Laura Cuesta Bartolomé fue la mejor nota de la EBAU el año pasado en Valladolid. La pucelana, que había estudiado Ciencias de la Salud en el Colegio Lourdes de la ciudad del Pisuerga, conseguía un 10 en la primera parte de la prueba, en el distrito de la Universidad de Valladolid, para llegar a una calificación final de 13,94 sobre 14, casi nada. Fue la mejor, sin discusión.

Hace un año, y tras conseguir su gesta, atendía a EL ESPAÑOL de Castilla y León, con la alegría de haber conseguido esa mejor nota, pero con la tristeza que le causaba la muerte de su abuelo, que falleció apenas unos días después de que la pucelana mostrara todas sus dotes en las diferentes pruebas. 

Un año después, volvemos a contactar con la joven de 19 años. Está en Madrid. Vive allí y lo hace feliz. En la actualidad estudia la carrera de sus sueños: medicina. Lo hace en la Universidad Complutense de la capital de España. Reconoce que vuelve a la ciudad del Pisuerga a visitar a familiares y amigos “menos de lo que le gustaría” cada mes o mes y medio. En Madrid también disfruta de su tiempo libre. Además, completa cada viernes el voluntariado en el Hospital de La Paz. Lo hace rodeada de niños y dentro del Área de Oncología de dicho complejo.

Nacida para ser médica

Me considero una chica normal. Siempre con ganas de dar mi mejor versión en cada momento. Voy creciendo a nivel personal y afronto cada día como una nueva aventura de ir descubriendo, algo nuevo”, asegura en declaraciones a este periódico, Laura Cuesta, ilusionada.

Echando la vista atrás y recordando a ese 2022 en el que consiguió la nota más elevada de las pruebas de acceso a la universidad en Valladolid, asegura que recibió la noticia “con sorpresa” pero siempre recuerda, e incide en ello siempre, que “la nota no nos define”.

Eligió medicina por vocación. Desde pequeña sabía lo que quería hacer de mayor. “Te da la oportunidad de ayudar y eso es lo más bonito que hay”, confiesa. El arte de ayudar que también pone de relieve cuando los viernes se desplaza hasta el Hospital de La Paz y pone su granito de arena para que los niños ingresados en Oncología y Pediatría pasen un rato mejor.

Laura, a la derecha, junto a compañeros de clase Imagen cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León

Ahora le toca hacer la compra y poner lavadoras

Este año le está yendo muy bien a la vallisoletana, como ella misma nos cuenta. El ambiente de Madrid, la carrera universitaria que ha elegido… todo le encanta. Vive en la ciudad madrileña, en la capital, con lo complicado que es eso. Lo hace en un piso que comparte con otras dos estudiantes de pueblos de Ciudad Real.

Vivo en Madrid capital. Fue un reto encontrar un piso porque aquí los alquileres son caros. También el precio de la luz. No somos conscientes de lo que valen las cosas hasta que sales de casa. Mis padres me ayudan con todo y estoy aquí gracias a ellos”, añade la joven que tiene sólo 19 primaveras.

Su vida ha cambiado radicalmente. Ha pasado de estudiar en un colegio vallisoletano donde conocía a todo el mundo, a comenzar una aventura insuperable en la universidad. “El primer día éramos 90 personas, todos venidos de distintos puntos de España”. Tarda unos 15 minutos en llegar a la Complutense, en metro, cada día.

“Madrid es una ciudad a lo grande. Todo va muy rápido. El cambio es enorme. Vine y me di cuenta aquí de que ahora me toca a mí ir a comprar o poner lavadoras. No es una tontería”, añade nuestra entrevistada.

Laura, sonriente, en la Plaza Mayor de Madrid Imagen cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León

Feliz, aunque de exámenes

La pucelana está sumergida ahora en plena temporada de exámenes. Acabará el 20 de junio y, hasta el momento, ha aprobado todo. La asignatura que más le ha costado hasta la fecha es Física. La que más le ha gustado es Anatomía y Fisiología. La primera por lo “increíble” de trasladar a la práctica la teoría de diseccionar un cadáver. La segunda, por "la oportunidad de descubrir un poco mejor cómo funciona el cuerpo humano".

“Estoy aprendiendo mucho a nivel personal, no sólo académico. Saqué una gran nota y aquí estoy con los mejores, pero no todo es la universidad. Hay que hacer otras cosas y disfrutar del tiempo libre. Los compañeros salimos de fiesta y hacemos muchas actividades juntos”, añade Laura. 

Sobre su futuro, espera “seguir haciendo” lo que le gusta. Continuar aprendiendo porque ha escogido lo que le “hace feliz”. No le preocupa lo que venga después de la carrera ni donde acabará. Únicamente quiere seguir disfrutando.

Así es la vida de la mejor nota de la EBAU de Valladolid un año después.

 

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