Tres elementos arquitectónicos más de Castilla y León que presentan un pésimo estado de conservación acaban de ser incluidos en la Lista Roja del Patrimonio que elabora la asociación Hispania Nostra (www.listarojapatrimonio.org) y que recoge más de mil monumentos españoles que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores. 



Palacio de los Isla 

Se encuentra en localidad de Villalaín, al inicio del desfiladero de los Hocinos, en la carretera general de Villarcayo a Burgos, perteneciente al término municipal de Villarcayo de la Merindad de Castilla la Vieja, de la provincia de Burgos. El topónimo Villalain puede referirse a Laín Calvo, uno de los Jueces de Castilla y al que se vincula con “el Cid”.

Los Isla, sus dueños y constructores, son originarios de Trasmiera en Cantabria. Por matrimonio pasaría a los Vivanco y a los Angulo. El conjunto palacial de Villalaín está formado por una serie de construcciones originarias de los siglos XV, XVI y XVII que forman una L. La parte noble o palaciega está cercada por un muro, franqueado por una portalada con arco de medio punto y cubos con simbología defensiva en los laterales. La fachada principal del palacio está construida en sillar y cuenta con una arquería renacentista con dos arcos de medio punto sostenidos por finas columnas, con el escudo de los fundadores sobre una de ellas.

En el extremo norte del conjunto se encuentra la torre, probablemente el elemento más antiguo del conjunto, con fábrica de mampostería y sillería en los esquinales, y en las cuatro plantas apenas algunos pequeños vanos y aspilleras. La cubierta es de cuatro aguas. El complejo se complementa con la capilla de Nuestra Señora de Torrentero, actualmente rehabilitada. Pese a tratarse de un Bien de Interés Cultural, el desarrollo ha engullido al palacio y está precedido por la carretera Cl-629. En su parte trasera está cercado por una cantera a cielo abierto en plena producción. En la actualidad se encuentra en estado de ruina que dificulta su rehabilitación.

El propietario presentó un proyecto de recuperación de cubiertas y la torre que se encuentra pendiente de aprobación.

La Navilla (Hornillos de Eresma, Valladolid)

La casa de recreo de la Navilla de Dueñas (Hornillos de Eresma, Valladolid) fue mandada levantar por el banquero medinense Rodrigo de Dueñas en el siglo XVI, quien también construyó a las afueras de su ciudad natal, junto al Zapardiel, otra casa de recreo conocida como Casa Blanca, conservada perfectamente. En Valladolid fue propietario de la Casa de los Gallo, espacio que en la actualidad lo ocupa el Hotel Imperial junto a la Plaza Mayor, además de poseer el Palacio de los Dueñas en Medina del Campo, todo ello respaldado por su poderío económico, pues fue una de las principales fortunas de su época debido a actividades en banca y comercio. Rodrigo de Dueñas estableció el Mayorazgo de Dueñas, adquiriendo el señorío de Tórtoles de Esgueva, así como el de Hornillos de Eresma, de ahí la ubicación de la Casa de la Navilla.

Hornillos

Esta casa de descanso se levanta en una pequeña elevación sobre la llanura pinariega, lo que facilita su visibilidad. Es de planta cuadrada de 16 x 16 metros de lado con una cruz griega en su interior, cuyos brazos son de diferente anchura, creando un espacio en el cruce de ambos que haría la función de patio interior. De aquí nacían cuatro pilares de ladrillo generando cuatro arcos de medio punto que soportaban la torre que se alzaba hacia el exterior a modo de linterna perforada con ventanales (permitiendo la iluminación interior). El material constructivo empleado es el ladrillo macizo, usado también para cubrir las bóvedas de cañón en los brazos de la cruz y algunas estancias del interior, utilizando el ladrillo a sardinel (ladrillo colocado de canto en el que queda a la vista el lado largo y estrecho del mismo), cubriéndose el edificio de una sola planta al exterior con tejado a cuatro vertientes. Se encuentra en un estado ruinoso, con pérdida de algunas de las pinturas y de elementos como una gran chimenea o un pequeño patio.

Palomar de Carrascal del Duero (Zamora)

Palomar Carrascal de Duero en Zamora



Los palomares, que en otros tiempos sirvieron de sustento a las economías domésticas, son parte de la arquitectura tradicional de Castilla y León, en especial de la zona de Tierra de Campos, encontrándose muchos de ellos a lo largo del Camino de Santiago. Aunque se desconoce su fecha exacta de construcción, se calcula que posee cerca de un siglo de existencia. Aparece recogido en fotografías antiguas en blanco y negro, siendo conocido por los vecinos más ancianos de Carrascal. Su existencia está relacionada con los antiguos usos y costumbres de la tierra, suponiendo antiguamente los pichones alimento cotidiano, a la par que los excrementos de las palomas eran empleados como fertilizantes. Esas fueron las razones que implicaron la construcción del palomar de Carrascal, que se halla en desuso desde hace décadas y en proceso de progresivo deterioro.



El conocido como “palomar de Carrascal”, ubicado entre el barrio zamorano de San Frontis y el de Carrascal del Duero, constituye un elemento arquitectónico de gran valor para el municipio de Zamora, al ser el único ejemplo de palomar tradicional que se conserva en el mismo. Se sitúa junto a la carretera que une el casco urbano de la ciudad de Zamora y la localidad de Carrascal del Duero (perteneciente al municipio de Zamora), carretera desde la que es perfectamente visible. Su estructura arquitectónica es de planta cuadrada, con tres cubiertas escalonadas de teja a cuatro aguas, emergiendo sobre la primera cubierta de forma consecutiva. Se compone de dos muros de planta cuadrada construidos con adobe, uno de mayor perímetro que es exterior, y otro que es interior (salvo su parte superior que sí es exterior, al sobresalir del tejado) y está integrado dentro del exterior, aunque es independiente del mismo.

Por otro lado, sobre el muro interior se levanta una cúpula cuadrada con estructura interior de madera, que conforma uno de los tres cuerpos de tejado que integran el conjunto, y que están compuestos por el de la propia cúpula, el del tramo situado entre ésta y el muro interior, y el tercero que se sitúa entre este muro y el exterior. Asimismo, cabe indicar que el acceso al palomar se hace mediante una puerta ubicada en el lienzo norte del muro exterior, habiendo en el muro interior dos entradas de acceso al centro del palomar. Por otra parte, el palomar posee diversos huecos en la parte alta de sus muros en el exterior para la entrada de las palomas al mismo,

estando en su parte interior los muros formados por huecos que harían la función de vivienda de las palomas, y que copan toda la parte interior de los muros, en una disposición calculada y

Actualmente el palomar de Carrascal acusa un deterioro evidente, que ha empeorado en los últimos años, y que se muestra en la apertura de grietas, humedades y derrumbes en esta edificación única en el municipio de Zamora. En la revisión del PGOU de Zamora, aprobado en junio de 2011, se reconocía un estado “regular” de conservación del bien, a la par que se reconocía como obligaciones de conservación y directrices de actuación la “conservación, restauración, consolidación, rehabilitación y reestructuración” del mismo, si bien no ha habido actuaciones posteriores en ese sentido. 

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