Una diseñadora, vallisoletana, y para quitarse el sombrero podríamos apuntar hablando de tópicos. Y es que de sombreros va el tema. Natacha Arranz del Rey, con 25 años de experiencia en esto de la moda, llevará su sombrero ‘Metrópolis’, de la ciudad del Pisuerga a Londres, para participar en la Official London Hat Week, una cita con 150 diseñadores de sombreros de todo el mundo y una exposición que se va a desarrollar del 8 al 11 de octubre en la ciudad londinense.

El mundo de la sombrerería hace que la imaginación vuele sin límites. En este mundo, en ocasiones, la exageración es bienvenida”, nos cuenta Natacha, en esta entrevista para NoticiasCyL Valladolid en la que conocemos el arte de la sombrerería y lo curioso de un sombrero que volará desde tierras vallisoletanas hasta la capital londinense.

Pregunta. “La vida es un largo viaje” asegura. Usted ya ha recorrido mucho mundo. Cuénteme.



A veces la vida te lleva, en lugar de llevar tú a la vida,  es mi caso

Respuesta. Y me gustaría seguir recorriendo. A veces la vida te lleva, en lugar de llevar tú a la vida,  es mi caso. Siempre por motivos de trabajo he vivido en Suiza trabajando de directora creativa para una firma de moda.  Después tuve la inmensa fortuna de vivir en India, dando clases en la Universidad, en el Grado de Moda.  En la actualidad paso la temporada de sombreros en Reino Unido, trabajando para una tienda especializada en sombreros, para Ascot, en Kensington (Londres) mientras vivo en Escocia, solo temporada de verano. El resto estoy en Valladolid, donde doy  clases en el Grado de moda en ESI. Es posible que tenga algún síndrome tipo: “Que no me pillen en casa”.

P.Además asegura que “aprender cada día es su lema”. ¿Por qué?



R.Nunca he sido la típica autodidacta. Me encuentro muy a gusto dentro del ambiente de alumnos, gente con ganas de aprender, de experimentar, de relacionarse  con otros perfiles distintos al mío y otras nacionalidades, que pueden aportarme otros puntos de vista. Por eso sigo haciendo cursos, cuando me es posible, en la Saint Martins School of Art, es una inagotable fuente de inspiración, sientes que no eres un “bicho raro”, al contrario, ¡hay muchos bichos raros como tú!

Por esto adoro mi trabajo como profesora en el Grado de Moda de La Escuela de Diseño de Valladolid ESI. Aprendo mucho de los alumnos, todas las generaciones, a pesar de únicos y diferentes,  tienen algo en común, que es la pasión por la moda.

P. Es diseñadora y ha realizado desfiles en prestigiosas pasarelas de moda. Hábleme de ello.



Me enorgullece estar aquí como española entre 150 sombrereros de todo el mundo

P.Cuando estás en el mercado global, te pasan estas cosas, al final es parte de la dinámica. Tienes que mostrar tu trabajo al mundo pues una colección que guardas bajo llave no tiene vida. Es casi una obligación participar en las pasarelas ya que son muy buenas oportunidades que hay que aprovechar. Además, este es el primer paso para la comercialización, de cuyo éxito depende la realización y la producción de la siguiente colección. Pues aquí puede haber creatividad, técnica, incluso arte, pero no deja de ser un negocio, del que viven muchas personas. La industria textil forma parte la economía de la Comunidad.

Nueva York, fue una gran experiencia,  donde extrañamente me seleccionaron desde el British Council de Reino Unido; donde además de la pasarela tradicional, hicimos una en vivo dentro de La Estación Central.

Luego he hecho algunos circuitos más clásicos como la Miami Fashion Week, gracias a la Junta de Castilla y León, que en numerosas ocasiones ayuda al sector textil y otras muchas pasarelas. Si tengo que nombrar una que me enorgullece, es la Pasarela de Castilla y León, que se celebra anualmente en Burgos, en el Museo de la Evolución, y cuenta con gran repercusión. Este año no se ha podido celebrar de momento pero esperemos que pronto se pueda retomar, pues todas las empresas estamos expectantes y deseosas de volver  a mostrar nuestras colecciones en la región.

P.Además, como apunta, da clases. Además de aprender cada día, ayuda a aprender a otros.



