No están en grandes capitales ni en avenidas icónicas, pero han acabado mirando de tú a tú a los mejores murales del planeta. La Bañeza y Miranda de Ebro forman parte del recorrido que Viajes National Geographic ha trazado por los lugares de España donde ver los mejores grafitis del mundo en 2025, una selección que confirma que el arte urbano ya no entiende de tamaño, periferia ni jerarquías.
España se ha consolidado como una de las grandes potencias europeas del grafiti contemporáneo. Así lo refleja el dato que subraya la publicación: 15 de los 50 murales finalistas a mejor obra del mundo en 2025 llevan firma española, según la valoración de Street Art Cities, el mayor observatorio internacional del arte urbano. Detrás de esa cifra hay muros que dialogan con la historia, con el paisaje y con las preocupaciones del presente.
En La Bañeza, en pleno corazón de la provincia de León, el mensaje llega en forma de una abeja reina gigante. El mural, firmado por Häcko Crâne, nace del contexto de los incendios recientes y de la crisis ecológica que atraviesa el territorio. El artista coloca al insecto en el centro de la composición, adornado con oro y gemas simbólicas, para recordar que lo verdaderamente valioso no es lo material, sino aquello que sostiene la vida. “En los insectos habita la raíz misma de nuestra supervivencia”, explica el propio creador en el reportaje.
Más al norte, Miranda de Ebro aparece en la selección con un mural que mira directamente a la memoria colectiva. ‘Santa Casilda’, obra de Tinte Rosa, ocupa una fachada de la localidad como un gran relato visual. La joven princesa de la leyenda, las rosas que brotan de su tocado, la Virgen de Altamira, el puente de Carlos III y hasta el escudo del C.D. Mirandés conviven en una imagen que el artista define como “un viaje emocional y artístico”, concebido también como un acto de orgullo local.
El reportaje de National Geographic apunta a una clave común: el auge del grafiti en España se explica por la intersección entre tradición y vanguardia, entre el rescate de identidades locales y una maestría técnica que va del hiperrealismo al estallido cromático. En muchos casos, son proyectos que han transformado pueblos y ciudades medias en galerías a cielo abierto, lejos del ruido de las grandes urbes.
Castilla y León se cuela así en un mapa global donde los muros hablan, cuentan historias y atraen miradas de todo el mundo. Sin estridencias, sin necesidad de etiquetas, pero con la certeza de que el arte urbano también se escribe desde el interior.
