La venta de carburantes para transporte en Castilla y León se disparó en el primer semestre de este año un 22,2 por ciento, lo que indica una evolución positiva y abre camino a la recuperación tras la crisis causada por el COVID-19. Así, se consumieron entre enero y junio 859.982 toneladas en total de diésel y gasolinas 95 y 98, los principales productos. Sin embargo, y a pesar del optimismo que levantan los datos, aún quedan lejos de los guarismos registrados en el mismo periodo de 2019, último año precrisis, cuando se alcanzó casi el millón de toneladas (992.164). O lo que es lo mismo, los castellanos y leoneses aún consumen un 13,3 por ciento menos que hace dos años.



De este modo, la Comunidad se encuentra en un punto intermedio entre la notable mejoría respecto a 2020, cuando el confinamiento y la escasa movilidad protagonizó el primer semestre, y el margen que aún queda por recuperar hasta alcanzar los niveles anteriores. Así lo considera también el vicepresidente y portavoz de la Agrupación de Vendedores al por menor de carburantes y combustibles de Castilla y León (Avecal), Rafael Pizarro, quien explica en declaraciones a la agencia Ical que la economía “está empezando a repuntar, más allá de los problemas que hay en esta situación de incertidumbre”.



“Esperamos que a medio y largo plazo, pero no corto, las cosas recuperen su lugar. La economía depende en gran parte del ritmo de vacunación y las variantes. No es una crisis al uso como la de 2008, que tenía rápida y media solución. Ésta depende de diferentes variables”, expuso, para advertir que en términos de movilidad de los españoles, los pueblos de Castilla y León “no tienen el movimiento de otros años”.



El último informe de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), recogido por Ical, indica que el consumo de diésel alcanzó entre enero y junio las 746.023 toneladas en la Comunidad, con un incremento del 20,6 por ciento; mientras que las ventas de gasolina 95 se elevaron un 34,7 por ciento, y las de 98, un 37 por ciento, hasta las 106.933 y 7.025 toneladas, respectivamente.



Si la comparativa se efectúa con el primer semestre de 2019 aún no se alcanzan los niveles precrisis. Así, el consumo de diésel es un 13,3 por ciento inferior en 2021; el de gasolina 95, un 13,5 por ciento menor, y el de 98, un 15,2 por ciento menos.



“Los datos del primer semestre son mejores que 2020. Faltaría más. Pero lejos de 2019. Si no tenemos unos buenos timoneles no echaremos pelo en la economía. Queremos coordinación entre administraciones y homogeneidad entre todas las autonomías. El transporte tiene incertidumbre por los mensajes y es nuestra gran duda y precaución. No sabemos qué van a legislar dentro de cuatro días”, criticó Pizarro.



Provincias



Un análisis provincial pone de relieve que el consumo de los tres tipos de combustible durante el periodo de estudio creció en las nueve. En cuanto al gasóil, el principal incremento porcentual se produjo en Palencia, un 81,3 por ciento, con 70.445 toneladas en total; y en Segovia, un 26,4 por ciento (50.206). A continuación, se sitúan Ávila (38.796 toneladas), un 23,1 por ciento más; León (127.470), un 18 por ciento; Salamanca (118.337), un 16,8 por ciento; Burgos (99.358 toneladas) y Zamora (88.316), un 15,2 por ciento en cada caso; Valladolid (116.012), un 13,7; y Soria (37.080 toneladas), un 7,7 por ciento.



Sobre la gasolina 95, el mayor aumento se anotó en Valladolid (22.628 toneladas), un 39,9 por ciento; Zamora (7.685), un 38,4 por ciento; Segovia (8.287), un 38,1 por ciento; Burgos (16.010), un 34,3 por ciento; Ávila (7.444), un 33,4 por ciento; Salamanca (12.825 toneladas), un 32,6 por ciento; Palencia (7.234), un 32,5 por ciento; León (20.903), un 32 por ciento; y Soria (3.913), un 22,5 por ciento.



Por último, el consumo de 98 se elevó un 41,7 por ciento en Palencia (465 toneladas); un 41,1 en Zamora (600 toneladas); un 39,6 por ciento en Salamanca (878); un 38,7 por ciento en Burgos (1.127); un 37,7 por ciento en Ávila (390); un 37,3 por ciento en Valladolid (1.343); un 34 por ciento en León (1.466); un 30,8 por ciento en Segovia (457); y un 30,4 por ciento en Soria (296 toneladas).



“Estabilidad económica”



Pizarro instó al Gobierno a “hacer las cosas bien para que haya estabilidad económica, y si no deberemos pasar por el desierto”. En este sentido, señaló que hay estaciones de servicio que “facturan menos incluso que en 2020”. En todo caso, aclaró que el mes de agosto “sigue siendo frío, porque hay restricciones, con cierres de hostelería a la 1.30 horas y otras prohibiciones que no animan al movimiento”. “No es que lo vea como pesimista, pero tampoco triunfalista”, vaticinó.



También explicó que desde que empezó la pandemia han cerrado “pocas estaciones de servicio, pero a base de estar padre, madre, hijo y aguantando la situación dura”, ya que al contrario de lo que “la gente cree, no son cuatro multinacionales, sino que la gran mayoría son pymes y micropymes abanderados por grandes grupos, como franquicias”.



“Hay rutas que lo están pasando mal, como a Santander, que se han quedado frías, porque hay restricciones diferentes y un desbarajuste tan grande entre comunidades que la gente tiene incertidumbre. El juez dice una cosa y el político otra, y esto repercute en la economía”, concluyó.