"Pido disculpas a la Policía Municipal de Valladolid, pero estaba en la vorágine de la cocaína", ha manifestado J.C.L.S. tras entonar el 'mea culpa' y aceptar una condena de un año de prisión por el hurto continuado de chalecos antibalas y pistolas que ha reconocido haber cometido entre enero y marzo de 2020 en varias dependencias de dicho cuerpo policial.

Las palabras del encausado han puesto el broche a la comparecencia celebrada este lunes en el Juzgado de lo Penal número 3, donde el juicio previsto ha quedado reducido a una vistilla de no más de cinco minutos en la que J.C.L.S. se ha conformado con doce meses de cárcel, frente a los quince que le pedía la fiscal del caso, y se ha comprometido a abonar la responsabilidad civil, un total de 2.930,95 euros a la Policía Municipal vallisoletana y otros 558,22 a un agente en concreto, en cómodos plazos de 120 euros mensuales.

El acuerdo alcanzado implica la suspensión de la ejecución de la condena por espacio de tres años--el acusado no entrará en prisión--, siempre y cuando durante ese periodo cumpla las tres condiciones estipuladas: el aludido abono de la responsabilida civil, no cometer ningún otro delito y comunicar al juzgado cualquier cambio de domicilio.

Tras sellar el pacto, que ya es firme, el ya condenado ha pedido permiso al juez para pedir perdón por su forma de proceder. "Pido disculpas a la Policía Municipal de Valladolid, donde tengo dos amigos, pero estaba en la vorágine del consumo de cocaína. Lo siento mucho, no pensé nunca que pudiera encontrarme en esta tesitura", ha manifestado el ladrón de chalecos.

ENCARGADO DE LA LIMPIEZA DE CRISTALES

El encausado, J.C.L.S, de 46 años, se valió de que tenía acceso a dependencias de la Policía Municipal de Valladolid, tanto de la galería de tiro de la calle Amor de Dios como de las ubicadas en la Avenida de Burgos número 3, gracias al trabajo de limpieza de cristales que realizaba.

Así, entre los días seis de enero de 2020 y 30 de marzo de ese mismo año, con el ánimo de obtener un beneficio ilícito, se apoderó de diverso material consistente en una defensa rígida valorada en 29 euros, dos chalecos antibalas valorados cada uno en 558 euros, nueve pistolas Airsoft HK por valor 1.190 euros, seis cargadores valorados en 272 euros y otros efectos de la galería de tiro virtual ubicada en la calle Amor de Dios, todos ellos por un importe global de casi 3.000 euros.

También se llevó otro chaleco, propiedad de un agente, y valorado en 558 euros.

PILLADO POR LAS CÁMARAS DE SEGURIDAD

Los hechos fueron descubiertos el 30 de marzo del pasado año, cuando el acusado acudió a trabajar sobre las 14.00 horas a la Jefatura de la Policía Municipal y fue observado por los agentes, a través de las cámaras de seguridad, en el momento en el que accedía a los vestuarios, zona donde no tenía el acceso permitido.

Al salir de dichas dependencias, sobre las 16.30 horas, se produjo su detención cuando portaba una bolsa de basura que contenía un chaleco antibalas y una cartera portaplacas.