Recordaremos que por este añejo coso han salido toros de exigente bravura a lo largo de su historia. Animales que, en los primeros años, se reseñaban por su comportamiento en la suerte de varas, tanto por el número de veces que acudía al caballo, como por la muerte de los jamelgos que, al ir sin petos, morían en cantidad. En ese sentido se ha “suavizado” la fiesta actual.

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Pero ahora no se premia por las veces que acude el toro al picador, que son las mínimas reglamentarias en plazas de segunda categoría administrativa, (antes dos y ahora una) sino por su comportamiento en la muleta.

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De esta forma, un toro de mi paisano albaceteño Daniel Ruíz, de nombre “Fanfarria”, negro, con 492 kilos, fue indultado por El Juli un viernes de feria de 2017. Fue una faena inteligente del madrileño que, sin duda, gracias a su prodigiosa técnica logró tal indulto. El toro fue excelente en la muleta, nada más.

Como curiosidad hemos de añadir que el padre de “Fanfarria” es propiedad del ahora ganadero vallisoletano Roberto Domínguez; un semental que lleva el antiguo hierro de los Molero y que le fue prestado durante un tiempo al ganadero albaceteño. Como dijo el propio Daniel Ruiz cuando lo entrevistamos para Grana y Oro: “toro, ganadero y plaza de Valladolid”…

Un novillo “semi indultado” en 1906



Antes, en 1906, reseñamos el “indulto” del novillo “Aldeano”, del ganadero tudelano Mariano Presencio. Fue en un festejo mixto con el matador de toros almeriense “Templaíto” (alternativa 1904) y el novillero de origen alicantino llamado “Relampaguito” (alternativa 1907). Este último, según relata Casares, se afligió ante la “pavorosa” presencia del “presencio” y salió de najas sin darle ni un trapazo. “El Tío Paco”, cronista de El Norte y presente en el festejo, -copiamos del libro de Casares- escribe: “la soberanía popular, en uso de su voluntad suprema, pide que el matador se retire y que “Aldeano” vuelva a la dehesa. ¡Es el indulto para el gallardo cornúpeto! Cúmplase el acuerdo, y entre los estrepitosos aplausos de la entusiasmada concurrencia, vuelve a los corrales “Aldeano”.

Tres novilleras y una picadora dio Valladolid



Tan sólo hubo tres mujeres novilleras en Valladolid: Purita Linares y Saray. Ambas debutaron en el coso del Paseo de Zorrilla en novilladas sin caballos. Purita, -viuda del empresario Santos Santos Serranillo- en 1976, repitiendo actuación ese mismo año. Saray se presentó en Valladolid en 1998. Llegó a debutar con caballos en 2001. La mojadense, ahora cantante, es pareja del ex matador de toros Mario Campillo.

Purita Linares, del Barrio de San Pedro Regalado, llegó a torear unas 250 novilladas en las décadas de 1970/80. Ahora vive su retiro dorado en compañía de su hija Vanesa, en Riaza, donde tienen una finquita con ganado bravo por puro capricho.

La tercera novillera vallisoletana es Pilar Rodríguez. Toreó muy poco y lo hizo en los años 30. Se tiró de espontánea en Rioseco en 1931. La picadora y banderillera pucelana Antonia García actuó a las órdenes de la famosa “La Martina”, quién abarcó un periodo de 36 años toreando (1838-1874). Hay una cuarta torera, cuyas únicas referencias son:Socorro Álvarez Hernández, torera modesta que actuaba sobre 1960. Reside en Valladolid”. No tenemos constancia de que haya debutado en el coso vallisoletano.

“Joselito” y Martín Arranz



Hemos de destacar al torero madrileño, José Miguel Arroyo “Joselito”, quién siempre tuvo una enorme aceptación en Valladolid por la cantidad de seguidores que arrastraba en sus actuaciones.

Aquí hizo el paseíllo en numerosas tardes,-doblando ferias- además de encerrarse con seis toros en 1995. Porque, sin duda, además de ser buen torero hay que tirar del público. Enrique Martín Arranz,(padre y apoderado del diestro madrileño)-uno de los taurinos más inteligentes y mandones del toreo contemporáneo- apoderó en esa etapa conjuntamente a Hermoso de Mendoza y a José Tomás. Fue una época abundante para el toreo que será difícil que se repita.

