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Valladolid está de enhorabuena. Durante la audiencia concedida este viernes 24 de octubre al cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, el Papa León XIV ha autorizado el reconocimiento de las virtudes heroicas de la Sierva de Dios María Evangelista Quintero Malfaz, monja cisterciense nacida en Cigales el 6 de enero de 1591.

La religiosa profesó sus votos en el Monasterio de San Joaquín y Santa Ana de Valladolid, donde vivió “largos años”, según recordó a Iglesia en Valladolid el delegado de Vida Contemplativa de la Archidiócesis, fray Antonio Benéitez (OCD). 

La noticia ha sido recibida “con mucha alegría” tanto en el monasterio vallisoletano, donde la futura venerable ingresó como novicia y profesó sus votos, como en su localidad natal, Cigales, donde aún se conserva la pila bautismal en la que fue bautizada.

En el convento de San Joaquín y Santa Ana, las monjas cistercienses conservan un cuadro de la religiosa y mantienen viva su memoria.

“La recordamos con cariño; de unas hermanas a otras se ha transmitido el testimonio de su vida virtuosa y de cómo salió para la fundación en Casarrubios del Monte”, explica la abadesa, madre María Teresa (OCist) en la página web.

Fue precisamente en esa localidad toledana donde María Evangelista Quintero Malfaz falleció el 27 de noviembre de 1648.

Las cistercienses de Valladolid han confirmado que celebrarán “algún acto de acción de gracias” en la iglesia del monasterio, y que también participarán en las celebraciones que están preparando sus hermanas de Casarrubios del Monte.

El reconocimiento de las virtudes heroicas es un paso decisivo en el camino hacia la beatificación, proceso que requiere la comprobación de un milagro atribuido a su intercesión.

“Sé que ya se tiene en cuenta algún milagro”, señaló fray Antonio Benéitez, quien animó a los fieles vallisoletanos a rezar para que pueda ser reconocido por el Vaticano, en un proceso que calificó como “muy exigente” y “muy contrastado”.

La declaración de María Evangelista Quintero Malfaz como Sierva de Dios coincide con la inminente celebración del Día de la Iglesia Diocesana, el próximo 9 de noviembre, cuya campaña invita precisamente a redescubrir la santidad en la vida cotidiana.