David Herrero / ICAL

Para aliviar el estrés y la ansiedad y reducir la tensión física, mental y emocional, con el fin de aclarar el subconsciente personal. El Yoga Nidra es una práctica meditativa y guiada, cuyos orígenes se remontan a antiguas enseñanzas del Tantra o la técnica de la atención, que apareció en el siglo VII a.C., pero no fue hasta el siglo XX hasta que no se popularizó, al ser una técnica muy avalada y comprobada.

Nidra significa sueño en sáncrito, por lo que muchas veces se traduce como ‘Yoga del sueño’, aunque no tiene nada que ver con el dormir, afirma en declaraciones a la Agencia Ical Raquel Martínez, acompañante en procesos individuales y grupales de crecimiento y búsqueda personal.

Dicha metodología se lleva a cabo con una experimentación con el cuerpo, al ser una técnica que se hace sin ningún movimiento y en ‘savasana’, que es una postura de descanso supino, en la que hay que acostarse boca arriba, totalmente relajado, con los brazos y piernas extendidos.

En un mundo cargado de objetivos y de estrés, subraya que esta técnica “ayuda para poder vivir en lo que la vida pide a cada uno”, quien apunta que los resultados se aprecian de manera rápida si se practica de forma regular, al tener un impacto en el cuerpo y en la mente.

“Se trabaja en cuatro niveles de conciencia, ya que nosotros queremos con este yoga llegar a una conciencia que no es ni soñar ni la parte despierta. Hay que estar en la línea entre la conciencia y lo inconsciente para transitar en ese espacio”, explica.

Martínez detalla que ofrecerá una primera sesión gratuita en la capital palentina para que la sociedad pruebe de primera mano sus virtudes y beneficios, con una clase el próximo viernes, 3 de junio, en el espacio de La Ballena 60 a partir de las 20.30 horas.

Dichas sesiones sirven para realizar un “trabajo minucioso de profundización sobre las creencias propias, que suelen ser limitantes”. Al ponerte en contacto con la naturaleza y el origen de esas creencias, hace que “cada uno conecte con su verdadera esencia, donde se encuentra la paz y el bienestar”.

Así lo ratifica la licenciada en Filosofía y Letras y en Trabajo Social, además de ser terapeuta Gestalt y poseer formación en el proceso de ’13 lunas’ de la tradición Mejica. Una tendencia como camino en el aprendizaje humanístico, además de tener nociones en el Proceso Corporal Integrativo.

Beneficios

La experta en la materia desgrana que su práctica aumenta la capacidad de concentración y de creatividad, porque “el conectar con el aquí y el ahora hace que el miedo y las tensiones se queden a un lado”.

Y es que, todas las personas lo pueden practicar, ya que no hay que hacer ninguna inversión y tampoco es necesario tener un conocimiento anterior. De igual forma, enseña y ayuda a tener una mejor respiración, para que sea consciente. “Tener una conciencia de tu respiración ayuda a ese posicionamiento en la vida”.

A mayores, mejora la conciencia corporal, aclara el subconsciente y alivia el estrés y la ansiedad. Unas ventajas corporales y mentales que se llevan a cabo gracias a la implicación de diversos instrumentos, como ocurre con el cuenco de cuarzo.

Todos estos instrumentos sirven para facilitar la práctica, ya que “interesa que cada persona pueda experimentar esa línea para encontrarse con la unidad, donde no hay ni tiempo ni espacio en ese lugar”.

Estos instrumentos trabajan mucho en esa vibración, de ahí que este cuenco esté entonado en clave de Fa, la cual trabaja directa al corazón. Con dicha vibración se pretende que la persona se entregue y abra el cuerpo, mientras el sonido hace su trabajo, añade a la Agencia Ical.

Sesión y fases

Raquel Martínez traslada que una sesión suele durar cerca de 50 minutos y se divide en varias fases. La primera de ellas sería la introductoria y de relajación, en la que se ayuda al cuerpo y a la mente a introducirse en dicha sesión. Se lleva a cabo a través de esa relajación y la conciencia corporal de una manera superficial.

Después habría una segunda fase en la que se focaliza una intención y un objetivo de vida en ese momento para continuar, en la tercera, con la rotación de la consciencia, en la que se pone atención a las diferentes partes del cuerpo, agrega.

A partir de aquí comienza la fase más restauradora, dado que “se fomenta la serotonina y se reducen los niveles de tensión y ansiedad”. Tras ello, vendría otra fase de una consciencia centrada más concretamente en la respiración, que sirve para “mantener esa entrada de la restauración”.

A renglón seguido, se llevaría a cabo otra etapa de visualización para conducir a la mente y enfocar la atención. Como parte final, se trataría, de nuevo, el objetivo e intención personal para cerrar con la denominada devolución.