“Valladolid dio tres mujeres novilleras y una picadora-banderillera”

Paco Camino, Paquirri y posteriormente Morante, El Juli y Manzanares han sido otros diestros que han llevado gente a la plaza. Y sin olvidar a El Fandi, quién tiene muchos adeptos. Obviamente hubo toreros de otras épocas que enganchaban a los públicos, pero no tenemos datos fehacientes. Los toreros siempre han cobrado en función de lo que han aportado…de público. Así de simple.

Las corridas de rejones siempre tuvieron mucha aceptación en este coso, en ese sentido hemos de reseñar que, tanto Hermoso de Mendoza como Diego Ventura han llevado mucho público a la plaza. Ambos tuvieron actuaciones muy importantes. Cortaron sendos rabos en 1995 y 2009 respectivamente.

Los concursos de cortes “Ciudad de Valladolid” también tienen una gran aceptación entre el público joven que cada año llenan a reventar el viejo coso. Toropasión se asoció en 2005 a las distintas empresas del coso para la organización de este evento que, a veces, es un “salvaferias”.

Los concursos de “La Liga del Corte Puro” tienen una gran aceptación entre el público joven que cada año llenan a reventar el añejo coso”

La anécdota de la feria de 2014

”Desvalijan la caja fuerte de la plaza de toros de Valladolid y se llevan 400.000 euros”

Fue la noticia con la que se despertó Valladolid en la mañana del sábado día 13 de septiembre de aquél año. “Se llevaron la recaudación de la corrida de ayer y los honorarios de los toreros. La Policía sospecha que el autor o autores se quedara dentro del coso o bien saltaran la tapia del lado opuesto al paseo de Zorrilla”. No hay rastro de aquello y han transcurrido seis años.

Una completa reforma del coso en 1997



La plaza tenía un aforo inicial de 11.542 asientos. Con la reforma de 1997 se redujo a 10.500 localidades. Remodelación obligada por la delegación del Gobierno, (entonces era el excelente aficionado Arsenio Lope Huerta) ente el mal estado de los tendidos. Angel Gallego vivió en primera persona el arreglo: “Cuando recibimos la notificación se lo comenté a Emilio (Ortuño) y se acometió la ingente obra que, en principio, parecía una cosa y luego se complicó en demasía. Pero ahí queda lo realizado”.

Con esa importante obra, el patio de caballos antiguo quedó como distribuidor de los distintos departamentos del coso: acceso al callejón y tendidos, garaje, oficinas, taquillas, enfermería y un espacio con terraza y cafetería para los visitantes que acceden al callejón. Se remodelaron las vetustas escaleras de la añeja madera, dotándolas de material metálico.

Los asientos de los tendidos se ampliaron, se remodelaron los palcos y las techumbres, se profundizó en el ruedo, unos cincuenta centímetros, para dotarlo de material permeable y evitar los encharcamientos que se producían con las lluvias.

Hubo también intercambios y cesiones con el Ayuntamiento (local del Museo del Toro), junto a las taquillas de la plaza, -ahora con el cierre echado- para poder autorizar la construcción de un bloque de viviendas que le diera liquidez a la Sociedad Taurina, cuyo coste de las obras se disparó.

El nuevo edificio de viviendas, colindante con las taquillas de la plaza, da un aspecto de modernidad al entorno del coso taurino. También aprovechó la propiedad para construir un garaje, justo en medio de la explanada que da acceso al coso.

La gestión de la plaza



En su inauguración y hasta el primer decenio, la plaza fue gestionada directamente por la sociedad propietaria de la misma, a través de una comisión designada por su consejo de administración.

Posteriormente, el inmueble se arrienda a distintos empresarios taurinos hasta el mes de julio del año 1956 que es adquirida por Isidro Ortuño “Jumillano”, padre del excelente torero salmantino y actual propietario del coso junto a su familia.

Dejamos detalle de que en las temporadas de 1919 a 1922 fue el Asilo de Caridad quien organizó las corridas como empresa.

Eduardo Pagés: un revolucionario de la empresa taurina. Gestionó Valladolid durante 22 años.

