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La historia de Gabriel Yáñez (27 años) y Victoria Sancho (28 años) se hizo conocida hace un par de años después de que varios de sus vídeos se viralizasen en redes sociales. Estos jóvenes catalanes, que son primos, cambiaron a finales de 2023 Barcelona, donde nacieron y residían, por el pueblo de sus abuelas, una pequeña pedanía de la provincia de Soria de unos 10 habitantes.

Hoy, poco más de dos años después, su vida sigue ligada al pueblo. Aunque "para un partido de fútbol no nos da, sí para jugar al frontón, en mi caso, o al pádel, en el de Victoria, o tomar unas cervezas", señala entre risas Gabriel en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Y es que, a pesar de que se podría pensar que en un pueblo de estas características la vida social sería nula, el joven catalán precisa que es "casi mejor que en una gran ciudad", como es el caso, precisamente, de Barcelona."Aquí tienes la ventaja de que vayas donde vayas conoces a todo el mundo y si no lo acabas conociendo", explica.

Su día a día no se limita únicamente a este pequeño pueblo soriano de la zona de El Burgo de Osma, cuyo nombre no quieren revelar por cuestiones de exposición y seguridad, sino que se extiende por otras localidades y municipios de alrededor, lo que les permite ampliar notablemente su círculo social.

Por el momento, su vida en el pueblo "no tiene fecha de caducidad", por lo que no tienen pensado regresar a una gran ciudad, aunque en estos momentos Victoria reside entre semana en El Burgo de Osma, por temas laborales. Ella es profesora y Gabriel informático, por lo que teletrabaja desde la pequeña localidad de 10 habitantes.

La historia de estos jóvenes catalanes dio a conocerse al mundo a raíz del perfil en redes sociales que crearon (@Repoblando), con el que acumulan más de 53.000 seguidores en TikTok y 85.000 en Instagram.

Un proyecto con el que comenzaron a convertirse en el ejemplo de otros tantos urbanitas que optaron o estaban pensando en cambiar la ciudad por el mundo rural. Aquí empezaron mostrando su día a día en el pueblo, dando a conocer las tradiciones, costumbres, cultura y otras curiosidades de la localidad.

A pesar de que siguen colgando de vez en cuando vídeos, su proyecto ahora está más centrado en "pasar al siguiente nivel" y "hacer todo lo posible por el mundo rural", con un "impacto en la tierra, algo más físico". En este sentido, están avanzando en su misión de aportar su "granito de arena y que no sea solo haciendo vídeos en redes sociales".

Para ello, están hablando con los ayuntamientos y asociaciones de la zona para "entender cómo está la situación". Ya han puesto en marcha algunas iniciativas más tangibles como una aplicación de eventos o colaborado con artesanos a través de la exposición mediática, mientras trabajan en otras acciones en busca de revitalizar su pueblo y todos los de su alrededor.

Hasta el momento, de Repoblando extraen un balance "positivo", especialmente por el feedback que han recibido de la gente. "Muchas personas nos han escrito diciendo que les gustaría irse a vivir a un pueblo o que les servimos de ejemplo para imaginarse cómo sería su vida", relata.

Ventajas y desventajas

Como todo en esta vida, aquí han encontrado tanto ventajas como desventajas. En el lado más negativo están la cobertura o los servicios, que no abundan por desgracia.

También que durante el viernes "las carreteras muchas veces no están en el mejor estado posible y entre la lluvia, la nieve o el hielo se complica más la conducción ya que tienes que hacer muchos kilómetros". "Prácticamente para cualquier cosa tienes que coger el coche. Es una de las partes más negativas", reconoce el joven.

Esto es algo de lo que se han ido dando cuenta con el tiempo, pero en el caso de las ventajas las han tenido "bastante claras desde el primer día".

Una de ellas es el espíritu de "comunidad" que existe entre todos los vecinos. "A mí me gusta mucho salir a la calle y, aunque no hay muchos vecinos, al que te encuentras te da los buenos días, te pones a hablar con él, es algo muy bonito", explica Gabriel.

El silencio también es un elemento "a destacar" para el informático catalán como punto positivo. Y algo de lo que se han dado cuenta es que en el mundo rural "puedes mirar a lo lejos".

"Tú miras en la ciudad y siempre ves edificios en frente. No tienes opción de ver a lo lejos el campo, la naturaleza. El cambio de paisaje a nosotros nos impactó positivamente", presume.

La presencia de Gabriel y Victoria ha sido también un impacto positivo para los pocos vecinos del pueblo, ya que es "bonito que haya gente joven porque por desgracia la mayoría que se va quedando son personas mayores".

Tilda la relación actual con sus vecinos de "muy buena" y el hecho de que estén allí también ha dado a los más mayores una "mayor seguridad". Gabriel recuerda que hace un tiempo una mujer mayor se cayó sin tener el móvil a mano y fue un vecino que la escuchó quien le ayudó.

Otro ejemplo de comunidad es también el de un hombre de avanzada edad que vive al lado de Gabriel. Tiene problemas con su televisor, que a veces no le funciona y "no se lleva bien con la tecnología". Como el joven catalán sí, siempre que le avisa va a ayudarle. "Si no hubiera gente joven, este señor para ver la tele tendría un problema", señala con seguridad.

De esta forma, se conforma una "red vecinal que funciona como red de apoyo". Un aspecto que es "muy positivo" para un "pueblo tan pequeño como este".

De esta forma, así transcurre la vida de este tándem de primos que, en contra de la ola actual que desangra al mundo rural, se han convertido en un rara avis que, además, no solo quiere estar, sino que también quiere sumar en beneficio de la dinamización de la zona, aportando directamente al territorio.