Marcha atrás. La situación de Palencia no mejora y las medidas restrictivas, implementadas desde hace dos semanas, aumentan. La Consejería de Sanidad decide confinar la ciudad y decretar directrices más drásticas en las reuniones sociales y en los establecimientos hosteleros, principalmente. Todo ello encaminado a reducir la incidencia de más de 500 positivos por cada 100.000 habitantes, además del porcentaje de positividad de los PCR y la ocupación de las camas de Cuidados Intensivos.

En la calle, las opiniones son diversas, pero la mayoría hacen referencia a la irresponsabilidad de la ciudadanía. A su paso por el parque del Salón, María Ángeles afirma que las medidas "llegan tarde", quien añade que "como la gente siga haciendo lo que quiera se estará así indefinidamente".

Es la misma línea se posiciona Javier, mientras se sienta en la terraza de un establecimiento, pero cumpliendo las normas. No se ha quitado la mascarilla y espera con ella hasta beber su consumición. Critica que otras personas se las quitan nada más entrar en un bar o al sentarse en las mesas". Y es que, los abrazos y los besos, en muchos casos, se siguen dando como "si no hubiera un mañana", apunta.

Aunque las panaderías y quiscos no están prácticamente afectados, con el cierre máximo a las 22 horas, Paula, clienta de una pequeña tienda de alimentación, subraya que las directrices sobre la hostelería "son necesarias, aunque un tanto exageradas". A pesar de ello, traslada que la gente "se desinhibe con el alcohol a ciertas horas de la noche y es inevitable el acercamiento entre personas y el mal uso de las mascarillas".

Hostelería

En lo que no hay duda es que los peor parados, otra vez, son los hosteleros. Las nuevas restricciones, unidas al confinamiento perimetral, establecen que los bares y restaurantes no podrán servir a clientes a partir de las 22 horas y tendrán que bajar la persiana a las 23 horas. 

El presidente de la Asociación General de Hostelería (AGH), Jaime Antolín, recalca que "cada vez se va a peor, por desgracia". Los locales "verán disminuidos los ingresos durante el fin de semana, principalmente. Más dificultades para seguir viviendo y funcionando". Aun así, cree que su sector no afecta tanto en la situación, dado que, con el cierre a la 01.00 horas ya se evitaba que la gente pudiera inhibirse, aunque casi no daba tiempo ni a cenar, relata.

Con resignación y hartazgo. Así reciben los hosteleros las nuevas medidas. El dueño de un bar ubicado en la zona centro de la ciudad deja claro a Ical que "es imposible trabajar con estos aforos y horarios, tanto el que tenga un bar de copas como uno de restauración. La gente ha cogido miedo y se desplaza del trabajo a su casa". 

Subraya que las medidas "siempre perjudican a ciertos sectores, tanto la hostelería como el ocio o el cine, al parecer que los contagios solo se producen en estos lugares", quien recuerda que los comercios, las grandes supermercados y otros espacios "no sufren las mismas restricciones que la hostelería, las cuales son insostenibles".

Aun así, puntualiza que las medidas hay que llevarlas a cabo, dado que la gente "es muy irresponsable, tanto de clientes como de otros propietarios". "La mayoría de compañeros intentamos respetar y cumplir todas las directrices, mientras que otros pasan de todo", asevera.