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Emprender actualmente es un gran reto. No todo el mundo decide aventurarse. Algunos por la carga burocrática que supone, otros por los elevados impuestos que hay y otros por la inestabilidad de ciertos sectores.

Lo cierto es que, antiguamente, había algunos empleos que se consideraban tradicionales como la albañilería, fontanería, construcción o mecánica, entre otros. Trabajos que se van perdiendo con el paso de los años.

En ocasiones, estos trabajos desaparecen, en parte, por la entrada de las carreras universitarias y la gran demanda de perfiles formados que hay hoy en día.

Gonzalo Martínez, propietario de construcciones y reformas Blapa, asegura que está "encantado" con el personal que tiene. Cuenta con nueve empleados y destaca el gran tándem que forman entre todos.

"Hace cuatro años me propusieron ser el propietario porque la persona que lo llevaba se jubilaba. Yo pedí que se mantuviera el personal por la forma que tenía el equipo de trabajar, que es excepcional", afirma en declaraciones a EL ESPAÑOL- Noticias de Castilla y León.

Sin embargo, no en todos los casos es fácil encontrar a las personas correctas, y él lo sabe. Martínez reconoce las dificultades que existen para encontrar personal cualificado. "No es sencillo. Se pierden los empleos tradicionales porque son trabajos duros, donde hay que lidiar con las inclemencias meteorológicas y con materiales pesados", explica.

Además, otro de los puntos clave está en las nóminas. "En España pagar bien a la gente cuesta mucho porque la mitad del sueldo se va en impuestos", lamenta. Por ello, entiende que hay personas que "prefieren" estar en el paro donde ganan "casi lo mismo".

Otro de los aspectos que genera esta pérdida de empleos tradicionales es, a su juicio, el sistema educativo que "no premia el esfuerzo" y provoca que la sociedad se acostumbre "a hacer cada vez menos".

Uno de sus hijos ha estudiado una formación profesional en automoción y está "encantado". Martínez cree que sigue existiendo la percepción de que es mejor hacer una carrera universitaria y lo considera "un error" porque afirma que hay que dejar que los jóvenes estudien "lo que les gusta".

En muchas ocasiones se habla de la falta de empleo y el propietario de la empresa de reformas explica que el problema reside en la legislación. Durante los meses de verano tienen "picos de trabajo" porque con el buen tiempo son muchos los que se animan a hacer cambios en las viviendas.

Los contratadores necesitan más personal, pero no pueden contratar a nadie porque les obligan a "tener unos compromisos" que no saben si podrán cumplir.

"Yo no puedo hacer a alguien fijo porque no sé si tengo garantizado ese trabajo durante mucho tiempo o si es algo puntual. Lo que tengo claro es que el personal que tengo vale mucho por su calidad. Mientras sigamos teniendo demanda, ellos estarán conmigo", expresa.

En Blapa no solo hacen reformas en viviendas, también abarcan reparaciones, mantenimientos de empresas, obras nuevas, cambiar cocinas o un desagüe. El horario que tienen es jornada continua desde las 08:00 hasta las 16:00 horas.

Y es que este es otro de los aspectos que más preocupa a Gonzalo como propietario. Él quiere que todos sus empleados puedan conciliar. Trabajar y pasar tiempo con la familia o tener momentos de ocio.

"Ellos están comprometidos conmigo y yo intento devolvérselo. El secreto en la vida no es solo ganar el dinero que te mereces sino que es importante no sacrificar tu vida personal. Es un horario cómodo que les permite conciliar", afirma.

Una forma de que todos sus trabajadores estén contentos y rindan al máximo en las horas de trabajo. Gonzalo tiene claro que él da a los demás todo el esfuerzo que recibe. Un empresario comprometido en cuidar al gran equipo que tiene y con el que espera estar muchísimos años más.