C.F.N. / ICAL



Dos años. La Alberca ha tenido que esperar dos años para volver a acoger en su Plaza Mayor su tradicional Ofertorio en honor a la Virgen de la Asunción tras la suspensión de esta Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2020 por la pandemia. Una jornada que, lejos del carácter multitudinario que acostumbraba a tener, estuvo marcada por las medidas de restricción contra el COVID-19 y con menos afluencia de público.



En este nuevo 15 de agosto los vecinos engalanaron sus calles para honrar a su patrona, la Virgen de la Asunción. Un Diagosto también caracterizado por la ola de calor con la que el mercurio marcó cerca de los 35 grados, que no intimidaron a los mayordomos, cofrades y danzarines que, desde primera hora de la mañana lucieron los típicos trajes regionales por las calles albercanas.



Este tradicional ofertorio, que es una de las citas anuales más importantes de la zona, comenzó con un tamborilero encargado de animar las calles. Ya a media mañana, las autoridades acompañadas del resto de participantes partieron en comitiva hacia la iglesia para celebrar la misa mayor. Al terminar, tuvo lugar la tradicional procesión de la talla de la Virgen de la Asunción con los paños y flores luciendo en su recorrido hasta llegar al altar de la Plaza. Allí dio comienzo el Ofertorio al son de la gaita, el tamboril y las castañuelas.

Unas 300 sillas rodearon la Plaza para un control del aforo que este año caracterizó este solemne protocolo. 

También la reducción del tiempo y del número de personas: menos mayordomos y menos danzantes para limitar al mínimo la posibilidad de contagios, a lo que se añadieron test de antígenos previos, tal y como explicaba a la Agencia Ical la concejala de Cultura, Soledad Ruiz.



Los mayordomos de las cofradías salieron ataviados con el traje típico albercano, para dar paso a los familiares, que desfilaron en riguroso orden de parentesco. Ya en su recorrido hasta el altar se arrodillaron tres veces en señal de reverencia y sin dar la espalda a la imagen durante la ofrenda. Por último, fue el turno de los danzarines, que amenizaron este atípico Diagosto bailando las antiguas danzas guerreras en corro.

Lo que no variaron fueron los trajes típicos de la zona: un único modelo para los hombres, y tres para las mujeres, el Traje de Vistas, que lucían las novias el día de su boda con numerosos abalorios y símbolos; el Traje de Manteo y el de Zagalejo, para las mujeres casaderas.



La Alberca continuará mañana sus fiestas patronales en honor a la Virgen de la Asunción con el auto sacramental de La Loa, la representación de la victoria del Bien sobre el Mal, que este año cuenta con el atractivo de su nombramiento como Bien Inmaterial Cultural.