R. Es algo que nunca pensé que me llenaría tanto, me siento parte de un colectivo de grandes profesionales en ESI, con unos alumnos muy creativos, llenos de ilusiones, que te contagian las ganas de comerte el mundo. Proyectos, experimentos…es un lugar donde la moda es un laboratorio, y sí, enseño, pero también aprendo cada minuto. Se respira pasión por la moda, en realidad, tengo la suerte de enseñar mi profesión.

P.Además, ha sido elegida para participar en la Exposición Anual Internacional de Sombreros que va a tener lugar en la Official London Hat Week. ¿Un premio al trabajo bien hecho?





R. Parece que lo intento con tanto ahínco que a veces lo consigo. Londres es el punto neurálgico para los sombrereros, estar representada aquí sí que es un premio. Puedo decir que afortunadamente tengo un hueco en este mundo tan complicado de los sombreros, en el país donde estos no son una moda, sino una parte de su cultura.  Me enorgullece estar aquí como española entre 150 sombrereros de todo el mundo. La pena es no poder asistir, debido a la cuarentena, pues tendría que estar 15 días confinada antes de acceder a la exposición. Me tengo que conformar con verla virtualmente. Por consiguiente tampoco podré asistir al resto de eventos de la London Hat Week, donde lo más interesante son los contactos, las actividades culturales, también las reuniones y fiestas con colegas. Espero poder ir el próximo año.

P. ¿Por qué se inclinó por la confección de sombreros? ¿Qué le llamaba la atención de ello?



El mundo de la sombrerería hace que la imaginación vuele sin límites



R. Soy una apasionada del mundo Vintage, y siempre he frecuentado estos ambientes en los que el sombrero es parte esencial de esta imagen. Poco a poco he ido introduciéndome, he ido aprendiendo las técnicas artesanales, en la que se considera la mejor escuela del mundo, cuando tengo vacaciones, en la Saint Martin School of Art, de Londres.  El mundo de la sombrerería hace que la imaginación vuele sin límites. En este mundo, en ocasiones, la exageración es bienvenida, como por ejemplo los sombreros que hago para las Carreras de Ascot, cada temporada. Esto no ocurre con la ropa, que requiere un punto mucho más comercial, si quieres estar en el mercado y acceder a un público mayoritario.

P. ¿Cómo los hace? ¿Cuánto tiempo puede llevarle hacer uno?



R. Como digo, todo son técnicas sombrereras artesanales. Es un proceso manual que requiere muchísimo tiempo y dedicación.

Lleva una primera fase en la que moldeas el material, normalmente fieltro de lana o tejido vegetal para el verano y las ocasiones. Es como esculpir con tus manos, pues das forma, sobre un molde de madera y mediante vapor para que el tejido sea más maleable.

Hay que emplear líquidos específicos para otorgar características al material. Luego llega el secado, y después ya puedes empezar a coser, todo a mano, alambras los bordes y los ocultas, para mantener el ala un poco rígida, y finalmente adornas. Esta fase requiere una parte muy creativa para diferenciarte de otros. En mi caso, utilizo muchos elementos de reciclaje, vintage y poco usuales en la sombrerería, pues es mi manera de personalizar y distinguirme.  Es un proceso bastante complejo que aproximadamente necesita mínimo de una semana, claro que puedes ir haciendo más de uno a la vez. Y por supuesto necesitas unas herramientas muy específicas, que no es fácil encontrar en España.

P. ¿Qué valor tiene el sombrero que ha llegado a la London Hat Week? Ese sombrero ‘Metrópolis’

R. No es un producto económico, pero desde luego, según los pasos anteriormente descritos,  al final no es ningún precio elevado, todo lo contrario. En definitiva…si aprecias el trabajo que lleva, puedes entenderlo, y si además te gusta, por supuesto, podrías adquirirlo. El precio es de 276 euros. Si además sabes que siempre son productos únicos, puede que incluso pienses que no es caro, ni mucho menos.

P. ¿Cómo ve el futuro?



R. Hoy es el futuro. Vivo intensamente cada día. Son momentos demasiado complicados como para dejar los proyectos para otro día. No somos dueños de nuestro devenir. Por ejemplo, yo pase la Covid-19, y hubo momentos en los que pensé que esto podría acabar. Es una experiencia que no me ha cambiado, pues ya tenía esta filosofía desde hace tiempo, pero es imposible controlar todos los movimientos de tu vida. Yo vivo con mayúsculas el presente.