Publicada
Actualizada

Nel Rodríguez es un músico independiente de Salamanca que inició su formación musical a los 4 años. Estudió guitarra clásica en el Conservatorio Profesional de Salamanca y, posteriormente, se formó de manera autodidacta en otros estilos. formación que completó y finalizó a los 18 años.

Por esa época comenzó a compartir pequeñas versiones de canciones famosas en YouTube (donde acumula ya más de 330.000 reproducciones) que producía él mismo en su habitación, gracias a su formación autodidacta en producción musical. En 2020 decidió publicar su primer sencillo, también producido por él y por su hermano, Hoy es Navidad, lo cual supuso su apertura al resto de plataformas como Spotify o Apple Music.

En noviembre de 2022, publicó su primer disco, escrito y producido enteramente por él, que lleva por título No sé vivir sin llover. Este álbum mezcla sonoridades del pop comercial con letras reivindicativas más propias de la canción protesta. Después de este disco publicó otros singles independientes como Mi fav, De Lejos, o su canción más escuchada hasta el momento, De ocre y añil, una composición dedicada a la ciudad de Salamanca.

Nel Rodriguez en el concierto del CAEM Nel Rodríguez

En 2023, ganó la IV edición del Concurso Municipal de Bandas organizado por el Ayuntamiento de Salamanca.  Este reconocimiento le permitió presentar su primer disco, 'No sé vivir sin llover', una fusión entre la canción de autor y el indie-pop.

En septiembre de 2024 se estrenó su segundo disco, titulado 'La levedad de la vida', el cual acumula ya alrededor de 100.000 escuchas en plataformas. En él cuenta su traslado de Salamanca a Madrid, alejándose de la sonoridad pop de su primer proyecto para adentrarse en sonidos propios de la canción de autor clásica. En noviembre de ese mismo año participó como artista invitado en la Gala de Talentos de Salamanca.

Recientemente, el 25 de enero de 2025, presentó su segundo disco titulado "La levedad de la vida" en la Sala B del CAEM. Este trabajo explora sus vivencias y sentimientos, mezclando sonoridades del folclore, pop y guitarra clásica.

En un acogedor café del centro de Salamanca, nos encontramos con Nel Rodríguez, uno de los cantautores más destacados de la escena musical salmantina. Con su guitarra siempre cerca y una voz que transmite emociones profundas, Nel ha conquistado a un público fiel que valora su autenticidad y su capacidad para contar historias a través de la música.

Hoy, nos abre las puertas de su mundo para hablar de su trayectoria, sus inspiraciones en las letras, de su conciencia social y sus proyectos futuros. Un joven talento con música que fusiona el indie-pop con la canción de autor española, caracterizándose por letras comprometidas y sonidos accesibles.

Nel Rodriguez, con sus músicos en el concierto del CAEM de Salamanca Nel Rodríguez

Pregunta: Hola Nel, gracias por recibirnos. Para empezar, ¿cómo se definiría como artista? 

Respuesta: Qué difícil. Me definiría como una persona muy inconformista. Me gusta mucho aprender nuevos estilos. Siempre que escucho una canción distinta, me entra el gusanillo de hacer algo parecido, de iniciarme en sonidos que no haya explorado hasta el momento. Y también me considero un artista bastante profundo, en cuanto a temas que tratar. No me gusta tratar temas muy superficiales o con muchos clichés. Siempre busco o bien hacer canción protesta de lo que me rodea, o bien explorar temas que quizás son incómodos o quizás son más complejos de lo que parecen. Por ejemplo, en este último disco tengo una canción que se llama ‘Inmortal’, que habla precisamente de renunciar a querer llegar tan alto, que la historia te recuerde para siempre. Son como sentimientos bastante complejos, y me gusta escribir sobre ese tipo de cosas. Me considero un cantante o cantautor que narra historias que llegan al alma.

R: Su música tiene un arraigo, escuchando su disco, en las raíces. ¿Quiénes han sido tus principales influencias? 

R: Actualmente, una de mis mayores influencias es Silvia Pérez Cruz. Me gusta mucho el hecho de poder hacer canciones sin tempo, sin metrónomo, poder explorar más vocalmente, entonces me inspiro mucho en ella. Pero también me inspira mucho Pedro Pastor, tiene unas letras preciosas. TéCanela es un grupo que me gusta también.  Otros más famosillos como Rozalén también me han influido. Y luego los cantadores clásicos también tienen por ahí su parte de influencia en mi música. 

