua a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU tiene una gran amplitud, ya que el agua es un vector esencial que se relaciona con muchos campos del medio ambiente.

Las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) de Aquona hacen palpable ese concepto de economía circular tan en boga en nuestros días y que en el ciclo del agua es ya una realidad.