Todas las cosas tienen un porqué. Y en este caso, para encontrarlo hay que trasladarse a 1903, a un barrio a las afueras de Copenhague. Como solía ocurrir en las ciudades de aquella época, iban creciendo en población y sus desechos se convirtieron en un problema. Así, tomando una idea de Alemania, concretamente de Hamburgo, el gobierno de la ciudad decidió quemar los deshechos y utilizar los restos para calentar sus edificios municipales. Nacía así, hace ya más de un siglo, la fórmula de convertir un residuo en un recurso.

Desde entonces este sistema de calefacción se implementó en toda la ciudad danesa, con cambios lógicos de energía, dando lugar a su calefacción urbana, una calefacción barata y verde, que en estos momentos llega al 98% de los hogares en la capital. Ahora, se usa una extensa red de tuberías que distribuye el agua calentada por la energía residual. La red se alimentará de biomasa como fuente de energía renovable.

Esto supone un ahorro de petróleo y una reducción de CO2. Con ello se consigue un aire más limpio y disminuir las facturas. Un sistema parecido a la típica escena de Nueva York en las películas, con grandes columnas de vapor que se salen entre los edificios desde el subsuelo, pero en este caso, con agua caliente. Pero ojo, esa escena dejaba en evidencia un sistema de vapor con fugas, si ahora ocurriera algo parecido, es que algo va mal.  

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El sistema de Copenhague se ha extendido a muchas otras ciudades y en concreto, Castilla y León lo ha puesto de ejemplo para su desarrollo de redes de calor. En estos momentos, la Comunidad cuenta con 12 activos y el objetivo es terminar 2026 con 25 tras una inversión de 113 millones. Aquí, el biocombustible que se utiliza es astilla forestal procedente de trabajos silvícolas en los montes de Castilla y León.

Obras de la red de calor sostenible 'Valladolid-Oeste' ICAL

Una infraestructura que predomina en las comunidades de vecinos con calefacción comunitaria, aunque también se puede hacer en individuales, aunque en este caso tiene la necesidad de nuevas inversiones para establecer nuevos conductos de agua.

10.000 viviendas en Valladolid

Esta semana se ha presentado uno de los proyectos más ambiciosos en Valladolid. El objetivo es llegar a suministrar a 10.000 viviendas y 67 edificios públicos calor gracias a esta biomasa. Los barrios de Parquesol, Villa del Prado y Huerta del Rey podrán ahorrar entre un 30 y un 50% en su factura de calefacción y agua caliente el próximo invierno si se conectan a la nueva red de biomasa. En estos momentos 4.000 viviendas y 30 edificios terciarios de estos tres barrios vallisoletanos han iniciado el trámite de conexión. En este caso, son las propias comunidades las que se tienen que poner en contacto con Somacyl o con las seis empresas distribuidoras homologadas para su puesta en marcha.

Es la tercera que se hace en la ciudad del Pisuerga, ya que se suma a la de también Huerta del Rey, con edificios públicos como Consejerías de Agricultura, Fomento y Medio Ambiente, Consejerías de Economía y Hacienda, Escuela de Arquitectura, Complejo deportivo Huerta del Rey, y a la de la Universidad de Valladolid. Cinco años después se conectó al sistema el Hospital Clínico Universitario, convirtiéndose en el primer hospital español en atender íntegramente su demanda térmica con energía renovable.

La Consejería de Medio Ambiente está desarrollando estos proyectos de eficiencia energética y energías renovables, a través de la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente de Castilla y León (Somacyl), que es la encargada del abastecimiento de energía térmica renovable a 124 centros consumidores de todo tipo en Castilla y León. Lo logra 38.500 toneladas consumidas de astilla forestal y 1.250 toneladas de pellets, y 37.500 toneladas de CO2 evitado al año.

Algunos de los ejemplos que se pueden encontrar es la red de calor de la Universidad de Valladolid y la red de calor industrial del Polígono de Villalonquéjar en Burgos.

Además, Somacyl participa en distintas sociedades que han desarrollado proyectos de generación eléctrica con biomasa en la Comunidad, entre los que destacan la planta de generación de Cubillos del Sil, en la provincia de León, con una inversión de 120 millones de euros, y la de Garray, en la provincia de Soria, con una inversión de 50 millones de euros. También existen otros proyectos como los de Aranda de Duero y la “gran red de calor” que se proyecta en León.

Ventajas

Las ventajas que obtienen los usuarios son amplias. Destaca la ausencia de equipos propios de producción de calor y chimeneas, sin volver  a sufrir averías, el ahorro en factura energética, la reducción de costes de mantenimiento y de renovación de calderas, la mejora de la calefacción energética de los edificios al utilizar una fuente de energía renovable.

Así funciona

Todo comienza en una central de generación de energía térmica y que está compuesta por tres edificios adosados con diferentes alturas: un edificio para almacenamiento y alimentación de biomasa; otro edificio para albergar las instalaciones de generación de energía, y un tercer edificio auxiliar para otros usos.

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El edificio de generación alberga las calderas de biomasa.  Cada uno de los equipos generadores de energía cuenta con un doble sistema de tratamiento de emisiones. Por su parte, el edificio de almacenamiento y alimentación de biomasa se divide en dos zonas: una para alimentación de biomasa a calderas, en la que se instalan unos suelos móviles y unos redlers para trasiego de biomasa, y otra zona diáfana para acumulación de madera.

Obras de la red de calor sostenible 'Valladolid-Oeste'

El suministro de biocombustible se realiza desde el exterior de este edificio mediante camiones de suelo móvil, a través de las diferentes puertas habilitadas.  Además, la central dispone de una instalación solar fotovoltaica en autoconsumo para generar una parte de la energía eléctrica necesaria y de un sistema de almacenamiento de calor sensible de 6.000 m3 que permite acumular energía térmica renovable en horario nocturno, cuando la demanda de la ciudad baja, para aportarla en horario diurno cuando se producen los picos de demanda de los edificios.

Desde la central de generación parten los ramales bitubulares de canalizaciones de transporte de calor urbano, que es lo que distribuye a las diferentes zonas.  Las canalizaciones se disponen enterradas mediante tuberías de acero preaislado diseñadas para el transporte de fluidos.

Así, en cada edificio conectado se instala una subestación de intercambio, las cuales se ubican en las actuales salas de calderas de las viviendas. Su función es desacoplar hidráulicamente la red de calor y el circuito interno de cada edificio, así como transferir energía térmica del circuito externo a los edificios.

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