P: Supongo que su profesión como psicólogo también tendrá su influencia en la elección de los temas y en la composición de las letras. 

R: Justo al final, como psicólogo, estoy muy acostumbrado al análisis de mi propia conducta y sensaciones. Eso me permite, quizá, que a la hora de escribir pueda profundizar mucho más en eso que estoy sintiendo, que no es sencillo.  Quizá me ayuda a percibir matices que de otra forma me sería más difícil.

P: ¿Qué artistas y géneros han influido en su estilo musical y cómo han moldeado su sonido actual? 

R: Pues mira, en el pasado yo bebía mucho del pop americano, de grandes artistas como Lady Gaga, Katy Perry o Miley Cyrus. Mi música era mucho más pop, mucho más comercial. Buscaba canciones que tuvieran gancho, que fueran pegadizas. Siento que mi primer disco estuvo muy influido también por ahí, ‘No sé vivir sin llover’, que saqué hace dos años. Aunque es mucha canción protesta, se nota que es música más electrónica. Sin embargo, a medida me he ido metiendo en el mundo de la canción de autor y he ido escuchando a la gente que te he mencionado antes, siento que mi estilo cada vez es menos comercial. Valoro mucho más las canciones despojadas de tanto artilugio. De hecho, este último disco, ‘La levedad de la vida’, que saqué en septiembre, es la primera vez que tengo una canción puramente guitarra y voz, que nunca lo había hecho. Siempre metía muchas baterías, sintetizadores, no sé qué... Y de repente dije, me apetece algo íntimo, mucho más experimental. Y actualmente, de hecho, porque yo no dejo de componer nunca, lo que estoy componiendo va muy en esa línea. De canciones sin tempo fijo, guitarra-voz, con acordes mucho más experimentales. Me gusta la evolución que estoy teniendo. 

"Mi estilo cada vez es menos comercial. Valoro mucho más las canciones despojadas de tanto artilugio, algo más íntimo y experimental".

P: Respecto a la transición entre su primer disco, ‘No sé vivir sin llover’, y su más reciente trabajo, ‘La levedad de la vida’, ¿qué cambios o evoluciones ha experimentado la música y la letra? 

R: También, aparte de lo que he dicho musicalmente, de que ahora es música mucho más íntima y despojada, sí que una de las cosas que más me gustan de este disco es que me he reconciliado con la guitarra clásica. Yo soy guitarrista y cuando salí del Conservatorio lo hice con mucho miedo a tocar la guitarra en público.  Porque se supone que yo lo tenía que hacer bien. Entonces, en mi primer disco no usé guitarra clásica. Tenía guitarra acústica, pero la clásica me costaba. Este disco ha supuesto reconciliarme con la guitarra clásica. Y eso me gusta mucho. También las letras han cambiado. Mi primer disco fue mucho más canción protesta. Este segundo es quizá más introspectivo. Mi primer disco fue mirar hacia afuera y el segundo ha sido mirar hacia adentro. Entonces ahí tienen esa dualidad donde se nota, yo creo, esa evolución.  Creo que es un disco más maduro este último. 

P: Además de su faceta como cantautor, también se involucra en proyectos sociales y culturales. ¿Por qué es importante para ti ese compromiso? 

R: Siempre he sido una persona muy concienciada con los privilegios que he tenido. Al final, soy consciente de que he nacido en un país occidental, en una ciudad en la que he tenido ciertos recursos para poder pagarme el Conservatorio y para poder comprarme instrumentos. He tenido el apoyo de mis padres para alcanzar un cierto nivel cultural. Y soy muy consciente de que eso es un privilegio que yo he tenido. Entonces, hay mucha gente que no puede permitirse eso. Y si puedo hacer algo para colaborar o mejorar la vida de la gente o para hacer pequeños cambios que permitan que más gente pueda acceder a esos privilegios que yo he tenido, me sentiría orgulloso de poder contribuir a ello. Sí que he hecho voluntariado, por ejemplo, con personas sin hogar o con refugiados.  Sí que es una parte importante de mí el compromiso social. 

P: Podemos considerar a Salamanca como una ciudad con amplia riqueza cultural. ¿Cómo ha influido en tu música? 

