Platón se llevó las manos a la cabeza hace más de 2.000 años cuando la escritura acompañó a la memoria como herramienta para la difusión de textos y la pedagogía. Creyó entonces que la escritura debilitaría la capacidad humana para retener la información, pero lo cierto es que ambas herramientas han coexistido y se han complementado hasta hoy.

Algo parecido ocurre con la inteligencia artificial (IA), que está modificando los procesos productivos haciéndolos más eficientes y rápidos, pero que desata un debate tenso entre quienes creen que ayudará al ser humano y quienes ven una amenaza en que las máquinas 'trabajen mejor' que las personas. Y gratis.

Desde Salamanca, Jesús Rivas, CEO de la startup Redacta.me, está revolucionando la manera de entender la creación literaria a través de una plataforma capaz de escribir con un estilo depurado textos de gran calidad exclusivamente en español (el 70% de los lenguajes de la IA se procesan en inglés), que podrían ser fácilmente atribuibles a grandes escritores como García Márquez, Vargas Llosa o Umbral. 

Titulares ingeniosos, post más creativos, textos originales que captan mayor atención. Es la guerra por conseguir que un texto, de entre el océano de opciones que Internet abre para el público, capte la atención de su destinatario final, ya sea un profesor, el suscriptor de un periódico, una empresa o un conferenciante.

¿Puede una máquina escribir mejor que un humano? ¿En qué lugar deja la IA la diferencia sustancial, es decir, el hecho de tener un cerebro, entre humanos y robots?

Rivas explica a EL ESPAÑOL-Noticias de Castilla y León cómo estas plataformas "podrían llegar a escribir igual que un humano, pero nunca mejor".

"En absoluto es el fin de la creación literaria humana porque detrás de cualquier texto siempre tiene que haber personas", tranquiliza Rivas. "Otra cosa es que alguien se atribuyera esos textos creados por una IA, eso desde un punto de vista ético no estaría bien". "Sería lo mismo", insiste, que "si cogemos una foto de uno de los bancos gratuitos de imágenes y decimos que es nuestra".

Uso sencillo, rápido y resultado 100% original

Teniendo en cuenta que el español es un idioma que hablan casi 600 millones de personas en el mundo en 21 países distintos, con 60 millones de hispanohablantes sólo en la primera potencia mundial, EEUU, el negocio parece estar asegurado.

Su uso es muy sencillo: el usuario que así lo quiera se ha de registrar en la plataforma, donde encontrará 26 plantillas que se ajustan a distintos tipos de texto: blog, artículos, copys, anuncios, etc., en función de lo que quiera escribir. En cuestión de segundos, el usuario dispone de un texto 100% original del que, además, se convierte en propietario. 

La plataforma permite también ajustar el tono del texto si se desea sea más o menos agresivo, así como ajustar la creatividad o incluir palabras clave.

Entre sus clientes, se encuentran ya "copywriters y especialistas en Marketing que necesitan crear textos para sus clientes de forma genuina, rápida y bien enfocada".

Otras plataformas ya lo han hecho antes, como Jasper.ai, que en cuestión de meses despertó un gran interés entre los fondos de capital riesgo hasta obtener una ronda de financiación de 125 millones de dólares el pasado mes de octubre.

Por el momento, la startup salmantina está buscando una ronda de inversión de 200.000 euros, que equivale a aproximadamente el 10% del valor de la compañía (dos millones de euros).

Todo parecen ventajas: el contenido que genera la plataforma es totalmente original y pertenece al usuario que lo ha creado. Una herramienta que ahorra tiempo a las empresas, autónomos y particulares que necesiten de textos para su labor. 

Adiós a los interminables meses de documentación, de investigación, escritura y corrección de miles de trabajos escolares y universitarios. Pero ¿dónde queda el aprendizaje si la IA es capaz de hacer ese trabajo 'intelectual' por las personas? ¿Dónde está el equilibrio para una integración 'humana' del Big Data?

"Forma parte de la evolución", explica Rivas. sin embargo, firmas como la Boston Consulting Group advirtieron hace ya ocho años de que el 47% de los puestos de trabajo en EEUU corrían el riesgo de ser sustituidos por máquinas inteligentes en 2025. Una realidad que, sin embargo, abre la puerta a nuevos perfiles laborales tech muy cualificados pero aún difíciles de encontrar. 

El reto de integrar la IA sin eliminar los recursos humanos

El miedo a que las máquinas puedan desplazar la mano de obra humana ha suscitado incluso la apertura de un debate entre los principales organismos internacionales acerca de la posibilidad de que, en un futuro no muy lejano, las máquinas trabajen para las personas y los ciudadanos cobren una renta básica con la que poder consumir lo que necesiten para subsistir.

"El objetivo de Redacta.me no es que sustituya la labor de ningún escritor, sino que sea un asistente para escribir", puntualiza el CEO de la empresa, quien insiste en que "se trata de ahorrar tiempo", es decir, de ser más productivos y alcanzar mayores cantidades de producto en menos tiempo y, por lo tanto, con menores costes.

Una revolución digital que cuenta con entusiastas y detractores, como ocurrió con las anteriores herramientas disruptivas. "Pasó igual con las calculadoras, Google o incluso con webs como 'El rincón del vago', que nació también en Salamanca", recuerda Rivas.

Redacta.me "no podría existir si las personas no hubieran creado textos antes". Desde un punto de vista ético y profesional, además, hay que revisar los textos. La interacción humana "va a existir siempre" y plataformas como éstas "van a relanzar a los filólogos como lingüistas computacionales, cuando hasta ahora tenían una tasa de paro muy alta".

Estos lingüistas reputacionales lo que hacen es seleccionar los textos que ya existen, darles el formato apropiado para que la IA los entienda, y si son textos que ya ha generado la IA, estos lingüistas decidirán si son óptimos o no.

Redacta.me se encuentra en estos momentos trabajando para ampliar su capacidad a textos cada vez mayores con los que permitir a empresas y particulares ahorrar tiempo y costes en la producción de escritos perfectamente armados pero a golpe de clic.

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