Sin duda, uno de los temas más controvertidos de los últimos meses ha sido la presentación por el Gobierno y el subsiguiente debate con una obscuridad aprovechada tras el estado de alarma y con una virulencia política no inferior a la del propio coronavirus pandémico de un nuevo Proyecto de Ley de Educación. No se recuerda en los anales del Congreso debate tan agrio y bronco, que terminó con aplausos de los bancos del Gobierno y de sus aliados tras obtener un voto más de los exigidos, para aprobar una ley orgánica, y la otra mitad del hemiciclo puesta en pie y reclamando a gritos: “Libertad, Libertad”.

Y el asunto no era para menos: se acababa de aprobar la octava ley que pretende regular la Educación en democracia, ante la incapacidad de la clase política de llegar a una ley pactada ante un asunto tan trascendental. Quien más cerca estuvo de conseguirlo fue Gabilondo, pero las elecciones se echaron encima y se abortó la operación. De las ocho leyes aprobadas tan sólo una, la actualmente vigente lo fue por el PP, porque la aprobada por Aznar fue derogada por Zapatero antes de su entrada en vigor. Y la verdad que no está el Psoe para sacar pecho, pues los estudiantes españoles, salvo honradas excepciones, (Castilla y Leon y Madrid), son los peores, año tras año en las sucesivas evaluaciones del Informe PISA. Y con esta Ley no van a mejorar...

Pero es que esta vez, la tramitación ha sido vergonzante en la forma y en el fondo: se aprovecha el estado de alarma, se niega la comparecencia ante la comisión de educación de los sectores afectados, (profesores, centros educativos, padres, pedagogos, expertos y alumnos) y por la vía de urgencia se pasa el primer trámite. Ya sólo falta el Senado. Y en el fondo, y de ahí las formas, se da un paso más en esa manipulación de las mentes de los chavales, tal como aconsejan los manuales de manipulación comunista: Se intenta estatalizar toda la enseñanza persiguiendo a la enseñanza pública concertada, (que por cierto implantó el Psoe ante la imposibilidad de atender la totalidad de la demanda escolar en la pública), y que ahorra un montón de dinero a las arcas del Estado, se suprime la subvención a los centros con enseñanza segregada por sexos desoyendo la doctrina del Tribunal Constitucional, se niega a los padres el derecho a elegir el centro en el que quieren inscribir a sus hijos, (los hijos no son de los padres” Celaá dixit) cercenando el derecho a la libertad de enseñanza que consagra la Constitución, se devalúa la calidad de la enseñanza permitiendo a los alumnos pasar de curso aunque no aprueben una, se suprime de facto la enseñanza de la Religión, se resta la autoridad a los profesores y al propio director del centro en detrimento del consejo escolar, en el que aparece un comisario político en figura de concejal, se apuesta a medio plazo por la supresión de los centros de enseñanza especial obligando a los niños con capacidades cognitivas o motoras distintas a integrarse en una pretendida enseñanza inclusiva y se dan todas las facilidades a las Comunidades bilingües a desterrar el castellano como lengua vehicular y que pase a estudiarse como una asignatura más. 

Y no debemos olvidar que la Educación es una competencia estatal que GESTIONAN las CCAA, y justamente lo que debe hacerse es reforzar la alta Inspección del estado que brilla por su ausencia.

Como veis, un auténtico desastre que hará de nuestros niños y jóvenes los peor formados de Europa, cara a su futuro laboral en un mundo globalizado. Una vez más, las izquierdas igualando por abajo, (menos en los impuestos) y adoctrinando como mandan los cánones de un Gobierno social comunista como ellos mismos se reconocen.

La respuesta de la sociedad ha sido inmediata: los partidos de centro derecha (PP, Cs y Vox), se han echado a la calle con manifestaciones multitudinarias, recogida de firmas, denuncia ante los tribunales ordinarios, Constitucional y tribunales europeos, y apoyo a la llamada “Plataforma más plurales”, que debe ser en mi opinión quien lidere los movimientos sociales para evitar su utilización partidista.

           

Por su parte, Pablo Casado ha anunciado que en las CCAA donde gobierna el PP tratarán en la medida de lo posible de amortiguar los efectos nocivos de esta Ley para ese 45% de españoles para los que gobiernan, y el compromiso de derogar la Ley tan pronto lleguen al Gobierno de España.

Más no crean que esto va a mover a la ministra Celaá a mover ficha alguna intentando acercarse a la sociedad civil, y menos a los partidos de la oposición en su paso por el Senado. Hace pocos meses, en una columna que dediqué a definir a los integrantes del Gobierno “sanchezstein” con un sólo calificativo, definí a la ministra Celaá como el prototipo de la SOBERBIA y creo haber acertado de pleno. Una ministra que, como todos sabemos, oculta su patrimonio a la hacienda con un descaro tan sólo comparable a su soberbia.

         

 A los interesados en el tema les recomiendo ver una magnífica intervención de la ex senadora Arenales Serrano en la que le recuerda sus “olvidos” patrimoniales y que circula por las redes. A lo que se ve “los hijos no son de los padres” y el patrimonio inmobiliario de la ministra tampoco es suyo. Desde luego el tema da para mucho más, pero el tiempo y el espacio no.

Y para concluir, y como muestra de la coherencia de los social comunistas que nos gobiernan y dicen defender la enseñanza pública, me permito recordarles que 11 de los 22 ministros del actual Gobierno estudiaron en colegios privados o concertados : la propia Celaá en los Corazonistas, (y sus hijas en un colegio privado con separación por razón de sexo). Nadia Calviño en el Colegio Estudio de Aravaca (privado). Duque en Aula, colegio privado de Conde Ordaz. Grande Marlasca en La Salle. Ábalos en una academia de pago. Irene Montero en el Colegio Siglo XXI de Moratalaz. Rodríguez Uribe en los Amigonianos. Carolina Darías en un colegio concertado. Arancha González Laya estudió el COU en un colegio privado, para después pasar a la Universidad de Navarra. Margarita Robles en las Teresianas Salvador Illa en los Escolapios. Carmen Calvo en las Escolapias, y el propio Pablo Iglesias hizo el COU en el colegio concertado laico Montserrat Fuhem. Y sin ir más lejos el insigne alcalde de Valladolid y todavía portavoz federal del PSOE, Oscar Puente, lleva a sus hijas al Colegio de Lourdes.

Qué amigos, ¿No os parece otro pasito más hacia Venezuela? A mí no me ofrece la menor duda.