Desde Adalia hasta Zaratán. Los 225 pueblos de la provincia de Valladolid y sus nueve pedanías tienen mucho que ofrecer a los visitantes que quieran empaparse del turismo rural, ese tan de moda en tiempos de pandemia. La lista patrimonial, gastronómica y cultural es extensa, pero de los 234 destinos destacan cinco lugares que asombran a turistas y enorgullecen a vecinos.

De obligada parada para aquellos que decidan llevarse un pedacito de historia, cultura y experiencia son Peñafiel, Mucientes, Urueña, Medina de Rioseco y Portillo

Peñafiel

Imagen detalle del 'Buque de Castilla' fortaleza ubicada en el cerro de Peñafiel

Nos recibe en la localidad de Peñafiel un imponente castillo que se erige a lo alto de la montaña para vigilar y proteger, como un eterno centinela, a un pueblo ligado al vino. Con más de veinte bodegas, esta localidad se convierte en la reina de las escapadas por la provincia de Valladolid. Un corazón medieval que destaca por presumir de uno de los castillos mejores conservados y más bonitos del territorio nacional.

Por su peculiar forma de barco se ha ganado el sobrenombre del 'Buque de Castilla'. Anclado en las alturas desde el siglo X, vigila silencioso el valle sobre el que descansa su pueblo, que posee uno de los mejores museos a nivel nacional sobre el vino y las denominaciones de origen de todo el mundo.

Imposible no pasear por sus sinuosas calles y desembocar en unos de los mayores atractivos que tiene la localidad, la Plaza del Coso. En ese albero se llevan realizando festejos taurinos desde la Edad Media. Sus 48 balcones de madera con formas decorativas trasladan al visitante a otra época y su famoso 'toro por dentro y toro por fuera' en las fiestas de San Roque conforman un evento taurino único en España. Asimismo, el Coso de Peñafiel es el escenario de la Bajada del Ángel el Domingo de Resurrección, un momento de gran significado para los vecinos de la localidad.

Paseando por sus calles, nos topamos con más patrimonio del que presume Peñafiel como es el convento de San Pablo, un conjunto gótico mudéjar que fue además Alcázar de Alfonso X el Sabio. La Iglesia de Santa María de Mediavilla reconvertida en el Museo Comarcal de Arte Sacro, la Iglesia Parroquial de San Miguel de Reoyo y la Torre del Reloj son puntos de parada obligatoria para los turistas que se sumerjan en la Ribera del Duero.

Villa de Urueña

Detalle de una de las calles de la localidad de Urueña

Es la única Villa del Libro que existe en España. Un pequeño pueblo medieval que no supera los doscientos habitantes y que cuenta entre sus tesoros con cinco museos y doce librerías. Pasear por Urueña es viajar al pasado para sentirse parte de la historia que recorría sus calles siglos atrás. Son varios los factores que han llevado a Urueña a tener tan brillante currículo para entrar a formar parte desde 2013 del selecto grupo que componen los pueblos más bonitos de España. Motivos no le faltan.

Con el encanto único que poseen los pueblos de Castilla; humilde, tranquila y austera se erige como una fortaleza la atracción por excelencia de todas las miradas, su muralla del siglo XIII. Pasear por el adarve de la muralla nos permite disfrutar de impresionantes vistas de los Montes Torozos y de Tierra de Campos.

Urueña posee el mejor conjunto amurallado conservado de la provincia de Valladolid, pues mantiene el 80% de la construcción original y nos invita a observar el exterior de lo que fue un castillo y una prisión del siglo XI. Para acceder al corazón del pueblo se han de atravesar las dos únicas puertas que quedan en pie, la puerta de La Villa y la puerta del Azogue.

Entre sus calles destacan una docena de librerías para los amantes de la lectura, donde encontrar ejemplares únicos, descatalogados y poco comunes que invitan a perderse entre sus páginas. 

Fuera de los muros se encuentra una bella ermita, la de Nuestra Señora de la Anunciada, la única de estilo románico lombardo en Castilla y León.

Mucientes

Una bodega de Mucientes en la que se organizan visitas guiadas y exposiciones

No llega a 700 habitantes, pero cuenta con un patrimonio monumental e histórico indiscutiblemente ligado al vino. Galardonado con el Premio al Mejor Municipio Enoturístico de España en 2020, sus barrios de bodegas subterráneas cuyos cimientos datan del siglo XV componen uno de los conjuntos mejores conservados de toda Castilla y León.

