Momento para la historia. Este sábado, 16 de diciembre, y hasta el lunes, 18 de diciembre, los abonados del Real Valladolid están llamados a las urnas, virtuales, eso sí, para decidir cuál será el escudo que represente al equipo. Algo que nunca se había hecho en el club de la ciudad del Pisuerga, que ratifica la relevancia de una afición en lid, como dice el himno, durante un año y medio y que sentará un precedente. No ha sido fácil. Inicialmente, la consulta popular vinculante estaba prevista para entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, con las cartas marcadas desde el club. Pero la presión popular y la movilización de la afición llevó a la dirección blanquivioleta a paralizar todo e iniciar un proceso de diálogo.

Un proceso que finalmente ha surtido efecto. Con el cambio de las reglas, consensuadas con la Federación de Peñas y el Comité Consultivo del Aficionado, la consulta vinculante sobre el escudo del Pucela ve la luz este sábado a las 10:00 horas. Cerca de 22.000 abonados están llamados a votar, siempre y cuando se hayan registrado de forma previa en el Portal del Blanquivioleta.

La contienda estalló en junio de 2022, después de meses de especulaciones, indirectas, que luego pasaron a ser directas, y una dirección liderada por el astro brasileño enriscada en su idea de dar un salto 'moderno' al escudo del club. Miles de aficionados mostraron su disconformidad a este cambio unilateral durante la fiesta del ascenso a Primera División. Este aún no era un problema de primera línea, pero cuando se ratificó, pasó a ser un muro que separó por completo al equipo de Ronaldo Nazario y a los seguidores del club blanquivioleta.

Una brecha, que por mínima que pueda parecer desde el exterior, acababa por detonar cualquier atisbo de reconciliación entre ambas partes. Durante los meses posteriores, las declaraciones vertidas por distintos responsables del club, especialmente del director del Gabinete de la Presidencia, David Espinar, y el consejero delegado del club, Matthieu Fenaert, pretendían ahondar más en la diferencia. La decisión de Ronaldo era clara, concisa e inamovible. El escudo nuevo se quedaba y era imposible una vuelta al anterior.

Quizás, fue precisamente esta posición de poder, inalterable ante la opinión de su masa social, inquebrantable a la presión popular y sorda ante cualquier corriente contraria a la suya, lo que hizo que la movilización de la afición del Pucela fuera más resistente que nunca. Fue el Fondo Norte quien cogió las riendas. Desde entonces, en el estadio José Zorrilla retumba, cada minuto 28 después de cantar el himno, un grito al unísono desde este sector de la grada: "Devolvednos el escudo". 

Cierto es que otro sector de la parroquia pucelana se ha visto 'cansado' de la reivindicación y algunos pitos, que se han ido disminuyendo con el paso del tiempo, se escuchan durante los cánticos, pero la corriente, se prefiera un escudo u otro, es patente: poder decidir sobre cuál de los dos representará al club.

Cambio de opinión y del mensaje desde el club

Hace unos meses, la visión del club comenzó a ceder, viendo la reivindicación de una afición resistente que no ha querido dejar caer en el olvido lo que consideran una de las mayores puñaladas, como es el hecho de cambiar un símbolo tan representativo como un escudo, de forma unilateral, sin escuchar y sin dejar dar su opinión a los seguidores.

Está claro que el Real Valladolid es una empresa y, por lo tanto, tiene un dueño, Ronaldo Nazario, quien podía haber obviado la ira de sus abonados y dejar pasar el tema. Pero la realidad es que el fútbol es diferente. No es una empresa al uso. No se gestiona igual, socialmente hablando. El objetivo, lógicamente, es ganar dinero.

Independientemente de eso, tal y como ya sucedió en el Atlético de Madrid, ha quedado demostrado, a pesar de esta corriente cada vez más instaurada donde los clubes tratan de ir por su camino, que la historia de un equipo de fútbol, especialmente la de sus símbolos, no puede ser cambiada de la noche a la mañana.

Valladolid se ha visto inmerso, durante año y medio, en una situación bélica sin precedentes en la ciudad. Afición y directiva del Real Valladolid se han enfrentado, cara a cara. Unos en redes sociales y los otros contestando ante los medios de comunicación. Tenía que llegar el día en el que esta batalla acabase, para un lado o para el otro. Y ese día es hoy. 

