Pocas profesiones puede haber que generen más anécdotas que las del cerrajero. Las situaciones inverosímiles y difíciles de creer están a la orden del día en este sector. Y más ahora en unas fechas festivas como las de Navidad en las que muchos aprovechan para disfrutar sin importar en exceso el qué dirán.
Uno de los cerrajeros de Valladolid que atiende habitualmente las urgencias en la ciudad del Pisuerga es Sergio Aguirre (8-8-1984, León). También es creador de contenido en redes sociales, donde muestra el día a día de un sector que es "precioso" y al cual está "muy agradecido".
Una labor didáctica en el globalizado mundo de internet que pretende servir de ejemplo para compañeros y otros que, como él en 2017, decidan dedicarse a la cerrajería. Al mismo tiempo busca "acercarla (la cerrajería) a la gente, la del día a día, porque para muchos puede asociarse a los piratillas".
Afincado en Valladolid prácticamente desde que nació, es licenciado en Administración de Empresas (ADE). Ni él ni nadie de su familia cercana había tenido antes un "background" en el mundo de la cerrajería. Sergio comenzó su carrera profesional "picoteando diferentes empresas", lejos de lo que es hoy su profesión.
Desde una compañía de seguros, hasta exportación textil o servicios culturales. Después acabó emprendiendo en hostelería en 2015, con la apertura de El Callejón de O'Donnell, en la calle Manzana. Pero el proyecto se desvaneció poco después.Esto fue, en cualquier caso, la semilla para inmiscuirse en la cerrajería.
"Me picó el veneno de ser mi propio jefe. Me di cuenta de las cosas buenas y malas y me puse líneas rojas que yo no quería cruzar para los siguientes negocios, que era tener local, empleados y no contar con un servicio post venta que determinara la venta del producto", precisa.
De ahí surgió el sector de los servicios de urgencia, comenzó a estudiar, hizo cursos, entre ellos uno en Elche, y al ser una "inversión pequeña" para poder comenzar, en agosto de 2017 ya estaba realizando los primeros trabajos.
Sergio contaba entonces con nociones de marketing, de venta de publicidad y posicionamiento SEO. Esto le permitió "granjear" sus primeros avisos que "por suerte" salieron bien.
En estos ocho años de experiencia, su profesión le ha permitido acumular "muchísimas" anécdotas. Más ahora en estas fechas, "donde a la gente se le va mucho la perola", apunta entre bromas. Por ejemplo, explica que las cenas de Navidad dan "mucho juego".
"La gente se despiporra, pierde el abrigo, pierde las llaves y luego no las encuentra para poder entrar en casa y te llaman a las 3 de la mañana", reconoce con una carcajada de buena intención.
Otra fecha "muy señalada" es el 5 de enero, porque es "uno de los días del año con más robos registrados". "Son muy jugosos para los ladrones. Saben que las casas y sobre todo los trasteros, donde se guardan los regalos, están vacíos. Y la gente está fuera porque tiene que ir a las cabalgatas o regalos de última hora", apunta.
En no pocas ocasiones, intentos de robos han provocado importantes daños en cerraduras, de ahí que sean muchos los que tengan que acudir a un cerrajero para arreglarlo.
De esta época también recuerda una anécdota con una familia que estaba pasando la Nochevieja en una casa rural de Simancas. Fue con una chica que se estaba preparando en el baño para salir después y la cerradura se rompió.
"Yo no fui hasta las 00:15 y se tuvo que tomar las uvas de las campanadas en el baño", recuerda todavía. También tiene otras historias como las de un señor "muy despistado", que en tres meses le llamó en cinco ocasiones porque se había dejado las llaves dentro de casa.
"Le daba mucha vergüenza que los vecinos me vieran con él. Me llamaba, me decía que abriese, cogiese las llaves de dentro y se las bajase al bar de en frente", relata. Ahora bien, no todos son risas e historias alegres. También ha vivido "desahucios complicados".
