Desde el mismo momento de la declaración del estado de alarma y la supresión de las rutas de peregrinaje, el Ayuntamiento de Zamora ofreció el albergue de peregrinos de la capital a las autoridades autonómicas y nacionales para acoger a personas u otros servicios esenciales en caso de necesidad.

En este momento desde el propio Ayuntamiento en colaboración con Cáritas y Cruz Roja, con el fin de dar respuesta a la necesidad urgente de alojamiento para las "personas sin techo" mientras dure la situación de confinamiento de la población, y ante la imposibilidad de utilizar otros recursos habitualmente disponibles, bien por saturación como el Centro de Acogida "Madre Bonifacia" dependiente de Cáritas, o por el cierre obligado de los hostales que habitualmente colaboran con el Ayuntamiento en estos casos, se ha puesto en marcha con carácter urgente un Centro de Acogida de Emergencia para Personas Sin Techo utilizando para ello el Albergue de Peregrinos Municipal.

El albergue, situado en la cuesta de San Cipriano, en pleno casco histórico de la ciudad, cuenta con 36 camas repartidas en seis estancias de seis camas, que a su vez están equipadas con un baño completo con ducha cada una.

Cuenta además con una cocina con el equipamiento necesario para su uso y otros espacios comunes como el comedor, una zona de ocio, zona de lavado con lavadoras y tendedero, patio interior abierto y un despacho de recepción con ordenador y teléfono. Y en cuanto al personal, está atendido por un trabajador social y un técnico de integración social durante mañana y tarde, y por un cuidador durante la noche.

Por parte de la Concejalía de Servicios Sociales del Ayuntamiento se ha comprado lo necesario para higiene así como los productos para el desayuno que se elabora en el propio centro, mientras que desde Cáritas Diocesana se suministra diariamente la comida y cena caliente a las personas acogidas además de la ropa y ajuar necesarios.

El albergue comenzó a funcionar como centro de acogida el pasado 18 de marzo y hasta hoy ha acogido a seis personas, cuatro hombres y dos mujeres de distintas nacionalidades (una española, una francesa, dos búlgaras y dos lituanas).

Medidas de seguridad para acogidos y trabajadores



Como no podía ser de otra manera las medidas de seguridad se han extremado al máximo para garantizar la protección tanto de las personas acogidas como de los propios trabajadores, como la dotación de soluciones hidroalcohólicas, la monitorización de la temperatura corporal de todos ellos tres veces al día (mañana, tarde y noche), la dotación de guantes y mascarillas, y la observación en todo momentos de las medidas de higiene de manos y distanciamiento entre las personas.