El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha admitido que no se vislumbra en un "futuro previsible" el retorno a la 'vieja normalidad', y ha asegurado que la actual pandemia podría ser "peor" si los Gobiernos y la población mundial no siguen los principios básicos de salud pública: lavado de manos, distanciamiento físico, uso de la mascarilla, taparse al toser y quedarse en casa si se está enfermo.

"No hay atajos para salir de esta pandemia", ha señalado en una rueda de prensa telemática celebrada en Ginebra, donde ha abogado por que "cada líder, cada gobierno y cada persona hagan su parte para romper las cadenas de transmisión y poner fin al sufrimiento colectivo".

"No digo que sea fácil; claramente no lo es", ha continuado, pero para conseguirlo hay una hoja de ruta hacia una situación en la que "puede ayudar a controlar la enfermedad y continuar con nuestras vidas". Esta hoja de ruta se basa en su enfoque en reducir la mortalidad y suprimir la transmisión; en una comunidad empoderada y comprometida que toma medidas de comportamiento individual en interés de los demás; y en un liderazgo gubernamental fuerte y la coordinación de estrategias integrales que se comuniquen de manera clara y consistente.

"Se puede hacer. Debe hacerse. Lo he dicho antes y lo seguiré diciendo. No importa dónde se encuentre un país en su curva epidémica, nunca es demasiado tarde para tomar medidas decisivas. Implemente los conceptos básicos y trabaje con los líderes de la comunidad y todas las partes interesadas para entregar mensajes claros de salud pública", ha recomendado Tedros.

LLAMADA DE ATENCIÓN A LA RELAJACIÓN DE MEDIDAS



Tedros ha sido duro con las políticas que algunos países están siguiendo contra el virus, ya que se han empezado a relajar las medidas de control que está produciendo un aumento de rebrotes. "Permítanme decir sin rodeos, muchos países se dirigen en la dirección equivocada. El virus sigue siendo el enemigo público número uno, pero las acciones de muchos gobiernos y personas no reflejan esto", se ha lamentado.

Entiende que son muchos los que están "trabajando en circunstancias difíciles" porque hay otros desafíos de salud, económicos, sociales y culturales que sopesar. Sin embargo, considera crítico que se estén viendo que países superaron el primer pico del brote, "al haber aliviado las restricciones, ahora están luchando con nuevos picos y acelerando los casos".

"En varios países del mundo, ahora estamos viendo aumentos peligrosos en los casos, y las salas de los hospitales se están llenando nuevamente. Parece que muchos países están perdiendo lo que habían ganado (contra el coronavirus) debido a que no se implementan o siguen medidas probadas para reducir el riesgo", ha advertido.

Este domingo se informó de 230.000 casos de COVID-19; casi el 80% de esos casos fueron reportados de solo 10 países, y el 50% provienen de solo dos países. Aunque el número de muertes diarias se mantiene relativamente estable, "hay mucho de qué preocuparse".

Así, ha aplaudido a países de la región del Mekong, el Pacífico, el Caribe y algunos den África que estaban alertas y conscientes, y se prepararon y respondieron rápida y efectivamente a los primeros casos. Como resultado, ha explicado, hasta ahora han evitado grandes brotes.