El segundo mes del año llega con las señas de tres festividades singulares: La Candelaria el día 2, San Blas el 3 y Santa Águeda el 5. Ellas son las que abren la puerta a las Carnestolendas con Don Carnal pavoneándose sarcástico y festivo por las calles de pueblos y ciudades.

'Como busca la sombra el perro, llega La Candelaria a principios de febrero', dice el refrán español, que sabidurías tienen mucha. El mes de febrero comienza con una sucesión de festividades que van de la Virgen de las Candelas a Santa Águeda, y en las que la provincia de Salamanca celebra procesiones y roscas, como la de Miranda del Castañar, o en La Alberca donde se suceden los ‘dijes’ y ‘picas’ con el fin de evitar los mal de ojo y los niños crezcan sin problemas.

La celebración de Las Candelas, el 2 de febrero, es la presentación del Niño Jesús en el templo y la suelta de palomas celebra de variadas maneras en cada municipio, aunque existe un denominador común a todos, la canción que define a esta celebración. Los pueblos que celebran la fiesta de las Candelas son La Alberca, Boada, Candelario, Castellanos de Villiquera, La Fregeneda, La Fuente de San Esteban, Miranda del Castañar, Narros de Matalayegua, Retortillo, Palacios Rubios y Villamayor de Armuña, entre otros.

Celebración de La Candelaria en Candelario Archivo

Las Candelas, una de las más antiguas de la Iglesia, datan del 542, en tiempos del emperador Justiniano, ya que se cumplñen 40 días del nacimiento de Jesús. Por ello, la fiesta de la Purificación de Nuestra Señora conmemora la presentación en el templo de María y su hijo Jesús.

Es una bonita tradición, pero me da la impresión de que se está perdiendo. De hecho, muchos niños y jóvenes ya no asocian la idea de la Virgen de la Candelaria con el nombre oficial de la fiesta de hoy: La Presentación del Señor.

San Blas de las ronqueras

Danzantes con las gargantillas de San Blas

Tras Las Candelas llega San Blas, 3 de febrero, que lo celebran desde los diablos hasta los moros. Este Santo fue médico y obispo en Sebaste (Armenia), en los siglos III y IV. Su ferviente deseo de perfección lo condujo a refugiarse en una cueva del monte Argeo. Fue perseguido por su fe, y cuando era trasladado a la cárcel sanó a un niño que moría de asfixia por una espina que atravesada en la garganta. De ahí se le conoce como el santo de las ‘ronqueras’ y las afecciones de garganta y las gargantillas para sanarlas.

Dicen que las cigüeñas vuelven por San Blas, ya no se van, varios pueblos viven la fiesta de muy diversas maneras, pero todas tienen en común la venta y bendición de coloreadas gargantillas. Estas cintas, una vez bendecidas, se cuelgan al cuello quemándola el Miércoles de Ceniza. Así curan del mal de garganta proclive en estas fechas de frío. Esta fiesta tiene variados programas festivos en Santa Marta de Tormes, Corporario, Peralejos de Abajo, Garcihernández, Ciudad Rodrigo, Doñinos de Ledesma, La Fregeneda y Sepulcro-Hilario. Además, en Mogarraz son típicas las rondas por las bodegas particulares donde se brinda por el Santo.



Santa Águeda, desenfreno festivo de las mujeres

Las águedas de La Alberca, todo un cuadro tradicional Luis Falcão

Trajes de charros más o menos discretos, unos puros y otros vestidos sin más. Peticiones que recuerdan los aguinaldos navideños y fiesta, mucha fiesta aderezada con bastones de alcaldes y misas con la correspondiente procesión.

Cada cinco de febrero, pasadas Las Candelas y San Blas, llega la festividad de Santa Águeda, que, si antaño festividad religiosa, hogaño es el desenfreno más festivo al que llegan las aguederas en los respectivos pueblos y ciudades.

De un tiempo a esta parte, con el hecho de la liberación de la mujer y tomando como ejemplo ‘las águedas’ de Zamarramala (Segovia), que ha pasado a convertirse en una festividad cuyos ritos son considerados de interés turístico y cultural, se han comenzado a celebrar muchos actos de alegría y fiesta entre las mujeres casadas, a las que se llaman ‘águedas’.

Esas aguederas ataviadas con diversos trajes típicos, mantones de Manila o un pañuelo multicolor que en otros tiempos era típico de la indumentaria de las mujeres en días de fiesta, que piden aguinaldo, cantan, bailan, comen y preparan alboroto y, sobre todo, reciben el bastón de mando de la Alcaldía, porque como dicen ellas, "dueñas por un día".

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