Apenas a seis kilómetros de Palencia se encuentra la recoleta localidad terracampina de Fuentes de Valdepero. Una población que hoy se presenta tranquila y exultante a la sombra de su blasonada historia y de sus distinguidos y bien conservados monumentos, testigos cincelados y labrados en piedra que destacan sobremanera desde la lejanía y, que conforme nos vamos acercando, adquieren unas proporciones  grandiosas y de una belleza elegante y radiante. La magnífica iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Antigua se levanta en el centro del caserío reivindicando el poder espiritual sobre el terrenal, dejando claro que la obra de Dios (Opus Dei) es superior a la obra del hombre (Opus homine). Su interior es grandioso, deslumbrante y muy interesante. Un templo de una sola nave de espléndida fábrica en el que se atesoran retablos de diversos periodos y una sucesión de pinturas, esculturas y relieves verdaderamente atractivos. Merece la pena dedicarla una visita relajada y tranquila.



Muy cerca, a las afueras de la población, se encuentra la ermita de San Pedro, ubicada en un alto desde donde se divisa el pueblo y la fortaleza de los Sarmiento. Construida en piedra de sillería en el s. XVI, cuyos orígenes se encuentran a finales del Románico. En el pasado, allá por el S. XI, Fuentes contó con un recinto amurallado, lamentablemente perdido, pero del que se conservan dos puertas de acceso. La puerta sur que conducía a Palencia y la puerta norte, que daba salida hacia Monzón de Campos, hoy nos recibe restaurada gracias a la infatigable labor de la Asociación de Amigos del Castillo y Monumentos de Fuentes de Valdepero. Es, sencillamente, hermosa y entrañable, acogedora y preciosa. También los fuenteños cuentan con un museo del que poder disfrutar: el Museo Narciso Maisterra, inaugurado en 2018, que forma parte del Sistema Regional de museos avalado por la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, dedicado a exposiciones pictóricas  temporales además de la exposición permanente del pintor palentino. No se puede dejar de señalar, por cuestión de justicia merecida, el Centro Cultural Teófilo Calzada, un espacio abierto a diversas propuestas e iniciativas culturales, donado y rehabilitado por Rosario Calzada en el año 2000. Ella, en sentido homenaje a su padre, ha impulsado el recuerdo de quien educó a dos generaciones de palentinos a través de su Fundación. Tres salas hacen realidad el propósito del proyecto: una dedicada a informática e Internet, otra destinada a conferencias, charlas, coloquios y presentaciones, la tercera, ubicada en la primera planta, es un espacio diseñado para albergar todo tipo exposiciones.



Sin demérito de los anteriores monumentos y lugares de interés cultural, el protagonista y verdadero referente monumental de Fuentes es su fortaleza, conocida como castillo de los Sarmiento, por ser esta la familia que levantó en el S. XV esta magnífica obra de la arquitectura militar, la más destacada de su época sin duda alguna.  En la actualidad –afortunadamente- su titularidad recae en las manos de la Excelentísima Diputación Provincial de Palencia, quién después de no pocas vicisitudes la adquirió en 1995. Hoy alberga en su interior el Archivo Provincial. Su generosa y delicada reforma ha devuelto al edificio su imponente presencia, su lozanía perdida y su impresionante monumentalidad. También la Asociación de Amigos del Castillo contribuyó decisivamente al empuje por recuperar su distinción perdida, inmerecidamente, casi olvidada.

Foto: Carmen Noriega de Prado.

En un año en el que conmemoramos el V Centenario de la batalla de Villalar, Fuentes de Valdepero no podía quedarse al margen de la celebración por poderosas razones. El siete de enero de 1521 la fortaleza fue ocupada por las huestes del obispo comunero, Antonio Osorio de Acuña, quien estaba efectuando, a golpe de espuela, palabra y espada, una fértil campaña militar y política en Tierra de Campos para los intereses de la Comunidad, situada cronológicamente entre el 23 de diciembre de 1520 y comienzos de febrero de 1521. Su febril actividad fue muy lucrativa y decisiva para sumar las merindades de Campos, Cerrato, Monzón y Carrión a la causa de los comuneros. En Fuentes, mediante argucias y engaños, tomó la plaza, después de haber intentando un asalto por la fuerza. Su señor, Andrés Ribera y su yerno, Nicolás Tello –miembro del Consejo Real-, fueron apresados y trasladados, primero a Dueñas, luego al Colegio de Santa Cruz de Valladolid, donde permanecerían presos hasta finalizada la contienda.

El botín obtenido fue cuantioso: víveres (trigo, cebada, vino, queso, cecina, leña…); ganados (ovejas y caballos); riquezas (telares, paños, oro, plata, piedras preciosas, sedas, perlas…); se taló el bosque aledaño y se infringieron serios daños materiales. En los hechos acaecidos tomaron parte unos mil hombres, de diversos lugares de procedencia (Madrid, Palencia, Dueñas, Torquemada, Fuente Sauco,…), y ocho fueron los escopeteros que perdió el obispo. Del lado realista sólo hubo heridos entre los servidores del señor de Fuentes.



La importancia e influencia política del doctor Tello permitió, sin dilación alguna, iniciar los procesos contra los asaltantes de manera inmediata en 1522. Las cifras reclamadas fueron cuantiosas, según estimaciones hechas ascendería a más de veinte mil escudos.  La ejecución de su cobro fue rápida, la tercera del Reino de Castilla, tras la de Pedro Cartagena y la del comendador de Vivero.



Lo que ya es menos conocido es que la Casa de Alba  tiene vinculaciones con Fuentes. Hoy en día, Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo (XIX duque de Alba) es el XV conde de Fuentes de Valdepero. El condado tiene su origen cuando Felipe II, en 1572, otorga tal título a Pedro Enríquez de Acebedo. Posteriormente, en 1739, María Teresa Álvarez de Toledo y Haro (XI duquesa de Alba) asume el título condal  y la titularidad del castillo por línea materna. Posteriormente, en 1874, durante la Primera República Española, la casa ducal se desvincula de la fortaleza (Jacobo Fizt-James Stuart y Ventimiglia. XV duque), no renunciando al título, sin jurisdicción alguna, que hoy día sigue conservando el actual jefe de la Casa de Alba.

Con una población de más de cuatrocientos habitantes censados, Fuentes de Valdepero atesora una riqueza histórica inimaginable, impensable para muchos castellanos y palentinos. Hoy, debido al buen hacer de la corporación municipal, ha rejuvenecido, sabiendo cuidar de su patrimonio y defender su legado histórico. La Asociación de Amigos del Castillo, que cuenta con cerca de ciento cincuenta socios, con su empeño desinteresado y decisiva colaboración, ha contribuido a embellecer la villa, devolviéndola un esplendor perdido.  Es el claro ejemplo de, que sumando voluntades y esfuerzos generosos,  se puede hacer frente a un porvenir incierto y a un futuro oscuro, como el que tienen muchos pueblos y villas de Castilla. No se puede defender aquello que no conoce,  no  se puede amar aquello que se ignora.



Mi más sincera enhorabuena a todos los fuenteños, a su alcalde –Fernando Marín-,  a Pablo Pedroso –presidente de la Asociación de Amigos del Castillo- y, sin discriminación, a todos aquellos que han hecho posible un radiante, espléndido, luminoso y jubiloso presente.

Foto: Carmen Noriega de Prado.