Soria

Llamé a la puerta del patio de cuadrillas y salió a abrirme Rubén con aire hogareño y de felicidad como buen anfitrión de la plaza de toros que le ha visto crecer. Allí estaba con sus trastos con los que entrena a diario puestos sobre las tablas.

Decidimos que en el estribo al sol iba a ser el lugar idóneo para meternos en faena y comenzar una conversación distendida y muy taurina que sin lugar a dudas nos dejó grandes momentos.

La infancia

“Esta plaza es mi casa desde aproximadamente los cinco años que empecé a venir. Tenía una llamada desde pequeño y es lo que me atraía igual que a otros niños les podía gustar el fútbol. Entonces yo lo que quería era un vestido de torear y ser torero.

En brazos de mi padre contemplé torear una becerra, pero yo lo que quería era coger la muleta, ir hacia ella y ser yo el que se ponía delante.

En Soria empecé a aprender en la Escuela Taurina que comenzó a funcionar allá por el 1988 siendo muy pequeño sin perder mi interés por otras escuelas como la de Madrid, donde intenté acceder y no pude por mi corta edad y otras como la de Arnedo o Calahorra, localidades donde hoy en día aún conservo las mismas amistades desde “aquel entonces” y donde pasé largas temporadas de aprendizaje y tentaderos con compañeros como “El Víctor” y Diego Urdiales”.

Su personalidad

“Soy muy tímido y sensible, amigo de mis amigos, alegre, bromista y sobre todo intento ser buena persona.

Mi timidez y mi silencio ha dado lugar a confusión muchas veces dando pie a pensar que podía ser una persona distante. Me da mucha vergüenza acercarme a las personas principalmente por la falta de confianza que he tenido siempre en mí mismo. He necesitado cariño constante y me han afectado mucho las críticas poco constructivas para madurar como torero recibidas de mi entorno.

Aunque la gente me valore como una persona voluble y manejable, siempre soy yo quien toma las decisiones en mi vida para poder dar la cara a lo que después me viene de frente. En definitiva, soy yo quien se pone al final delante del toro, con lo cual yo decido siempre que es lo que quiero y que es lo que no me aporta”.

Gente de Soria

“Ha habido mucha gente y es difícil nombrarlos porque se me va a olvidar alguno.

Tengo que nombrar a Pedro “El Dandi” persona que ha sido importante para mí y para todos los que hemos querido dedicarnos a esta profesión y además por su función como conserje de la plaza junto a Vitorio. Además todo el personal de corrales son mis amigos y me quieren, aunque luego a la hora de valorar mi toreo pueda gustarles más o menos.

A cualquier torero le gusta que la gente sea sincera poniéndole las virtudes y los defectos delante. Cuando maté mi primer novillo en octubre 1993 comencé con los errores propios de los inicios y recibí críticas buenas y no tan buenas, que dejo claro, considero necesarias para crecer. Pero sí creo que es conveniente empatizar en las formas cuando por delante van implícitos un montón de sentimientos y en definitiva todavía era un niño”.

Rubén delante de un espejo

“Soy la clase de torero que me gusta ser. Si me preguntas si he conseguido torear como yo quiero, evidentemente no.

Tú te puedes gustar y sentir pero luego se buscan más matices. Hay toreros que según la escala de prioridades y según sienten la ejecución de una faena buscan poder a un toro, a otros les preocupa más ligar los pases y a otros sentirse y buscar la excelencia. Si se busca esta última es más difícil hacer una faena compacta porque si se torea relajado, encajado y roto y no te viene un toro entregado siempre será más difícil poder adaptar el toreo que yo busco y siento.

Hay momentos en que un toro embiste templado y los muletazos salen grandiosos y por el contrario momentos en los que no se coordina el vuelo de la muleta con el cuerpo y la embestida puede llegar entonces a ser grotesca.

Por eso me inclino por la pureza que para mí no es más que “la intención”, como decía el maestro Rafael de Paula. Si se torea para gustar a la gente considero que no es puro. Lo llamo pureza porque lo que hago me gusta a mí por delante de cualquier cosa. A partir de ahí es cuando yo puedo transmitir”.

El miedo

“Ponerse delante de un toro da mucho miedo, Bea”, me decía Rubén. Cuesta mucho. Te imaginas cada día entrenando por donde pasa el toro y piensas: “¿Yo voy a ser capaz de que el toro pase por aquí?”.

“Eso conlleva mucho esfuerzo mental diario porque sabes de primera mano donde te confundes y donde puedes hacerlo mal y yo soy de los que piensa que no hay toreo malo ni forma de torear mala, siempre y cuando uno sea sincero con uno mismo. Por eso soy el que más se juzga ante los errores que pueda tener”.

La admiración por José Luis Palomar

“Aprendí algo muy significativo de las palabras de Palomar. Me decía en mis inicios que si me ponía frente a un toro con el miedo que se pasa, con el esfuerzo que supone prepararte para ponerte delante, tenía que ser única y exclusivamente para hacer lo que yo sintiera.

Admiro profundamente al maestro Palomar porque estuvo desde mis comienzos enseñándome y compartiendo momentos juntos. Siempre he depositado mi confianza en él aunque su sinceridad y sus palabras me hayan hecho pensar más de la cuenta en muchas ocasiones, pero mi afición y mis deseos de luchar por lo que siempre he querido pudieron con ello”.

Recuerdo mis palabras en una ocasión siendo muy jovencito con diez años en las que le dije:“moriré de un infarto en un patio de cuadrillas de miedo pero yo voy a ser matador de toros”.

Agradecimientos

“Quiero dar las gracias a mi amigo Alberto Ayllón al que siempre he tenido gran cariño. Impulsó como apoderado mi carrera profesional siendo entonces yo novillero e hizo que pudiera ver cumplido mi sueño tomando la alternativa un 27 de junio de 2009 en la plaza de toros de Soria.

Además destacar y agradecer el apoyo incondicional en los momentos más complicados y de mayor soledad en mi vida de Maite Cordón, Paco Montaña junto con la amistad de Eduardo, mi mozo de espadas y sin olvidarme de Carlos Bermejo, amigo y presidente de la peña taurina que lleva mi nombre.

Vaya por delante dejar constancia de la importante labor de mi actual apoderado Pedro Caminero que será quien continue con mi carrera profesional actual agradeciéndole de antemano la confianza depositada en mí como torero y como persona”.

 

Después de esta entrevista realizada creo que a veces es necesario sentarse al borde de un estribo para acortar distancias y conocer la verdadera esencia de alguien. En este caso el protagonista no me deja separar torero y persona porque en su vida van siempre cogidas de la mano.

Y yo saco una conclusión de todo este tiempo junto al matador de toros soriano y es que el corazón tiene razones que la razón no entiende”.

Rubén, gracias con mayúsculas por haber descolgado el teléfono, hablarme con tanta sinceridad y haber depositado tanta confianza en mí al poner tus vivencias en mi pluma.

Ya sabes que te deseo lo mejor…

 

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