Cáritas Diocesana de Zamora se ha visto obligada, ante la situación de estado de alarma por la epidemia de coronavirus ha cancelar la apertura de su nueva tienda de comercio justo en la capital. La entidad iba a inaugurar el establecimiento ubicado en la calle Ramos Carrión, mañana, pero dada la situación sanitaria tendrá que esperar. 

Se cumplen dos años de la incorporación del programa de Comercio Justo al organigrama de Cáritas Diocesana de Zamora. Hasta la fecha el objetivo fundamental siempre ha sido la sensibilización y la información. Para ello se han elaborado campañas de formación y venta de productos procedentes de las diferentes distribuidoras de Comercio Justo que operan en nuestro país. 

El programa de Comercio Justo ya contaba con puntos de venta fijos en diferentes lugares de la Diócesis de Zamora para que todo aquel que desease adquirirlos y a su vez conocer una forma alternativa de consumo en la que aparte de adquirir productos ecológicos y de extraordinaria calidad sirve de colaboración para poner un poco de orden y equilibrio en un mundo cada vez más injusto y con más contrastes. 

ORÍGENES DEL COMERCIO JUSTO

El Comercio Justo tiene su origen en los Estados Unidos, concretamente en la década de los años 50. A nuestro país llegó tres décadas más tarde y fueron organizaciones eclesiales las que más lo han impulsado. Cáritas apostó hace tiempo por este tipo de iniciativas que se engloban dentro del área de economía solidaria con el fin de promover el denominado consumo responsable, es decir, con un acto tan cotidiano como es consumir podemos cambiar el mundo y hacerlo un poco más habitable, sobre todo para los más desfavorecidos.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL COMERCIO JUSTO

Podemos resumir el Comercio Justo en 10 principios fundamentales que han de cumplirse para que un producto reciba un sello acreditativo. Dichos principios en líneas generales consisten en asegurar un pago justo al productor, sin intermediarios que se lucren de forma abusiva. No habrá trabajo infantil ni forzoso. Se respetarán los derechos de las mujeres y no se discriminará por razones raciales o religiosas. Para su explotación se respetará el medio ambiente. Las condiciones laborales serán las marcadas por la OIT. Los beneficios redundarán en beneficio de la comunidad. Se ayudará a los productores con prefinanciación y se buscará un continuo desarrollo humano y profesional. Todo esto a grandes rasgos.