El rastro dominical recupera este domingo, 2 de agosto, su actividad tras la paralización temporal ocasionada con motivo de la pandemia del coronavirus y lo hace garantizando todas las medidas higiénicas y sanitarias y de distanciamiento social y con una reducción del número de puestos. Una medida que se lleva a cabo tras el acuerdo al que han llegado el Ayuntamiento de León y los comerciantes. 

Así lo ha explicado la concejala de Promoción Económica, Susana Travesí, que ha precisado que los puestos estarán separados entre sí por una distancia de dos metros y se establecerá un corredor de acceso de una anchura de siete metros para el tránsito de los compradores. Además, se establecerán controles de acceso, controles de aforo, y hasta que no se pueda volver a la situación de normalidad anterior a la pandemia por Coronavirus, todos los puestos provisionales, serán de cuatro metros de largo por tres de ancho.

Cada domingo se instalarán alrededor de 170 puestos en la ubicación tradicional del rastro, en el paseo de Papalaguinda, en el tramo de calzada comprendido entre el inicio del Paseo desde la Glorieta de Guzmán hasta la altura aproximada del parque infantil municipal de tráfico, unos 497 metros aproximadamente y lo harán con carácter rotatorio de modo que puedan colocarse todos los comerciantes que cuenten con autorización municipal. 

Recomendaciones

Para garantizar la seguridad de compradores y vendedores será obligatorio mantener entre el puesto de venta y el cliente una distancia de seguridad, para ello los comerciantes ambulantes deberán delimitar completamente sus puestos de venta de tal forma que se garantice siempre y en cualquier caso el cumplimiento de las medidas de seguridad y distanciamiento social.

Se recomienda colocar en la zona de ventas del puesto, una mesa/mostrador delantera que no se utilice para exposición de productos y que, al mismo tiempo, garantice el distanciamiento.

Únicamente las personas vendedoras del puesto de venta podrán tocar los productos y lo harán siempre con guantes de protección. 

Además, en la zona de ventas de cada puesto sólo podrá haber un cliente por dependiente. El resto de personas tendrán que esperar a ser atendidas de forma ordenada y separados entre sí. Además, se recomienda el pago con tarjeta.