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Otoño de 1936. Salamanca es ya una ciudad tomada por el ejército sublevado. Francisco Franco acaba de ser proclamado jefe del Estado, la represión se extiende con rapidez y Miguel de Unamuno, rector destituido, vigilado y cada vez más incómodo para el nuevo poder, investiga el misterioso suicidio de un catedrático de Derecho.

Apenas tres meses después, el propio Unamuno muere repentinamente en su casa. La versión oficial habla de muerte natural. Pero la ciudad —y la historia— está llena de silencios.

Ese es el punto de partida de El último caso de Unamuno, la nueva novela del escritor y profesor zamorano Luis García Jambrina, que regresa al personaje al que ha dedicado buena parte de su obra ensayística y narrativa para construir “una refinada novela de misterio con trasfondo histórico y filosófico”, en la que la ficción se convierte en una herramienta para interrogar la verdad.

La muerte de Unamuno, uno de los grandes intelectuales españoles del siglo XX, sigue siendo uno de los episodios más oscuros y controvertidos de la Guerra Civil.

Jambrina no pretende cerrar el debate, sino abrirlo con las armas de la literatura. Como él mismo advierte en una nota final, se trata de “una interpretación libre, personal y literaria de sucesos históricos y biográficos”, guiada no por la verdad jurídica, sino por “la verosimilitud y la justicia poética”.

La novela reconstruye con precisión y crudeza los primeros meses de la Guerra Civil en Salamanca, una ciudad donde el golpe militar triunfó sin apenas resistencia armada, pero donde la violencia política fue inmediata y feroz.

El 19 de julio de 1936, el llamado “tiro en la plaza Mayor” dejó cinco muertos —entre ellos una niña de cinco años— y varios heridos que fallecerían después. Fueron las primeras víctimas de la guerra en la ciudad.

A partir de ese momento se desató una represión sistemática: detenciones arbitrarias, paseos, fusilamientos. El alcalde republicano, Casto Prieto, fue sacado de la cárcel por falangistas y ejecutado junto a una zanja.

En ese clima de miedo y silenciamiento se mueve el Unamuno de Jambrina: primero engañado por los sublevados, después desencantado, confinado y finalmente eliminado.

Dos investigaciones

La estructura de la novela se articula en dos líneas temporales que se entrecruzan. Por un lado, el propio Unamuno investiga el supuesto suicidio de un catedrático de Derecho, un caso que pronto revela conexiones inquietantes con el nuevo poder. Por otro, tras la muerte del escritor, Teresa Maragall, anarquista y amor imposible de Unamuno, y Manuel Rivera, abogado y antiguo colaborador del rector, retoman las pesquisas para averiguar qué ocurrió realmente.

Ambos saben que la prensa oficial miente. Y también saben que buscar la verdad en una ciudad ocupada por miles de militares y fascistas es una tarea casi suicida.

Sin embargo, Unamuno, incluso después de muerto, sigue guiando la investigación a través de misteriosas pistas, desmontando pieza a pieza uno de los grandes rompecabezas del franquismo.

Jambrina construye una obra híbrida, difícil de encasillar, fiel al espíritu del propio Unamuno. Hay en ella trama de novela negra, subtrama amorosa, reconstrucción histórica y una constante reflexión sobre el poder, la libertad, el compromiso intelectual y el sentido de la verdad en tiempos de barbarie.

El resultado es un retrato complejo de Unamuno: contradictorio, valiente, incómodo, fiel a un pensamiento vivo que se niega a convertirse en dogma. Un “antihéroe heroico”, como lo define el autor, que paga con la vida su negativa a callar.

“La muerte de Unamuno solo se explica en una Salamanca ocupada”

Pregunta. Esta novela salta de 1905 a los últimos meses de 1936. ¿Por qué situarse directamente en el último caso de Unamuno?

Respuesta. Hay novelas que no se eligen: te buscan. Yo pensaba seguir un orden cronológico, pero esta historia se impuso. Además, son novelas independientes. El “último caso” alude tanto a la última investigación de Unamuno durante la Guerra Civil como a la investigación de su propia muerte, llevada a cabo por Teresa Maragall y Manuel Rivera. Ambas indagaciones se entrecruzan y se iluminan mutuamente.

P-. En 2021 publicó el ensayo La doble muerte de Unamuno. ¿Qué aporta ahora la novela?

R.- Son libros muy distintos. El ensayo fue una indagación inicial; la novela me ha permitido ir mucho más lejos, entrar en las escenas, en los diálogos, en los silencios. Además, después del ensayo recibí nuevos testimonios y datos que confirmaban algunas intuiciones. Esta novela está hecha más desde dentro.

P-.¿Cómo ha cambiado Unamuno entre la primera novela y esta?

R.- Han pasado treinta y un años y muchos golpes. Pero sigue siendo fiel a su pensamiento crítico, siempre en movimiento. A pesar de la edad y de los desengaños, sigue siendo valiente y comprometido. Al principio se dejó engañar por los sublevados, pero enseguida comprendió su error y se enfrentó a ellos. Eso fue lo que lo condenó.

P.- El contexto histórico tiene un peso enorme en la novela.

R.- Es fundamental. La muerte de Unamuno no se puede entender sin una Salamanca ocupada, donde primero fue utilizado, luego silenciado y finalmente asesinado. Después, el régimen intentó apropiarse de su figura. Para mostrar ese proceso era imprescindible reconstruir ese periodo de violencia y terror.

P.- ¿Dónde está la frontera entre la historia y la ficción?

R.- La novela parte de hechos reales y de investigaciones rigurosas, pero la historia siempre tiene lagunas. Yo he completado esa línea de puntos mediante la invención, de forma coherente con los datos conocidos. Lo importante es que no se noten las costuras y que el resultado sea verosímil.

P.- ¿Habrá más casos de Unamuno?

R.- Ese es el proyecto. Al menos cuatro novelas más, situadas en distintos momentos de su vida: su etapa como rector, la Gran Guerra, la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República… Siempre con casos criminales vinculados al contexto histórico y con Teresa Maragall y Manuel Rivera como personajes de continuidad.

P.- Si tuviera que definir esta novela…

R.- Diría que es una novela ambiciosa, con trama negra, trasfondo histórico y reflexión política y filosófica. Pero lo esencial es Unamuno, un personaje lleno de aristas y paradojas, profundamente humano.