Hace 38 años Valladolid vio nacer a Iván López. Un niño que, aunque la interpretación siempre fue su gran pasión, jamás pensó que acabaría dedicándose a ello. Pero así fue.
Tras terminar el colegio, realizó "una incursión fallida" en la Universidad de Valladolid. Se metió a ADE pensando que sería la profesión de su vida, pero al tiempo de empezar se dio cuenta de que no le motivaba ni le gustaba "absolutamente nada".
Así, decidió apostar por otra de sus grandes pasiones, los animales, estudiando un curso de Auxiliar Técnico de Veterinario en la Facultad de León y un máster de manejo de animales salvajes y exóticos en la Universidad Complutense de Madrid, que le llevó a realizar prácticas a parques temáticos como el Zoo o Faunia.
Sin embargo, acabó dándose cuenta de que esto tampoco era lo suyo. Tal y como ha confesado en declaraciones a EL ESPAÑOL - Noticias de Castilla y León, "me gustaba más que ADE, pero también llegó un momento en el que dije: 'es que no me llena'".
Así que decidió desvincularse de este oficio y apostar por lo que siempre le había apasionado: la interpretación. Un sector que pudo explorar de pequeño como aficionado en clases de teatro.
"Me dije: '¿por qué no me doy la oportunidad de ver lo que hay que hacer para ser actor?'". Entonces, se puso a investigar con cuidado de que no se enterara su familia. "Yo he sido víctima del 'mamá, quiero ser artista', porque no me atrevía a lanzar esa bomba en casa", explica.
Pese a ello, se matriculó en la Escuela Corazza de Madrid, especializada en Artes Escénicas, con un único objetivo: luchar por su sueño.
El actor Iván López
Cursó el primer año mientras trabajaba como camarero y dependiente en diferentes tiendas y bares de Valladolid, tales como el bar Ohm o el Decathlon. Pero llegó segundo y tuvo que tomar una decisión, pues ya le resultaba muy complicado eso de ir y venir todos los días desde su ciudad natal hasta la capital. "Tenía tres trabajos para poder mantener toda esta aventura", recuerda.
Así, se armó de valor, le comunicó a su madre que se mudaba a Madrid para continuar su formación interpretativa y continuó formándose en lo que realmente le apasionaba. Corría el 2016 e Iván tenía 30 años.
"Fue una bomba"
Fue entonces cuando realmente le cambió la vida. Al terminar sus estudios, se empezó a mover, buscó representante, grabó su propio material y, pasado un tiempo, logró su primer papel. Fue como figurante en La que se avecina, donde dio vida a un agente del Grupo Especial de Operaciones (GEO).
Después le llegó alguna que otra propuesta de figuración hasta que en 2021 La casa de papel llamó a su puerta sin ni siquiera esperarlo y "tras muchos 'noes' previos". "Yo había hecho casting para otras series de televisión, pero no hubo suerte".
"Sin embargo, un día recibí una llamada de las mismas directoras de esos proyectos y me dijeron: 'que sepas que la semana que viene ruedas la última temporada La casa de papel'", donde interpretó a Mendizábal, uno de los militares que entraban con el comando Sagasta al Banco de España para detener a la banda.
Una noticia con la que "casi se me cae el teléfono de la mano" y que le surgió "un poco por casualidad". "Tener la oportunidad de poder trabajar ahí tan de repente fue increíble. Fue una bomba", asegura.
Hoy, cuando ya han pasado varios años de aquello, Iván reconoce que, en cierto modo, le cambió la vida, pues él nunca había estado en un proyecto "tan heavy y de una magnitud tan grande". Además, confiesa que le abrió varias puertas.
Entre ellas, las de Sky Rojo, una serie de la misma productora a la que también accedió sin pasar por casting; El club de los lectores criminales, La Unidad, La monja guerrera, Olimpo y The Walking Dead: Daryl Dixon.
El actor vallisoletano Iván López en una sesión de fotos
Una continuación de uno de los personajes de la mítica serie en la que ha tenido el gran honor de trabajar. "Estaba tan nervioso como cuando hice mi primero obra de teatro con 10 años", reconoce.
Pues no todo el mundo puede presumir de haber trabajado con Norman Reedus o Melissa McBride. "Fue increíble porque pude estar en escena con ellos, pero me resultó muy difícil y me puse muy nervioso", confiesa. "Me hizo una ilusión extrema".
Si bien, ninguno de estos proyectos los considera tan especiales como El Tenorio, una obra de teatro que le surgió a raíz de una entrevista y que le permitió hacer realidad su ilusión de regresar y actuar en su ciudad natal. "Me pudo ver mi madre en directo y fue espectacular. Eso no lo gana ningún otro proyecto", afirma.
"Apareció la magia"
Por todos estos éxitos, a los que también se suma la película La Maleta, que ha grabado este 2025 y verá la luz a principios del año que viene, Iván se siente todo "un afortunado".
Y es que, tras unos comienzos que él define como "complicados", ahora celebra que le estén saliendo proyectos "muy chulos, cada vez más importantes". "Además, veo que cada vez confían más en mí para darme papeles con más trama".
El actor señala la apuesta firme por su "plan A" como la clave del éxito, aunque también reconoce que ha tenido momentos, sobre todo al principio, en los que incluso se ha planteado tirar la toalla.
"A veces he estado apurado, pensaba que tenía que dejar de perder el tiempo entre comillas porque al final estaba en trabajos que no me gustaban solo por mantenerme en Madrid", confiesa.
Si bien, su pasión por la interpretación lo pudo todo. Decidió "ir a por todas y ahí es cuando apareció la magia".
Tanto, que hoy tiene la gran suerte de poder ir enlazando proyectos. "Ahora tengo proyectos en el horizonte que ya están apalabrados para empezar. Gracias a Dios, parece que siguen llegando oportunidades, así que no creo que tarde mucho en empezar a contar cositas nuevas".
Esto sin perder la mirada en su principal meta: "Poder vivir de esto, seguir contando historias, metiéndome en otras vidas y emocionando a la gente. Porque los premios me dan exactamente igual".