Uno de los más vastos dominios del ser humano, cuna de arte, legislación, política y monumentos, no sólo en su epicentro, Roma, sino a lo largo y ancho del viejo continente, antes de que éste fuera viejo. El Imperio Romano se extendió desde el año 27 antes de Cristo hasta el 476, después del cambio de era, y, en él, la región castellano y leonesa sirvió de enclave comercial, así como de ruta de paso de ganado y mercaderes y, por supuesto, de grandes familias y monumentos artísticos.

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    Calzada del Puerto del Pico

    A más de 1.350 metros de altitud, en Ávila, hizo las veces de nexo entre los campos de la Meseta Norte y el Valle del Tiétar, para avanzar, después, hasta Toledo y Extremadura, lo que le otorga un gran valor histórico. Construida entre el siglo I a.C. y el V d.C., evolucionó como ruta clave para el tránsito de ganado, habiendo sido testigo, desde la Edad Media, del paso de grandes conjuntos de animales desde el principio del verano y hasta los primeros meses de invierno, además de servir de punto de paso para comerciantes provenientes de Andalucía, Talavera y Extremadura.

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    Teatro de Clunia

    Poblada por los arévacos y testigo del paso del general Sertorio, en su refriega frente a Pompeyo, en el año 75 a.C., la ciudad burgalesa gozó de opulencia a finales del tercer siglo después de cristo, que extendió hasta doscientos años más tarde. Su teatro, el mayor de su tiempo, cuenta con una gradería erigida, principalmente, sobre la roca, y, también, presenta una gran cantidad de mosaicos que evocan las tendencias y preferencias sociales de los lugareños entre los siglos II y IV d.C.

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    Las Médulas

    Los Montes Aquilanos de El Bierzo contemplan la majestuosidad, en torno al valle del Sil, los vestigios de lo que fuera un enclave minero, Patrimonio de la Humanidad, declarado por la UNESCO, de donde el Imperio Romano extraía oro. No es baladí la relevancia del ‘ruin montium’, como lo denominó Plino el Viejo, puesto que se llevó a cabo, aquí, la mayor extracción del preciado mineral a cielo abierto de todo el Imperio Romano.

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    Villa romana de La Olmeda

    En pleno corazón palentino, a 60 kilómetros de la capital de la provincia, bañada por las aguas del Carrión, el yacimiento, descubierto en 1968, supuso una gran villa romana, hace más de 2.000 años, de dimensiones palaciegas con múltiples estancias, además de dos necrópolis. Declarada Bien de Interés Cultural en 1966, se trata de un gran edificio con la vivienda y la zona de los baños unidas por un amplio pasillo. Toda la vida de esta construcción giraba en torno a un patio que, a su vez, se recogía bajo la protección de cuatro torres. Se prodiga, su arte intacto, por mosaicos que copan todas las estancias, indemnes al imperecedero paso del tiempo, con motivos bucólicos de cacería e imágenes ecuestres.

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    Puente de Salamanca

    Forma parte de la Vía de la Plata, vínculo entre Mérida y Astorga, y cuenta con los quince arcos de origen romano -los más cercanos a la ciudad charra- del siglo I d.C. Por su parte, los once restantes son reconstrucciones ulteriores debidas a las crecidas del caprichoso Tormes. Coronando su entrada se encuentra el verraco celtíbero, esculpida en granito y con forma de toro, una de las grandes obras vetonas, los prerromanos pobladores de la ciudad. Tal es la relevancia del verraco que, además de integrar el escudo de la ciudad, es mencionado en ‘El lazarillo de Tormes’.

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    Acueducto de Segovia

    Obra maestra de la más exquisita ingeniería, reflejo del ingenio humano, esta estructura con hasta 166 arcos de piedra granítica no cuenta con ningún elemento de unión más que la propia fuerza de la gravedad. Se extiende alrededor de 15 kilómetros, de los cuales catorce componen el canal subterráneo. Cabe destacar su punto más alto, que se eleva 28 metros, en la plaza del Azoguejo. Reseñable es, también, el reconocimiento de este acueducto del siglo I, como Monumento Histórico Artístico Internacional de la Ingeniería Civil, por ‘American Society of Civil Engineers’, en 1999.

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    Arco de Medinaceli

    Declarado como Bien de Interés Cultural, en el año 1930, es el único de España con tres canos, influido por el modelo del arco de Trajano. Supone el emblema de la soriana localidad y, debido al traslado que sufrió desde el enclave en el que, en origen, fue erigido, su decoración se encuentra algo desgastada. El traslado no tuvo otro motivo que el de otorgar al monumento de la posibilidad de ser visto desde grandes distancias. Cabe destacar que algunos historiadores afirman que el arco señalaba el límite entre los conventos jurídicos de Caesaraugusta y Clunia. Lo que sí está claro es que desde su enclave se otean, a más de 1.200 metros sobre el nivel del mar, el cerro de la Villa Vieja, los valles de Arbuxuelo y el Jalón y las salinas.

    Patronato de Turismo
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    Villa romana de Almenara - Puras

    Insertada en la provincia de Valladolid, conserva los restos de una casa señorial, perteneciente al siglo IV y que estuvo habitada hasta el siglo V. Cuenta con sus dos patios, que pueden ser visitados, que servían del eje de la vida para las treinta estancias con las que contaba la edificación. Como las construcciones de esta índole, la de Almenara – Puras, en el término municipal de Almenara de Adaja, presenta una gran serie de mosaicos en los suelos, en cuyas teselas se encuentran representados Pegaso y otras grandes figuras de la mitología.

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    Petavonium

    El campamento romano de Santibáñez de Vidriales, en Zamora contaba con una extensión de 17 hectáreas, en el que se perpetraba el regimiento romano con 5.000 legionarios, de la Legio X Gemina, garante de la seguridad en los poblados astures, así como del transporte del oro extraído de enclaves como Las Médulas. El destacamento militar permaneció en el lugar desde el año 19 a.C. hasta el 63 d.C., cuando Nerón traslada a los soldados más allá de la península. Tras los hallazgos a lo largo de los años, se estima que Petavonium tenía su centro urbano en los alrededores de lo que hoy es la ermita de Nuestra Señora del Campo, con termas públicas y un templo en honor de Hércules.