La Unidad Central Operativa (UCO) ha remitido a la magistrada del Juzgado de Instrucción Número 5 de Valladolid, que investiga el caso de la desaparición y muerte de Esther López, la joven de Traspinedo cuyo cadáver aparecía el pasado 5 de febrero de 2022 en una cuneta de la N-122 un informe en el que da los detalles del dispositivo portátil de la fallecida.

Cabe recordar que la Guardia Civil se llevó del domicilio ubicado en Traspinedo, este ordenador el pasado 8 de febrero, tras hallarse el cadáver y bajo orden judicial. Lo cierto es que, como apunta la Benemérita, este ordenador no ha aportado nueva información que ayude a resolver el caso.

Soledad Ortega, la jueza que instruye el caso, ha recibido la información del HACER modelo ASPIRE ONE que se ha encargado de analizar el Grupo de Delitos Telemáticos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, así como el Equipo de Investigación conformado por la Sección de Homicidios, Secuestros y Extorsiones y también de Miembros del Grupo de Homicidios y Desaparecidos de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Valladolid.

Examinado por el Grupo de Delitos Telemáticos, debido a la poca capacidad y rendimiento que presenta, aseguran en el informe al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL de Castilla y León que “no fue posible llevar a cabo un examen de interés” por lo que “entregaron el mismo en esas dependencias el pasado 9 de febrero de 2023. Para si fuera posible por dicha unidad, realizar un nuevo intento en aras de conseguir información del dispositivo”.

Tras un segundo intento, aseguran que con los medios disponibles “tampoco fue posible conseguir inspeccionar el contenido del dispositivo” por lo que se hizo entrega a la magistrada con el oficio del ordenador reseñado para ser devuelto a la familia reza un informe fechado a 17 de marzo de 2023.

La jueza califica este informe y lo que se recoge en él, como “prueba de convicción” y lo remite al Ministerio Fiscal.

En otro orden de cosas, la Guardia Civil se encuentra a la espera de recibir los datos de las compañías telefónicas sobre los dispositivos de Óscar, el principal sospechoso del caso. Todo con el fin de aclarar quién le ayudó a borrar, hasta en dos ocasiones, la centralita de su coche, el Wolksvagen T-ROC.

La investigación busca avanzar para dilucidar lo que ocurrió en la madrugada de ese, fatídico ya, 13 de enero de 2022.

 

 

 

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