En 1923, el catalán Eduardo Pagés (1890-1945), un tipo perspicaz e imaginativo -según recogemos de la web del coso de La Maestranza-, que fue empresario, ganadero, autor teatral y periodista taurino, se hizo cargo de la plaza mediante contrato de cinco años prorrogables. Su gestión fue la más duradera de todas, prolongándose por sus herederos hasta 1955, ya que Pagés falleció en 1945 con 55 años.

Para abundar en el tema sobre el empresario barcelonés, diremos que Eduardo Pagés, (primer promotor y creador de los espectáculos cómicos taurinos, además de la corrida “Goyesca”) firmó un contrato, casi eterno, con La Maestranza de Sevilla en el año 1933 que, tras sucesivas prórrogas y pasando a manos familiares (entre ellos su yerno Diodoro Canorea), dura hasta nuestros días. Por sus manos pasó la gestión de plazas como Madrid, San Sebastián, Vitoria, Santander, Burgos, La Coruña, Córdoba, Jerez de la Frontera y las citadas Sevilla y Valladolid. Singular personaje que revolucionó toda una época del toreo.

1956: La Sociedad Taurina es adquirida por Isidro Ortuño “Jumillano”, padre de Emilio.



La plaza fue adquirida en propiedad en 1956 por Isidro Ortuño Gíl, incluidos los derechos de arrendamiento que poseían los herederos de Eduardo Pagés. Isidro Ortuño, anunciado de novillero como “Jumillano III”, residía en Salamanca desde su retirada de los ruedos, (llegó a tomar la alternativa en Venezuela, sin validez en España) y se dedicó al mundo ganadero y empresarial taurino. 

En la época de la adquisición del inmueble taurino, su hijo Emilio ya se había consolidado como figura del toreo”

Tras fallecer en 1970, su hijo Emilio coge las riendas de la gestión del coso como cabeza visible, junto al que había sido gerente de su padre, el vallisoletano y hombre de negocios taurinos Arsenio Alvarez, continuando la labor empresarial hasta 1987. Un año más tarde es arrendado el coso a los Hermanos Martínez Uranga (Choperitas) por un periodo de tres años.

Emilio Ortuño “Jumillano, brilló en los años 50



En la época de la adquisición del inmueble taurino, su hijo Emilio ya se había consolidado como figura del toreo. Una trayectoria corta, pero muy fructífera como matador de toros, que duró desde su alternativa en Barcelona en 1952 hasta 1957, cuando se retira definitivamente. De novillero, con mi paisano Pedro Martínez Pedrés”, formaron una pareja histórica. En México, donde era admirado y muy querido, el diestro salmantino llegó a pasear dos rabos.

“Jumillano”, tras haber triunfado en los ruedos, se dedicó a la gestión de su sociedad de la plaza de toros, y a otros cosos como más adelante detallamos. También fue ganadero. El diestro charro estuvo casado con la ganadera Angela Rodríguez de Arce. Angelita, como era conocida en los ambientes taurinos, era una mujer hermosísima y elegante. Falleció en 2011 a los 72 años.

.- Bibliografía:

Emilio Casares: “Historia de la plaza de toros de Valladolid” (1890-1990) editado con motivo del centenario del coso.(Ayuntamiento de Valladolid, Junta de Castilla y León, Diputación de Valladolid, Delegación del Gobierno en Castilla y León y El Corte Inglés). Ricardo Furones: “Valladolid: toros y toreros 1890-2004” (Diputación Provincial de Valladolid). “Los Toros” (“El Cossío”), de Espasa Calpe. www.taurologia.com. vallisoletvm.blogspot.com. Web de La Maestranza de Sevialla.

Fotografía: Natalia Calvo. Fermín Rodríguez. Libro Emilio Casares. Archivo Municipal. Archivo plaza de toros y Museo del Toro de Valladolid. Archivo enfermería del coso. Archivo familia Jumillano. Archivo familia Gallego Rubio. Archivo María Antonia Martín. Infovalladolid.es. Mariano González Egea. Eugenio Gómez, ex director de la Banda Municipal de Iscar. Purita Linares, Saray, Mario Campillo y Rodolfo Pascual nos cedieron sus fotos, así como el empleado del coso Jesús Ignacio Lázaro. Archivo NCYL.