R: Salamanca ha sido el escenario en el que me he atrevido a mostrar la música. Empecé a cantar en público en micros abiertos primero... Yo era muy pequeñito, me llevaba a mi amigo Daniel al Café Bar El Mordisco, y cantábamos ante unas veinte personas. Fue la primera vez que yo me atrevía a cantar en público. Y recuerdo estar nerviosísimo por cantar delante de esas dos decenas de personas. Siento que Salamanca me ha ido acogiendo poco a poco con los micros abiertos y subiendo cada vez más de público hasta el Concurso de Bandas Ciudad de Salamanca. Esa fue la primera vez que me atreví a cantar en público en un concierto de más envergadura, hasta el concierto del CAEM de hace unos días. Por ello, siento que Salamanca es muy agradecida por eso, porque tiene muchos espacios donde tocar de manera informal. Ahora bien, es verdad que para profesionalizar la música es una ciudad un poco difícil. En el sentido de que no tienes tampoco grandes salas, grandes referentes que te digan cómo lo tienes que hacer. Yo sí que me he visto un poco perdido en la ciudad, es decir, ¿cómo hago esto? 

P: Cuénteme alguna experiencia más memorable en el escenario, especialmente actuando en su ciudad, Salamanca. 

R: Pues mira, un concierto al que le guardo mucho cariño fue en septiembre en la Plaza Mayor de Salamanca. Porque formar parte del cartel de Ferias y Fiestas, es algo casi inimaginable. De repente, ir por la calle y ver el cartel de artistas y verme ahí junto a grandes nombres como Bonnie Tyler. Decir, voy a tocar en la Plaza Mayor de Salamanca, para mí ha sido un sueño. Es muy brutal subirse a un escenario y ver la Plaza Mayor ante tus ojos, con tanta gente que vino a apoyarnos, y poder tocar con mis amigos, con Clara y con Daniel. 

Nel Rodriguez, concierto en la Paza Mayor de Salamanca, en septiembre de 2024 Nel Rodríguez

P: ¿Cómo fue ese concierto, personalmente? 

R: Me lo pasé muy bien en el escenario, pero siento que tuve mucha presión de organización. Porque, al final, yo no tengo mánager, ni tengo representante, lo tengo que mover todo yo. Entonces, por una parte, estaba buscando trabajo como psicólogo, porque tenía que comer. Y, por otra, estaba organizando todo el concierto, hablando con el Ayuntamiento, elaborando presupuestos, viendo cómo instrumentar las canciones para poderlas llevar al directo. Porque yo no tenía banda como tal... Entonces fue un reto para mí el hecho de ser capaz de mantener la calma y decir, tengo muchas cosas encima, en X tiempo voy a estar subido en el escenario de la Plaza Mayor, esto tiene que salir, sí o sí.  Fue un concierto muy bonito al final, y lo guardo con cariño, especialmente un momento, yo soy muy llorón en el escenario, en casi todos mis conciertos lloro. Y recuerdo un momento, casi al final de la actuación, como que mi cabeza hizo clic y me di cuenta de dónde estaba.  En plan, dije ostras, estoy en la Plaza Mayor y me eché a llorar. Eso fue después de cantar la canción que tengo dedicada a Salamanca, con lo cual doble emoción. Cantar una canción que yo escribí cuando me fui de Salamanca, que se llama ‘De ocre y añil’, que es una canción diciéndole adiós, decir ¡guau!, es que ahora la estoy cantando en la Plaza Mayor de mi ciudad. Ese momento lo recuerdo con mucho cariño. 

P: ¿Qué planes tiene para el futuro? ¿Algún proyecto en mente? 

R: Me gustaría dar más conciertos este verano para mover un poco este último trabajo, ‘La levedad de la vida’. Ahora que hemos montado un espectáculo que dura hora y media, me gustaría poder amortizarlo y poder moverme por distintos escenarios. Y más allá de eso, yo nunca dejo de componer. Bueno, sí que tengo proyectos en mente, sí que me gustaría ir a por un tercer proyecto. No sé si ahora mismo metería un gran disco, si elegiría un formato de EP más cortito, pero sí que me gustaría sacar algo, por ejemplo, mucho más guitarra-voz y mucho más poético, me encantaría. 

