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Víctor Sánchez, propietario del estanco de la calle Angustias de Valladolid que vendió dos décimos del 06703, primer premio del Sorteo Extraordinario de El Niño, aseguró que desconocía quienes pueden ser los agraciados. “Ojalá sea un cliente habitual, pero puede ser cualquiera”, dijo tras repartir 400.000 euros.

Ese martes, Día de Reyes, el estanco se encontraba cerrado al ser festivo por lo que había aprovechado para visitar a su padre de 96 años en una residencia de mayores. Allí se enteró de que había dado parte del primer premio de ‘El Niño’, tras recibir una llamada de una compañera, quien le dio la “enhorabuena”.

Se trata del primero de estas características que distribuye desde su estanco, un despacho receptor que vende lotería desde hace cuatro años. Aseguró que por allí pasa mucha gente todos los días, por lo que desconocía a quiénes pueden haber ido a parar los dos décimos.

Por último, resignado, confesó que hubiera sido “divino” que le tocara a él, porque le faltan tres años para jubilarse, ya que además de gestionar este estanco, antes tuvo otro durante 40 años en el barrio de La Rondilla.