María Teresa Campos regresa este sábado 30 de enero al Deluxe para intentar limar asperezas con Jorge Javier Vázquez después de la polémica entrevista de octubre.

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Lo hace justo una semana despues de que concediera una entrevista a Emma García para tratar las últimas polémicas en las que se ha visto envuelta la periodista, desde su rifirrafe con el propio Vázquez hasta la tensa entrevista con Isabel Gemio. 

Rodeada de una gran expectativa por los temas que se iban a tratar, en lo que se esperaba como su redención televisiva tras su últimas polémicas, dado que acudía de la mano de sus hijas y su nieta; María Teresa Campos volvió a decepcionar con su actitud cortante y soberbia. De hecho hasta llegó a enfadarse con el programa y la presentadora por los temas que se estaban abordando. 

Nada más empezar, ella misma sacaba a la palestra su relación con Jorge Javier Vázquez, sobre el que aseguró que seguía queriendo y con el que no tenía ningún problema. Sin embargo, poco a poco su actitud fue cambiando cuando se empezaron a tratar otros temas polémicos, como su reciente conversación con Isabel Gemio. 

Y es que este tema no sentaba nada bien a la periodista, que no era capaz de disimular su enfado e incomodidad: "Hemos tenido un desencuentro y santas pascuas", dijo, pidiendo que ese asunto terminara y asegurando que "no he venido a hablar de esto".

Tal y como repitió en varias ocasiones, la matriarca de las Campos acudió al programa para tener una "tarde agradable", dando a entender que pensaba que no se trataría ningún tema polémico. Algo que es absurdo teniendo en cuenta el programa al que iba y el motivo de la existencia de esa entrevista, que no era otro que hablar, precisamente, de esas polémicas.

"Yo creo que ya está bien, no vamos air sacando los trapos sucios de unos y de otros. Podríamos ir con algo más amable", aseguró al respecto, mientras su hija Carmen Borrego, consciente de la mala imagen que volvía a estar dando su madre, intentó calmarla.

María Teresa Campos y Jorge Javier Vázquez (Mediaset)

Las entrevistas con Jorge Javier Vázquez e Isabel Gemio 

Éste era, sin embargo, el último caso de la nefasta actitud que la periodista ha dejado entrever en las últimas tres entrevistas que ha concedido. La primera de estas entrevistas fallidas llegaba con su polémica aparición en Sábado Deluxe el pasado mes de octubre, que ya dejó patente lo complicado que sería hacerle entrevistarle de entonces en adelante. 

En aquella ocasión, la presentadora llegaba al plató asegurando estar "hasta las narices", y mostrando desde el principio una actitud a la defensiva, pero a la vez siguiéndole el juego a Jorge Javier Vázquez con sus indirectas y pullas. 

Sin embargo, la entrevista terminaba con un golpe bajísimo por parte de Campos a Jorge Javier: "Te voy a decir una cosa; dicen que tú eren un gamberro, asqueroso, y que te va a dar otra vez… la cosa. Ten cuidado", en clara alusión al ictus que el presentador sufría hace unos años. 

Con Isabel Gemio se volvió a repetir esta postura. Aunque en este caso la entrevistadora tampoco estuvo del todo acertada, María Teresa hizo una vez más gala de una actitud de enfado perpetuo y de poco sentido del humor que hizo inviable que aquella entrevista saliera bien. 

Ya la cosa empezaba con mal pie cuando Isabel Gemio recordaba que en este 2021 María Teresa Campos cumplía 80 años, un detalle que no gustó a la madre de Terelu. "Eres una cerda", le dijo por dar ese apunte biográfico.

El error de María Teresa adoptando esta actitud

La primera pregunta que se te viene a la cabeza como espectador viendo esa actitud a la defensiva y, de estar continuamente enfadada que Campos ha adoptado, es simple: “¿Por qué sigue yendo a los platós?”.

Una profesional de su tamaño, y con tanta experiencia en el medio, debería saber que acudir a estos programas en medio de una polémica significa que, ese tema se va a abordar sí o sí, y más aún, sí está de plena actualidad. 

Incluso molestándole, debería ser más inteligente y simplemente no responder, o adoptar otra actitud a la hora de contestar, ya que tiene mecanismos suficientes para saber qué decir y cómo. Debería ser también más empática con quién le está haciendo las preguntas, una posición en la que ella ha estado tantas y tantas veces. 

Porque de esta forma, lo único que consigue María Teresa Campos es tirar por tierra su imagen profesional labrada a lo largo de estas décadas y dejando una sensación en el espectador de soberbia que flaco favor le hace. Y ya es la tercera vez en poco tiempo que le ocurre.