P: Explíqueme ese proyecto que tiene ya montado.

R: Es proyecto que nació a raíz de la presentación de este último trabajo, ‘La levedad de la vida’.  Cuando me plantearon que tenía que dar un concierto de presentación del disco, tenía muy claro que no quería un concierto al uso. Además, me gusta mucho hablar en el escenario, explicar las canciones, pero no quería ser un pesado. Entonces pensé, ¿cómo puedo transmitir la historia del disco de una manera amena y que sea original, que la gente no diga, ah, bueno, pues he ido a ver a un chico cantar y ya está?  Entonces lo que hicimos fue mezclar el teatro. Aparte de los músicos, tuve la suerte de contar con quien es mi pareja actualmente para que se implicara también en este proyecto e hiciera de narrador. Entonces, desde el principio él sale y dice... “Yo soy la conciencia de Nel Rodríguez y os voy a contar la historia que hay detrás de este disco”. Yvamos mezclando un poco esos ‘sketches’, él va narrando, te va llevando a través de las diferentes etapas y, entre medias, hay canciones que explican un poco lo que yo sentía, lo que iba experimentando. Me pareció como una forma muy bonita de hacer llegar una historia, y además, de emociones que, de otra forma, serían difíciles. Porque, por ejemplo, algunas partes de la narrativa eran muy divertidas y la gente se rió mucho en el público. Otras partes eran muy emotivas como le estaban contando una historia y era una despedida, mucha gente me dijo que había llorado en el concierto.  Creo que mezclar teatro y música ha sido muy potente, y es un producto muy bueno que me gustaría que pudiera llegar a más gente. 

P: Y para terminar ¿Qué le diría a aquellos jóvenes que quieren seguir su espacio y dedicarse a la música en una ciudad como Salamanca, por ejemplo? 

R: Yo les diría, lo primero, que no se dejen engañar. Nos han vendido un modelo en el que el éxito de la música es tener algo que se haga viral, es tener muchos números, es esforzarte mucho en redes sociales, por crear contenido, y a veces olvidamos incluso para qué somos músicos. Yo me vi, cuando empecé, muy obsesionado con querer hacer una publicidad efectiva, parecerme a una estrella del pop, hacer vídeos como dando pistas de mi nueva música, como si así fuera a enganchar más. Llegué a un punto en el que dejé de disfrutar la música. Empecé a preocuparme más por la música como producto que por la música en sí. Entonces, yo les diría que si pueden, se olviden un poquito de si esta canción se ha escuchado más, si se ha escuchado menos, si mi estrategia de marketing está siendo buena, si no, es incontrolable. La industria de la música es un monopolio tremendo de tres grandes empresas. Es muy difícil competir contra ellas. A no ser que te fichen una de las grandes, es muy raro que puedas triunfar.  Entonces, relájate. Asume que es muy difícil y disfruta del camino, porque si no, vas bien jodido. 

P: ¿Algo más? 

R: A todos esos jóvenes les diría que sean auténticos. Hay mucha gente haciendo música, hay mucha gente que canta bien. Van a encontrar a miles de personas que cantan mejor que ellos, que producen mejor que ellos, que escriben mejor que ellos. Hay una única cosa que nadie puede hacer mejor que tú, que es ser tú mismo, aunque suene muy a cliché. Entonces, canta a tu manera, escribe a tu manera, no pienses tanto en el éxito comercial. Mira a ver qué puedes aportar y apórtalo, guste o no guste, porque eso es lo único que nadie te puede quitar. Todo el resto, te aseguro que hay alguien mejor que tú. Así que, ¿para qué preocuparse por eso? 

Con esta última reflexión, Nel Rodríguez, un joven que reivindica la canción protesta española, se despide con una sonrisa y una promesa: seguir compartiendo su música y sus historias con todos aquellos que quieran escucharlas. Sin duda, su voz seguirá resonando en las calles de Salamanca y más allá, llevando consigo el alma de un artista auténtico y comprometido.

Si pudiera parar el tiempo

Solo un momento para mirar atrás

Para empaparme los ojos de recuerdos

Y que Salamanca durase un poco más

Tal vez tendría menos miedo

Al ver que se escapa entre mis dedos

Y que mañana no estará

'De ocre y añil' de Nel Rodríguez

 

 

 

Noticias relacionadas