Precios
Por fortuna, asegura que en Valladolid "casi no pasa" que puedan encontrarse "precios pirata" de 250, 350 o 500 euros como ocurre en Madrid o Barcelona. Pero aún así reconoce que también se ha encontrado con clientes descontentos con el que da él, que suele estar, en un caso estándar, en los 90 euros.
Sin embargo, Sergio explica que esta cuantía "tiene muchos motivos". Primero, "simplemente por el conocimiento de saber hacer algo que no todo el mundo sabe". Luego también por "manipular una puerta que no es tuya". "Yo me estoy haciendo responsable y todo lo que pueda pasar es mi responsabilidad y por ello pago un seguro", precisa.
A todo ello añade la disponibilidad. "El hecho de que esté en ese sitio, acarrea que no esté en otro. Con lo cual ese tiempo de mi trabajo lo estoy empleando en esa apertura. Y luego también en el sentido de que en cuanto el cliente me llama yo no voy a quedar con él mañana, yo quedo como mucho en 15 minutos", aclara.
También por "todo el tema impositivo" y los materiales, "que no son baratos". "Estas son cosas que a veces no se tienen en cuenta", precisa el cerrajero.
Sobre las circunstancias que pueden encarecer el servicio, Sergio avanza que lo principal es la "franja horaria". "No es lo mismo a las 00:00 que a las 12:00", resalta.
Influye también el día de la semana y si es o no un festivo. "Luego hay dos tipos de apertura. Con técnica no destructiva y sí destructiva. Voy a necesitar reemplazos porque me hace desgastar el material", añade.
Evitar precios abusivos
Si hay algo que preocupa a la hora de tener que recurrir a un cerrajero, siempre han sido los precios "pirata", que habitualmente aprovechan la imperiosa necesidad del cliente cobrando cantidades que están muy lejos del mercado.
Tal y como ha avanzado Sergio, en Valladolid no suele ser una técnica muy habitual, pero, en cualquier caso, para evitar disgustos recomienda recurrir a un cerrajero "de la misma forma que alguien que no ha ido a un restaurante puede ver que va a comer bien o no".
Es decir, "a través de Google y las reseñas". "Si llamas a un sitio que no tiene ficha, que no tiene opiniones o pocas y no tiene un bagaje, ahí te estás buscando un poco la lotería", avisa.
También sirve preguntar por el boca a boca. En su caso, a él le llaman "muchos referidos" de cuando va dejando su tarjeta a sus clientes, a quienes preguntan conocidos y acaban acudiendo a Sergio después.
Evitar los ladrones
Acudir a un aviso siempre genera incertidumbre, ya que realmente quien requiere el servicio nunca sabes si es el legítimo propietario de la vivienda y desconoces sus verdaderas intenciones. Por eso, Sergio cuenta con sus propias técnicas para evitar disgustos legales.
"No puedo identificar a la persona ni tampoco que me pasen escrituras porque no puedo validarlo", explica. Por eso, él siempre tiene que estar "acompañado por la persona que solicita la apertura", a quien entrega una hoja de responsabilidad.
"Me han enseñado escrituras que estaban caducadas. Pueden tener una de una vivienda que hayan vendido y conserven la escritura de compra. Por eso de lo único que me puedo fiar es de la hoja", apunta sobre esta cuestión, que le sirve para eximirse de responsabilidades.
Redes sociales
Además de canal de YouTube, donde cuenta con casi 1.000 suscriptores, Sergio aprovecha para mostrar su trabajo en otras redes sociales como TikTok e Instagram, con cerca de 30.000 y 11.000 seguidores, respectivamente.
La idea de crear contenido en redes sociales fue propiciada a raíz de que él detectó una "curva de crecimiento y aprendizaje demasiado dura" en sus inicios y que "no está del todo clara".
Bajo este contexto, decidió emprender su aventura también como 'influencer', donde busca "enseñar el día a día". Todo ello a la vez que aprovecha para promocionar un programa de formación de 30 días "para que la gente que quiera ser cerrajero pueda serlo".