Finalmente, ha sido el club quien ha cedido a las plegarias de sus seguidores, ratificando así la fuerza de los mismos, a quienes no pueden ignorar porque, si algo está claro, es que el Real Valladolid es lo que es por su afición. Como sucede en todos los clubes del mundo. Sin seguidores, no hay equipos.

El discurso de la directiva fue cambiando hasta que, a través de Fenaert y Espinar, reconocieron la posibilidad de realizar una consulta vinculante sobre el escudo. Y este fue el primer momento en el que la afición logró su objetivo, que es el derecho a poder decidir sobre el escudo que les representará. Porque el objetivo era ese, poder decidir, no instaurar una u otra opción. Sea cual sea el resultado, será legítimo, y deberá de respetarse, independientemente de que salga el actual o el anterior escudo.

Pero todavía quedan líneas por escribir sobre esta historia. Anunciada la posibilidad de este referéndum, y posteriormente hecho público, todavía quedaba por lidiar una última batalla: que el proceso fuera justo frente a unas reglas marcadas por el club.

Un referéndum con las cartas marcadas

A través de un comunicado y una comparecencia de Espinar ante la prensa, el pasado 27 de noviembre el Real Valladolid anunciaba la convocatoria de la consulta vinculante sobre el escudo. Lo hizo con apenas tres días de antelación, dando dos para registrarse en el Portal del Blanquivioleta y tan solo 34 horas para votar.

La pregunta que se emitiría a sus abonados, sería la siguiente: "¿Ves imprescindible volver al escudo anterior?". Dos posibilidades de respuesta, 'sí' y 'no'. Eran necesarios 10.976 síes para regresar al escudo que ha representado al equipo desde 1998 y hasta 2022. La mitad del censo más uno. No votar, era como hacerlo por el 'no'. 

El rasgo tendencioso de la cuestión, los tiempos de votación y las condiciones de la consulta hicieron saltar por los aires todo. Nadie, o prácticamente nadie, estuvo de acuerdo con las reglas, sin atender a su preferencia por uno o por otro escudo.

Las redes sociales se movilizaron. Algunos aficionados también saltaron a las calles con pegada de carteles. El objetivo, tratar de parar este intento del club de jugar con un referéndum que poco o nada tenía de democrático. Fueron centenares, o miles, de seguidores los que se ofrecieron a ayudar a que la gente se registrase y luego, si lo necesitaban, votar. Querían que la participación fuese masiva, a la vez que cargaban contra la directiva por usar esta estrategia.

El club frenó todo y apostó, para no empeorar la situación, por escuchar

Finalmente, el Real Valladolid frenó todo. El referéndum se canceló y se abrió un proceso de diálogo. Federación de Peñas y Comité Consultivo del Aficionado se convertirían en agente protagonista en este punto. Tras dos semanas, hubo fumata blanca. Habían llegado a un acuerdo y así se anunció el pasado 12 de diciembre.

El nuevo referéndum sobre el escudo del Pucela, se jugaría con unas reglas más justas, atendiendo a los principios democráticos de una votación. Para empezar, los días de votación. En vez de jueves y viernes, como se había previsto en el primer intento, en esta ocasión sería sábado, domingo y parte del lunes. 34 horas frente a 52. La diferencia es clara.

La pregunta se ha reformulado, esta vez será más clara, directa y neutra: "¿Quieres volver al escudo anterior?". Para que la consulta sea vinculante, deberá haber un mínimo del 50% de participación entre los abonados registrados en el Portal Blanquivioleta y el resultado será el que logre una mayoría simple sobre los votos emitidos. 

Para la atención de cualquier incidencia, aunque todo el proceso sea online, el club ha habilitado el número de teléfono 697129713 y el correo electrónico abonados@realvalladolid.es. También habrá asistencia presencial, en las oficinas del club en el Estadio José Zorrilla, junto a la puerta cuatro y frente a la entrada de los Anexos. El horario será de 10:00 a 20:00, ininterrumpidamente, sábado y domingo, y de 10:00 a 14:00 el lunes.

Un momento para la historia en el que deberán participar los abonados del Real Valladolid, que tras año y medio en lid decidirán el escudo que les represente. Una demostración de la importancia de reivindicar el derecho a participar en un sector en el que, a pesar de intentar hacerse ver lo contrario, es una empresa, pero no una empresa normal. Porque el fútbol es de los aficionados y eso es algo que permanecerá siempre así.

