La Universidad de Salamanca y el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca han demostrado que el Eryngium bourgatii, conocido como cardo azul, posee actividad antiparasitaria frente a los parásitos causantes de la leishmaniasis visceral y la enfermedad de Chagas.
El estudio, publicado en Journal of Ethnopharmacology y dirigido por la catedrática Esther del Olmo, abre nuevas posibilidades para diseñar terapias más seguras y eficaces frente a enfermedades parasitarias de gran impacto global.
La Organización Mundial de la Salud estima que cada año entre 700.000 y un millón de personas contraen leishmaniasis cutánea y alrededor de 70.000 desarrollan leishmaniasis visceral, la forma más grave, que provoca 30.000 muertes anuales.
A la derecha, la catedrática Esther del Olmo con miembros del grupo de investigación
Entre 6 y 7 millones de personas están infectadas con la enfermedad de Chagas, responsable de unas 10.000 muertes al año, con incidencia mayor en América Latina, pero también en Estados Unidos y Europa por la migración.
El estudio de la USAL e IBSAL constituye "el análisis más completo realizado hasta la fecha sobre esta especie y abre nuevas posibilidades para el desarrollo de futuros fármacos de origen natural", explican desde la USAL.
La investigación ha identificado 41 compuestos naturales y aisló 13, entre ellos poliacetilenos de tipo falcarinol y una furanona cuya estructura química fue corregida respecto a publicaciones anteriores de los años 70.
Algunos compuestos, como la furanona 12 y el falcarinol, mostraron potencia comparable a fármacos de referencia frente a leishmaniasis y actividad significativa contra Chagas.
La investigación surgió de manera inesperada en 2020, durante una excursión de Del Olmo por la Peña Amaya, en Burgos, donde se fijó en la belleza de la planta. "¿Qué puede esconder algo tan bonito?", recuerda.
Trypanosoma cruzi, parásito transmisor de la enfermedad de Chagas
Su curiosidad llevó a un trabajo prolongado que incluyó recolección de raíces y partes aéreas, aislamiento de compuestos mediante cromatografía avanzada y evaluación frente a Leishmania donovani, Trypanosoma cruzi y Plasmodium falciparum.
El estudio también aporta un conocimiento novedoso sobre la especie. Del Olmo señala que, aunque existen referencias etnobotánicas en Cataluña y Marruecos, la planta apenas había sido estudiada ni sometida a ensayos antiparasitarios. En Castilla y León, su presencia estaba asociada casi exclusivamente a fines ornamentales.
El proyecto contó con colaboración internacional del INDICASAT-AIP de Panamá, donde se realizaron los ensayos antiparasitarios. Además, Alfonso Alejo-Armijo y José Luis López-Pérez, del Departamento de Ciencias Farmacéuticas de la USAL, contribuyeron al estudio fitoquímico y a los análisis computacionales de los compuestos.
Del Olmo subraya la importancia de explorar productos naturales. "Buscamos opciones terapéuticas que sean compatibles con la preservación del medio ambiente.
Este tipo de trabajos ofrecen nuevas alternativas y ayudan a entender mejor qué puede aportar nuestra biodiversidad". Aunque los resultados son preliminares y los ensayos fueron in vitro, representan "un paso importante hacia nuevas estrategias terapéuticas" y preparan el terreno para estudios en modelos animales.
El avance cobra especial relevancia en un mundo globalizado, donde los vectores de estas enfermedades se desplazan y los problemas sanitarios se acercan. "La gente se mueve más y cada vez vemos estos problemas más cerca. Tenemos que estar preparados", concluye la investigadora.
