Nacida en Rueda, Esther Villameriel Benito desprende positividad pese a que, como otros muchos profesionales sanitarios, llevan cerca de un mes luchando contra la amenaza del maldito COVID-19 que ya ha dejado más de un centenar de muertos en la provincia de Valladolid.

A sus 24 años, esta auxiliar de enfermería que llegó al Clínico el pasado 20 de marzo para prestar una ayuda sumamente eficaz nos cuenta los duros momentos que está teniendo que vivir durante estos días pero asegura que, pese a todo, lo importante es que “adora su trabajo” y “le llena lo que hace”.

Pregunta. ¿Cómo está viviendo el día a día en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid una auxiliar de enfermería como usted?



Respuesta. Al final es una situación bastante complicada, parece una película, jamás imaginé vivir una situación similar. Resulta duro tanto física como mentalmente. Todos tenemos familia fuera de los hospitales y algunos miembros de las mismas son de alto riesgo. Vives con miedo porque pasas horas y horas con personas con COVID-19 y no sabes si puedes estar contagiado o no.

Cuando llegas a  casa sigues sin descansar, desinfectando y limpiando todo, estando alejada lo máximo posible de mis familiares. Me he tenido que ir de la casa de mis padres pero al final, lo importante es que adoro mi trabajo y me llena lo que hago.

P. ¿Cuál es su labor como auxiliar de enfermería en la lucha contra el coronavirus?



R. Mis funciones pasan por dar apoyo a la enfermera y cubrir todas las necesidades del paciente. Me pongo el EPI, que es horrible porque te marca, da calor, dificulta el movimiento y estamos horas y horas con él.

Hay que recalcar que los pacientes están muy concienciados y la gran mayoría ayudan todo lo posible para facilitarnos el día a día. Entre estos pacientes también se apoyan bastante.

P. ¿Cuál es el protocolo que siguen para tratar con estas personas afectadas por coronavirus?

Uno de los protocolos a seguir es que mientras que cualquier sanitario esté dentro de la habitación los pacientes deben tener la mascarilla puesta por nuestra seguridad 

R. Todos los pacientes con COVID-19 están aislados. Uno de los protocolos a seguir es que mientras que cualquier sanitario esté dentro de la habitación los pacientes deben tener la mascarilla puesta por nuestra seguridad.

Nosotros, con nuestras EPIs, realizamos las tareas siendo muy escrupulosos a la hora de utilizar cualquier material y de hacer la limpieza. Usamos un pijama durante nuestra jornada y unos zuecos que no sacamos de la planta. Nos ponemos otro juego limpio para movernos por el resto del hospital.

P. Llevamos hablando de las EPIs durante toda la entrevista pero, ¿Cómo andan de material? ¿Se sienten seguros o piden más para poder continuar trabajando con seguridad?



R. La afluencia de pacientes con COVID-19 al Clínico es muy grandes ahora mismo. Lo que más me preocupa a mí, y creo que también al resto de mis compañeros, es el hecho de no tener ese material que necesitamos para protegernos y para poder atender a la gente tanto por su seguridad como por la nuestra. Se está controlando mucho por miedo a que desaparezcan, como ha ocurrido en algún otro centro.

P. La situación en cuanto a las camas UCI en el Clínico es preocupante…



Lo más duro son los fallecimientos. Sobre todo de la gente joven que te impacta mucho más



R. La situación, en cuanto a las camas UCI en el hospital, es cierto que es preocupante. Ya hay muchos casos que necesitan cuidados intensivos y cada día suben más. Estamos recibiendo traslados de otras provincias como Soria y Segovia. Aunque no esté en esa unidad, una médica me ha comentado que hay una ocupación del 90%. Gracias al Ejército se ha montado ese Hospital de Campaña en la Feria que nos va a permitir tener más espacio en el Clínico para los pacientes críticos.

P. Se habrá tenido que encontrar en los últimos días con situaciones duras y difíciles de afrontar…

R. Lo más duro son los fallecimientos. Sobre todo de la gente joven que te impacta mucho más. También la frecuencia con la que el número de muertos está creciendo. En este trabajo, por desgracia, siempre vas a encontrarte este tipo de situaciones pero este caso es muy excepcional.

P. El camino está siendo largo y duro pero habrá luz a final del túnel…

R. A la gente le ha costado mucho concienciarse. También se han registrado muchos bulos que nos han creado confusión. Creo que poniendo un poco todos de nuestra parte, como lo estamos haciendo, y sin saltarnos el confinamiento, esto se acabará. Se está haciendo largo, es una situación nueva y dura pero hay que mirar al futuro.

Hay cosas positivas. La contaminación está disminuyendo, la capa de ozono se está regenerando, las aguas se están limpiando… Mientras nosotros paramos, la naturaleza sigue para recibirnos de la mejor manera posible para cuando todo esto acabe. Esto tendremos que mantenerlo después entre todos.