“Con vuestra licencia Señor, vamos a recorrer las calles de la ciudad pregonando la Divina Palabra”. Así arranca el Pregón de las Siete Palabras en Valladolid, uno de los momentos más destacados de la Semana Santa vallisoletana, que comienza a las 8:30 horas del Viernes Santo y que congrega a cientos de personas por las calles de la ciudad. Tras recibir el pergamino, el pregonero, montado a caballo, realiza una primera lectura del pregón en el Palacio Arzobispal. A continuación, durante el resto de la mañana vuelve a pronunciarlo en distintas calles, plazas e iglesias de la ciudad, acompañado por unos sesenta o setenta cofrades también a caballo, ataviados con hábitos diseñados para la ocasión.

Un pregonero que desde hace 30 años es Álvaro Gimeno Vela, un vallisoletano que lo heredó de su padre, hasta que falleció, y de su abuelo que lo fue durante otros 25 años. Y es que hablar de Sermón en esta ciudad es hacerlo de los Gimeno. Fue la propia Cofradía de las Siete Palabras, organizadora del acto, la que le propuso seguir con la tradición. “Me montaron en un caballo y hasta hoy”, afirma, mientras que recuerda que comenzó con 14 años, y durante dos años, entre 92 y 94, lo compartió con Federico Alonso Ortiz.

Un momento del pregón

Carmen Sevilla y la caída

Tres décadas de pregonero dan para muchas anécdotas. Pero hay dos marcadas en rojo en la memoria de Álvaro. La primera cuando la histórica Carmen Sevilla paró el Sermón para un reportaje de Telecinco “contra mi voluntad”, reprocha. Y la segunda, la más recordada, cuando se cayó del caballo y esa imagen abrió los Telediarios nacionales. “Ese día me di cuenta de la gran magnitud que tiene este evento”, afirma el pregonero, tanto desde el punto de vista “religioso” como “cultural” para Valladolid. Ese día comprobó que no era simplemente una “tradición familiar”.

Y es que los Gimeno Vera no asimilan una Semana Santa sin reencuentro. Por eso, este año lo harán más de 35 familiares, con el recuerdo de su hermana fallecida este año siempre presenta. “Tenemos muchas ganas por la ilusión y, sobre todo, por ella”, comenta emocionado.  Para la familia y su pareja es “una liturgia” y se encargan de toda la organización. “Hace años me dieron un premio desde Valladolid Cofrade y se lo dieron a la familia Gimeno. Esto es como Fernando Alonso y su equipo”, sentencia.

Sermón de las Siete Palabras AYUNTAMIENTO

 

Y tras dos años de pandemia, el pregonero (de oficio abogado) lo coge con más ganas que nunca. Él y su entorno. “He visto muchas ganas entre la gente. Han sido dos años en los que nos ha servido para valorar lo que en ocasiones no lo hacemos. La Semana Santa es una de esas cosas”.

El recorrido

Álvaro Gimeno se levanta el viernes a las cinco de la mañana. Lo primero es ir a recoger el caballo alquilado, este año será de nuevo Naomi “un caballo tranquilo, perfecto para mí que llevo dos años sin montar”, apunta. A las ocho y media de la mañana, el Pregonero del Sermón de las Siete Palabras, es decir, nuestro protagonista, recoge en el Palacio Arzobispal y de manos del y Sr. el pergamino del Pregón que será leído en diferentes puntos de la ciudad. (Entrando por Leopoldo Cano), San Juan de Dios, ARZOBISPADO (8,30h), San Juan de Dios, San Blas, PLAZA DE SAN MIGUEL 8,40h), Concepción, Expósitos, PLAZA DE LA TRINIDAD (8,45h), San Plaza de San Pablo, IGLESIA DE SAN PABLO 8,55h), Cadenas de San Gregorio, MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA (9,00h), Cadenas de San Gregorio, Padilla, Avda. Ramón y Cajal, HOSPITAL 9,10h), Prado, Angustias, TEATRO (9,15h), Echegaray, Plaza Portugalete, S.I.M. CATEDRAL 9,25h), Catedral, Regalado, Castelar, IGLESIA SALVADOR (9,30h), , Teresa Gil, Plaza de España, Miguel , Plaza de Zorrilla, Paseo de Zorrilla, IGLESIA DE LA INMACULADA CONCEPCION 9,50h), donde se dará lectura delante del “paso” LA SANTA CRUZ DESNUDA y su Cofradía titular; Paseo de Zorrilla, Filipinos, Plaza de Colón, HOTEL 10,40h), Acera de Recoletos, Plaza de Zorrilla, ACADEMIA DE CABALLERIA 10,50h), Santiago, ATRIO DE SANTIAGO 11,00h). En los puntos en mayúscula es donde pronuncia el famoso pregón. A Gimeno le llama la atención el “gran número de fieles que me comentan que llevan toda la vida realizando el paseo”, unos 6 kilómetros.

El pregonero concluye su labor entregando de nuevo el pergamino al arzobispo, dando así paso al comienzo de la proclamación del Sermón. El año que viene, ¿volverá? “Mientras lo diga la cofradía, yo estaré. Nunca he fallado desde los 14 años y no concibo hacer otra cosa en un Viernes Santo”.

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