La subdelegada del Gobierno en Salamanca, Encarnación Pérez, ha presidido este jueves el acto de entrega de las Cruces de la Orden del Mérito Civil a tres integrantes de la Guardia Civil, a quienes se ha querido reconocer y premiar por sus cualidades profesionales, y su compromiso diario y constante con el servicio a la ciudadanía.

El acto, “emotivo aunque sencillo, debido al COVID, pero organizado con el mismo cariño” que en ocasiones anteriores, ha servido para poner de relieve la importancia del trabajo que la Guardia Civil lleva a cabo en el medio rural. “Formáis parte entrañable de la vida de nuestra provincia, del paisaje”, ha destacado la subdelegada, quien ha aprovechado la ocasión para hacer un reconocimiento extensivo a la labor de todos los componentes del Instituto Armado durante la pandemia.

El capitán Jesús Sánchez Vicente, actualmente destinado en la Compañía de Béjar, ha sido condecorado con la Cruz de oficial por su trayectoria profesional, en la que destacan varias participaciones en operaciones de lucha contra delitos contra el patrimonio y relacionadas con el tráfico de drogas, tanto en la provincia de Salamanca como durante el tiempo que estuvo al frente del Puesto Principal de Navalmoral de la Mata (Cáceres). El encargado de imponerle la distinción ha sido el jefe de la Comandancia de Salamanca, teniente coronel Jorge Montero Llácer.

En nombre de todos los homenajeados, el capitán ha resaltado la “particular emoción” con la que recibían estas cruces y el aliciente que supone para ellos para continuar con su compromiso de servicio con la sociedad española.

El sargento primero Jesús Alberto Hernández Moro ha recibido, de manos de la subdelegada del Gobierno, la Cruz de plata como reconocimiento a sus meritorios servicios y su trabajo al frente del Puesto de Alba de Tormes, que ha permitido la detención o imputación de varias personas responsables de hechos delictivos y que le ha valido, en varias ocasiones, el reconocimiento de las autoridades del Ayuntamiento de esta localidad. Además, el suboficial ha participado en dos operaciones internacionales de mantenimiento de la paz.

Por su parte, al guardia civil José Ignacio Hernández Martín le ha sido otorgada la Cruz de la Orden del Mérito Civil, con distintivo blanco, a propuesta de la Diputación provincial de Salamanca, que lo hizo a instancias del Ayuntamiento de Vilvestre. En este caso, ha sido el presidente de la Diputación, Francisco Javier Iglesias García, el encargado de su imposición.

El agente,  actualmente con destino en el Puesto de San Pedro de Rozados, sobresale por su laboriosidad, abnegación y constancia en el trabajo diario, y por su inquebrantable continuidad en todas las actuaciones que desarrolla. Cabe destacar en su trayectoria dos intervenciones de auxilio a dos personas de avanzada edad, una en el año 2015 y otra en 2018, intoxicadas con monóxido de carbono. En ambos casos, de no ser por la rápida intervención de su patrulla, estos dos ancianos hubieran, a buen seguro, fallecido.

Orden del Mérito Civil



La Orden del Mérito Civil fue instituida por el Rey Don Alfonso XIII, por Real Decreto de 25 de junio de 1926, para premiar “las virtudes cívicas de los funcionarios al servicio del Estado, así como los servicios extraordinarios de los ciudadanos españoles y extranjeros en el bien de la Nación”.

Su Majestad el Rey es el Gran Maestre de la Orden del Mérito Civil. Todas las condecoraciones de la misma se confieren en Su nombre y los títulos correspondientes van autorizados con la estampilla de su firma.

Actualmente el ingreso se regula en el Real Decreto 2.396/1998, de 6 de noviembre.

Según la redacción actual, la Orden tiene por objeto premiar los méritos de carácter civil, adquiridos por el personal dependiente de alguna de las Administraciones Públicas, o por personas ajenas a la Administración, que presten o hayan prestado servicios relevantes al Estado, con trabajos extraordinarios, provechosas iniciativas, o con constancia ejemplar en el cumplimiento de sus deberes.

En la misma normativa se establecen cuáles son estos méritos. En concreto, señala: la prestación de relevantes servicios, de carácter civil, al Estado; la realización de trabajos extraordinarios de indudable mérito; la laboriosidad o la capacidad extraordinaria, puestas de manifiesto en bien del interés general; y las grandes iniciativas de influencia nacional y, en general, los hechos ejemplares que, redundando en beneficio del país, deban premiarse y estimularse.