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Benjamín Zarandona nació un 2 de marzo de 1976 en Valladolid, concretamente en el barrio de las Delicias. Un exfutbolista hispano-ecuatoguineano que jugó en Primera División, en equipos como el Real Betis, el Cádiz y el Real Valladolid, donde lo hizo entre 1994 y 1998, dejando un gran recuerdo entre la afición del club blanquivioleta.

Después pasó también por el Xerez, por el Club de Fútbol Palencia, por el Club Deportivo Íscar para retirarse, en el año 2012, en el Club Deportivo Cuéllar de la localidad segoviana tras casi 20 años de actividad futbolística.

La vida del pucelano se sigue centrando en los deportes. Ve todos. Además, comenta los encuentros del Pucela y del Real Betis a través de una conocida emisora radiofónica, pero también ayuda, y mucho, a los demás, con varios proyectos benéficos que llevan su sello para echar una mano a los países africanos que más lo necesitan.

EL ESPAÑOL de Castilla y León charla con él para hablar de todo un poco en una conversación que no tiene desperdicio.

Benjamín Zarandona con alguno de los pequeños a los que ayuda en Guinea Ecuatorial. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León

Una persona humilde que nació en Las Delicias

Mi vida, en la actualidad, tiene mucha paz y tranquilidad. Estoy haciendo deporte, viajando y completando eventos con mucha gente. Veo mucho fútbol y todo tipo de deporte porque me encanta. Desde el fútbol, hasta el rugby, pasando por el tenis o el baloncesto. Disfruto mucho”, asegura Benjamín Zarandona en declaraciones a este periódico.

Nuestro protagonista se define como una persona “humilde” a la que “le encanta estar con sus amigos”. Una persona bondadosa y con valores. Esos valores, como él mismo apunta, se los ha otorgado “el mundo del fútbol” porque “estar con un grupo de personas desde pequeño te hace crecer como persona”. El deporte es para él “lo más importante en su vida”.

Nace en el barrio vallisoletano de Las Delicias. Su madre es de Guinea Ecuatorial mientras que su padre nació en Portugalete (Vizcaya) y se fue a realizar el servicio militar al país africano. Allí se quedaron 23 años hasta que llegaron a Valladolid. Pronto, el padre de nuestro entrevistado encontró trabajo en la ciudad del Pisuerga y se pudieron asentar en el lugar.

“Mi infancia fue maravillosa en Valladolid, en la calle Granada. Voy al Colegio Fray Luis de León y vivía muy cercar de Manu Carreño. Tenía muy buenos vecinos y jugaba al fútbol con Rubén Baraja que vivía en la Plaza Fran Luis de León. Éramos un total de nueve hermanos y recuerdo mi infancia como muy feliz”, nos explica.

Y ahí apareció el fútbol en su vida.

El Club Deportivo Don Bosco y un gran recuerdo

Benjamín empieza a ser guiado para introducirse en el mundo futbolístico por su hermano Yoyo, que ya jugaba por aquel entonces y por sus hermanas que hacían atletismo. Le inculcaron desde pequeño esa pasión por el mundo de los deportes que aún conserva.

“Mi hermano me llevaba a sus partidos y me entró el gusanillo. Empecé a jugar en el Club Deportivo Don Bosco, con solo 8 años. Un hombre llamado Manolo me vio jugar en la calle, se lo comentó a mi padre y entré en el equipo para comenzar a jugar”, añade.

En el club de Pajarillos fue “todo muy bonito”. Recuerda que, antes de cada choque, debían “ir a misa”. Aún conserva en el recuerdo una Liga que ganaron en la última jornada al Real Valladolid con un golazo de cabeza de José Ángel. Sin embargo, por aquel entonces, la vida en los campos del club era complicada. La droga y los poblados chabolistas estaban muy cerca.

Era un barrio complicado por aquel entonces, pero yo no recuerdo ningún problema. Entrenábamos y jugábamos y no se metían con nadie. Una vez íbamos a empezar un partido y estaba comiendo una familia en una mesa en el punto de penalti. Al final, tuvimos que esperar a que acabaran para empezar el partido. Salvo esta anécdota, no hubo problema alguno”, asegura Benjamín Zarandona.

Benjamín Zarandona continúa muy ligado al mundo del fútbol Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León

El Real Valladolid

Su buen hacer en el Club Deportivo Don Bosco le llevó a fichar por el Real Valladolid. Aún recuerda cuando fue a hacer las pruebas al viejo Estadio José Zorrilla y cuando debutó, con solo 16 años, en el Juvenil División de Honor Sub-19. Subió el primer equipo en  1994 hasta que en 1998 el Real Betis de Lopera le fichó.

Fueron años muy bonitos en el Real Valladolid que recordaré toda mi vida. En la actualidad, la situación del equipo para mantenerse en Primera División es complicada, pero hay que intentarlo. Recuerdo que una temporada, con Vicente Cantatore, necesitábamos ganar nueve de los 13 partidos y lo logramos. Está complicado, pero hay que jugar”, añade.

Sobre la gestión de Ronaldo prefiere “no opinar” pero sí añade que, en el futuro, más o menos cercano, le gustaría “trabajar en el club” porque “es su vida”. Ojalá que así sea porque se lo merece.

Proyectos benéficos

La vida de Benjamín Zarandona está a caballo ahora entre Valladolid, Madrid y Guinea Ecuatorial. Ve partidos en España, los comenta para medios de comunicación y centra su esfuerzo en causas benéficas para quitarse el sombrero.

Soy embajador de una ONG en Guinea Ecuatorial con la Fundación Real Betis Balompié y aquí trabajo con la Fundación Nos Movemos. Hacemos un campus inclusivo todos los años en Las Palmas de Gran Canaria en verano. Intento poder ayudar a las personas, simplemente. Es algo que me gusta mucho”, nos explica.

Benjamín Zarandona enviando ayuda humanitaria a Guinea Ecuatorial Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León

También, organiza cada año una cena benéfica. Todos los fondos van a parar al orfanato de Malabo. Este año, el acto se celebrará el 30 de mayo, en su novena edición. Cuenta con 60 patrocinadores que le ayudan para hacer más fácil la vida a 138 niños del país africano.

“Mi objetivo y deseo pasa por hacer muchos más proyectos de fútbol con África y poder ayudar. Iniciativas para que los niños mejores en valores a través del fútbol. Quiero poner en marcha un proyecto muy grande. No es que yo busque un mundo mejor. Todas las personas podemos apoyarnos para conseguirlo”, finaliza.

Benjamín Zarandona, un exfutbolista que, tras su retiro, busca conseguir que vivamos en un mundo mejor.