Los cambios de escudo a lo largo de la historia

Inmiscuidos en pleno proceso democrático, serán los aficionados quienes decidan, pero, ¿cuáles y por qué han sido los cambios a lo largo de toda la historia del club que se han llevado a cabo? Y es que no han sido pocas las veces que el Real Valladolid ha optado por utilizar un emblema diferente que le represente. 

Un total de nueve modificaciones, unas más significativas y otras más radicales, son las que se han realizado en estos 95 años de historia. Casi un siglo con el blanquivioleta por bandera, pero con un emblema diferente cada 10 años y medio, más o menos, aunque, antes del último cambio, en junio de 2022, el Pucela llevaba 24 años con su escudo inmóvil.

Historia del escudo del Real Valladolid Real Valladolid

El Real Valladolid nace el 20 de junio de 1928, tras la fusión de la Real Unión Deportiva y el Club Deportivo Español. Lo hizo ya con el característico color blanquivioleta, presente en ese primer escudo y hasta nuestros días. La primera insignia permaneció oficialmente representando al club hasta 1931.

En él aparecen las cinco llamas, que hacen referencia al incendio que asoló a la ciudad en 1516 y que es tan recordado como parte de la historia todavía. La corona monárquica se erigía en la parte superior, otorgando el título de Real que es tan distintivo del Pucela. En el centro del escudo, en un círculo, las letras V y D, intercaladas entre ellas, como siglas de Valladolid Deportivo.

Con la llegada de la segunda república, en 1931, el Pucela perdió su condición de real. Apartó del nombre el título y también se vio afectado el escudo, que tuvo que quitar la corona, quedando las llamas del incendio y las franjas blancas y violetas. Sí se añadió, curiosamente, una 'R' a las siglas que aparecen en el centro de la insignia, quedando, con tipografía distinta anterior, escrito lo siguiente: RVD.

Nueve años más tarde, en 1940, regresó a su estado natural, como el de su fundación. Se recuperó la corona y volvió a ser aquel escudo de 1928. Un nuevo cambio se añadió en 1948, pero que fue muy leve, ya que se limitó únicamente a cambiar las tipografía del VD.

Fue en 1954 cuando se implementó la primera modificación por razón estética con cierto empaque. Aquel año se implementó un borde dorado, que resalta a la vista, se redondeó la forma y la corona fue diseñada con más detalles.

El gran cambio, que lo modificó todo, fue en 1962. El club decidió unir a su historia, procedente del escudo de la ciudad, la Cruz Laureada de San Fernando. Esta había sido concedida por Francisco Franco a la ciudad en 1939 por su apoyo al levantamiento militar, pero no fue hasta más de 40 años después cuando el Real Valladolid la incluyó en su emblema.

Este es uno de los puntos que levanta más polémica, pero cabe resaltar que este símbolo, en el contexto del Real Valladolid, nunca fue asociado a una condición política y simplemente se entiende como una búsqueda de unirse más a la ciudad a la que representa.

En este cambio también se añadió una pequeña franja, alrededor de las llamas, de cinco castillos, haciendo alusión al reino de Castilla al que siempre perteneció Valladolid. Se llevaron a cabo también algunos cambios tipográficos, como formas más resaltadas en la corona.

En 1970 el escudo pucelano perdió el redondel con las siglas VD. Una modificación que se llevó a efecto únicamente a las equipaciones, pero que dejó un importante vacio en un emblema al que se estaba acostumbrado a ver con las letras de Valladolid Deportivo.

Fue en 1998 cuando regresaron, de nuevo, las siglas al centro del escudo. Volvían aparecer, pero esta vez ya no sería Valladolid Deportivo. Corresponderían a 'R' y 'V', es decir, Real Valladolid. Es precisamente este escudo el que puede volver a partir del próximo 1 de julio de 2024 si así lo dedicen los aficionados.

Son 95 años de cambios, pero que, esta vez, serán los aficionados los que tengan la oportunidad de decidir sobre el escudo que les representará. Un momento que pasará a la historia del Real Valladolid y formará para siempre parte de algo que nunca habrá que olvidar.