Por las sendas de San Antón y San Pedro nos topamos con más de 200 bodegas y de todas ellas destaca una, la Bodega Aula de Interpretación de Mucientes. Abierta al visitante para seguir divulgando la forma de vida de este pueblo ligado a los viñedos.

Entre sus calles de trazado medieval se encuentra el museo Paco Díez, con más de 400 instrumentos musicales de España y Portugal que ponen la nota musical a una arquitectura que destaca por la Iglesia parroquial de San Pedro, una construcción gótica declarada BIC en 1991 y por la ermita de Nuestra Señora de la Vega, uno de los edificios con más antigüedad de la provincia. Ambas construcciones se complementan con un bello paseo y una ruta de murales del artista Manuel sierra. Como apunte, Mucientes no tiene río, pero por sus tierras pasan doce arroyos y mantiene cuatro fuentes que denotan la importancia que tiene el agua, al igual que el vino, para esta localidad.

Canal de Castilla

El Canal de Castilla a su paso por la localidad de Medina de Rioseco

Declarada Conjunto Histórico Artístico desde 1965, este municipio de 4.600 habitantes es famoso por su Semana Santa -reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional-. Por su término transcurre una de las obras de ingeniería hídrica más relevantes de los últimos tiempos, el Canal de Castilla, que le convierte en una de las rutas de mayor atractivo turístico de Castilla y León. Es de visita obligada, ya que los visitantes pueden surcar sus aguas y disfrutar de la naturaleza castellana desde otra perspectiva.

Sus calles porticadas le valieron desde el siglo XVI el sobrenombre de la 'India Chica' por el esplendor mercantil y económico del que gozó en el pasado gracias al descubrimiento del Nuevo Mundo.

Medina de Rioseco posee uno de los mayores legados patrimoniales de la provincia y se convierte en principal ejemplo de la arquitectura típica de Tierra de Campos. Su casco histórico, la Rúa Mayor y las iglesias de Santa María y Santiago invitan a disfrutar de la belleza patrimonial de un pueblo con varios museos como el dedicado a la Semana Santa que posee una de las colecciones de pasos más importantes de la región.

Portillo

Detalle del trabajo de un alfarero en la localidad de Portillo Alvar Salvador Portillo

Un pueblo compuesto por dos distritos. El Arrabal a los pies del cerro y Portillo situado en lo alto de la cima donde descansa su castillo del siglo XV. Ambos están unidos por una antigua calzada anterior al siglo XI conocida como la cuesta de la empedrada. Por ella suben desde hace siglos los toros que cada año reúnen a miles de aficionados que quieren formar parte de los encierros por el campo, los más bellos y de los más antiguos de la provincia.

Portillo estuvo totalmente rodeado por una muralla que se levantó piedra a piedra en el siglo XIII, de ella quedan dos de las puertas de entrada que dan la bienvenida al distrito primero. Una es el Arco Grande que se encuentra al inicio de la calzada empedrada y que comunica con el Arrabal o distrito segundo y la otra, el Arco Pequeño tan solo conserva la arcada que da acceso al mirador.

El Pico Calvario, desde donde se disfrutan una de las vistas más privilegiadas que se extienden a lo largo y ancho del Valle del Duero: un mar de pinares de más de 8.000 hectáreas. El castillo conserva su patio de armas, su torre del homenaje y sus estancias, que vuelven a la vida cada año gracias a los mercados, las veladas musicales y las recreaciones históricas de las que presume la localidad.

Su gran tradición alfarera le convierte en una de las paradas obligatorias para los amantes de la artesanía en todos sus sentidos. Sus seis talleres de alfarería, sus ocho confiterías y los 14 ajeros completan el patrimonio gastronómico y cultural de un pueblo que fue Premio Nacional de Turismo en 1971 y en 2016 fue elegido como primera Zona de Interés Artesanal de Castilla y LeónUn aljibe, cuatro iglesias, casas nobles con escudo, dos Ermitas y una fuente del siglo XIX son solo algunos de los puntos de interés que ofrece Portillo.